¿Qué ha supuesto la Navidad para mí? – Kairós III

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Sigue la estrella

Al celebrar la Fiesta de la Epifanía, tenemos la oportunidad de descubrir cómo ser mejores hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.

Esta fiesta tiene dos nombres: Epifanía o Manifestación del Señor. También se conoce como la fiesta de los Reyes Magos, a los que el Señor se manifestó.

No estudiamos aquí el fenómeno de la estrella. Tampoco la personalidad de los Magos, sino su actitud. El hecho lo cuenta San Mateo. Llegaron unos Magos a Jerusalén, preguntando por el nacido rey de los judíos, pues habían visto su estrella en Oriente y venían a adorarlo.

Porque son diversas las actitudes de los hombres ante la llamada de Dios. “Cuando un dedo señala una estrella, todos los tontos sólo miran al dedo”. Quizá la estrella fue visible en toda la región. Pero muchos no levantaron la visita y no la vieron. Quizá muchos vieron la estrella, pero no la siguieron. Quizá algunos la vieron y la siguieron, pero les faltó constancia y desistieron.
Los Magos, en cambio, vieron la estrella, se pusieron en marcha, se enfrentaron al simún del desierto, y llegaron hasta el final. “No se pusieron en camino, dice San Juan Crisóstomo, porque hubieran visto la estrella, sino que vieron la estrella porque se habían puesto en camino, como premio a su generosa actitud”.

La estrella se les ocultó por algún tiempo. Es la noche oscura del alma. Pero ellos no cejaron en su empeño y la estrella les condujo hasta Belén. El premio fue maravilloso: se encontraron con Dios. “Entraron en la casa y vieron al Niño con María su madre, y postrándose, lo adoraron, y abriendo sus tesoros le ofrecieron oro, incienso y mirra”.
Fue una dura prueba. Pero el Señor les iluminó. Entraron y adoraron. Creyeron y abrieron los tesoros de su generosidad: oro como a rey, incienso como a Dios, mirra como a hombre. Le entregaron todo. Este fue su mérito, “que Dios no mira tanto lo que le damos, cuanto lo que nos reservamos para nosotros”, dice San Ambrosio.
Creyeron que aquel pobre infante era el Mesías, descubrieron en aquel niño desvalido al Dios Salvador. Superaron las pobres apariencias, algo que pocos saben hacer.
“Siempre los buscadores de Dios se equivocan, no porque se lo imaginen menor de lo que es, sino porque se lo imaginan más inflado. Dios es grande, no inflado” (Martin Descalzo). Los hombres no recibieron a Cristo, porque “esperaban un carabinero y vino un bebé” (Bernanos). Pero “sólo el humilde es el verdadero“, dice Jorge Guillén.
Según la tradición más frecuente, fueron tres los Reyes Magos, y se llamaban Melchor, Gaspar y Baltasar. Herodes les había rogado con mala intención que volvieran a él, pero “volvieron a su tierra por otro camino”. Fulton Sheen aclara: “Nadie que alguna vez se encuentre con Cristo con buena voluntad, volverá por el mismo camino por el que llegó”.
La lección de los Magos es válida siempre. Nos enseñan alteza de miras para ver la estrella, intrepidez para seguirla y constancia para llegar hasta el fin. “¿Por qué hay hombres, escribe Karl Rhaner, parecidos a los escribas de Jerusalén que conociendo el camino no lo emprenden? ¡Deja todos esos calculadores y sigue la estrella que brilla en tu corazón!”
Otro mensaje nos regalan los Magos.
El poeta inglés Anden, en un poema sobre Navidad presenta a los tres Magos motivando su viaje:
El primero dice: Debo saber cómo ser verdadero hoy. Por eso sigo la estrella.
El segundo dice: Quiero descubrir cómo vivir hoy. Por eso sigo la estrella.
El tercero dice: Necesito averiguar cómo amar hoy. Por eso sigo la estrella.
Al final afirman los tres: Debemos descubrir cómo ser hombres hoy. Por eso seguimos la estrella.

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¿Qué ha supuesto la Navidad para mí? – Kairós II

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Los magos nos enseñan

La capacidad para ver la estrella, abiertos a la llamada de Dios, vigilantes, hombres de oración. Saben distinguir perfectamente los signos de los tiempo. No son hombres distraídos. Escuchan la voz del cielo y la su propio corazón.

Su disponibilidad para dejarlo todo y ponerse en camino. No son hombres instalados, apegados a cosas y lugares, porque viven de la esperanza. Hombres libres “de” toda atadura y libres “para” todo aventura, hambrientos de luz y de Dios.

Su constancia en el seguimiento de la estrella. No les faltaron dudas y pruebas en el camino. Ellos pasaron también por la noche, cuando no se ve ni se siente ni se entiende nada; lo difícil de la noche, cuando Dios es silencio y hasta los mas queridos nos abandonan.

Su lectura de los hechos. Cuando la estrella se para ante la casa pobre, no se escandalizan y lo reconocen como Mesías. La mayoría del pueblo judío no fue capaz de hacer esta lectura. Y es que Dios es siempre sorprendente, se viste de sencillo y solo se manifiesta a los humildes y los pequeños.

La adoración. “Cayendo de rodillas lo adoraron”. No basta con ver. La fe es entrega y amor. Ellos, mas que el oro, incienso y mirra, ofreciendo su corazón. Creyeron y adoraron.

Su capacidad de cambio. Fueron capaces de volver por otro camino. Es cosa segura que Dios cambia siempre nuestros planes. Creer es vivir confiados en la inseguridad.

Su transformación. En el viaje de vuelta ya no necesitaban estrellas, porque la estrella la llevaban dentro.

Era tal la luz y la alegría que recibieron, que ellos mismos se convirtieron en estrellas. Y por donde quiera que pasaban iban dando testimonio de lo que habían visto y oído. Fueron misioneros de la alegría y el amor.

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¿Qué ha supuesto la Navidad para mí? – Kairós I

 

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La noche mágica

La noche mágica de Reyes nos ha dejado buen sabor. El relato bíblico nos habla de unos magos que, guiados por una estrella, llegaron a Belén desde Oriente para adorar al recién nacido rey de los judíos, y dejarle sus regalos. Desde entonces, niños y no tan niños, son sorprendidos por sus seres queridos .

Es tradición provocar el asombro en los pequeños, con regalos que aparecen de forma misteriosa, y responden a lo que en secreto ellos habían pedido con tanta ilusión. El regalo expresa la complicidad del afecto y permite solemnizar, al menos una vez al año, EL AMOR, con frecuencia atrincherado por el ajetreo formal e informal del día a día.

De esto se trata en esta manifestación del AMOR: de derrochar generosidad, dando rienda suelta al maravilloso instinto de dar y recibir, expresando el cariño, alimento más eficaz para el sano crecimiento de los niños. Por eso en este día nos permitimos ser tratados como niños, o al menos deseamos que alguien se fije, apruebe, y adore al niño que llevamos dentro.

Quizás hoy se ha perdido un poco este sentido encantador pues la mayoría de nuestros niños tienen reyes todo el año. Pero estas inclinaciones naturales están arraigadas muy dentro. Y no sólo por tradicción o cultura, sino por cuestión de raza: la raza humana está hecha de este material: El Amor, PUES ESTAMOS HECHOS A SU IMAGEN Y SEMEJANZA.

Hay gente que no deja que Jesús nazca en su corazón…y muchos de ellos se dicen cristianos. ¿Por qué creéis que es?

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¿Qué ha supuesto la Navidad para mí? – Dinámica

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Una de las canciones con que nos preparábamos para la navidad decía en su estribillo que Tu navidad será del color que tengas tú el corazón. Pues bien, a la vuelta de las vacaciones de navidad trataremos de revisar con los chicos ¿Qué ha supuesto la Navidad para mí?; es decir, cómo han vivido estos días.

OBJETIVOS:

  1. Recordar los momentos más significativos de estas fiestas.
  2. Tratar de averiguar si hemos sido capaces de vivir el nacimiento de Jesús o de si, por el contrario, han sido unas fiestas donde lo que ha prevalecido ha sido el consumo, los regalos…
  3. Descubrir que la navidad marca el comienzo de algo grande, la vida de Jesús y que, por lo tanto, se abre para nosotros un camino nuevo, el camino de seguimiento de Jesús en el que vamos a tratar de seguir viviendo en adelante.

DESARROLLO:

  1. Durante esta reunión nos valdremos de una ficha que iremos completando a lo largo de la hora que dura la reunión. Iremos completando cada una de las actividades que se propongan y sirviéndonos de ellas para entrar en diálogo.
  2. Primer momento: el recuerdo de la navidad

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DINÁMICA: En la ficha que le vamos a entregar se encuentra esta primera pregunta: ¿Qué ha supuesto la Navidad para mí?. Con los ojos cerrados los niños tiene que tratar de recordar cómo han sido estos días. Tienen que tratar de pensar en un color con el que relacionen estas fiestas. Después escriben el color y tratan de explicar el porqué de ese color.

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Carta del Papa Francisco a los jóvenes

CARTA DEL PAPA FRANCISCO
A LOS JÓVENES CON OCASIÓN DE LA PRESENTACIÓN DEL DOCUMENTO PREPARATORIO
DE LA XV ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DEL SÍNODO DE LOS
OBISPOS

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Queridos jóvenes:

Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.

Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña. Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.

Cuando Dios le dice a Abrahán «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal. El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).

Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38). También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plena. Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.

En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”. Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia. ¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).

Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro. También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores. San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).

Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).

Con paternal afecto,

FRANCISCO

Vaticano, 13 de enero de 2017


FIESTA DE NAVIDAD 2016 – Festividad de San Juan Evangelista

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Queridos hermanos en Cristo Jesús,

Hoy nos reunimos por primera vez los grupos jóvenes de las Cofradías de la Vera Cruz y la Soledad y el grupo parroquial de adolescentes Kairós.

Nos reunimos entorno a la Sagrada familia de Nazaret, en la festividad de San Juan, discípulo amado,  apóstol y evangelista más joven, hijo de Zebedeo, que junto con su hermano Santiago y con Pedro fue testigo de la transfiguración y de la pasión del Señor, y al pie de la cruz recibió de él a María como madre.

Somos jóvenes, con nuestras ilusiones, nuestras esperanzas y nuestras debilidades y creemos firmemente en la construcción de una Iglesia joven.

Junto al Señor  Jesús,  hoy necesitamos sentirnos especialmente acogidos,  entendidos y amados por todos vosotros: ¡nuestra Parroquia!

Rezad por nosotros para que hagamos un mundo mejor que este en el que estamos, siendo fieles testigos de Jesús y misioneros de su amor en todos nuestros ambientes.

Con la emoción y el gozo inmenso de saber que Dios ha nacido en medio de nosotros  comenzamos esta Eucaristía con el corazón dispuesto.

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PRECES

Te rogamos Señor para que nos ilumines a cada uno de los presentes, para que sepamos entregarnos a ti, y demos un testimonio joven en la sociedad. Roguemos al Señor.

Te rogamos Señor por todos los que están alejados de ti, especialmente los más jóvenes, para que descubran que solo Tú, Señor, tienes palabras de vida eterna. Roguemos al Señor.

Te rogamos Señor por la vocación de cada uno de los presentes (ya sea sacerdotal, a la vida religiosa o en medio de la sociedad), que sepamos ser fiel a esa llamada tuya. Roguemos al Señor.

Te rogamos Señor por nuestros sacerdotes, especialmente los de nuestra parroquia San Ildefonso, para que sean sacerdotes santos y nos acerquen más y más a ti. Roguemos al Señor.

Te rogamos Señor por nuestra diócesis, nuestro obispo don Amadeo, todos los sacerdotes, diáconos y laicos, para que sepamos acercar a ti todas las almas. Roguemos al Señor.

Te rogamos Señor por las cofradías aquí representadas (de la Soledad y Veracruz) y por el grupo joven adolescente de Kairos, para que cada vez sepamos amarte y servirte más y mejor. Roguemos al Señor.

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Pidamos a San Juan por los jóvenes para que busquen a Cristo, lo encuentren y tengan la generosidad de seguir su llamada.

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© 2017 Jóvenes Parroquia Basílica San Ildefonso de Jaén

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