ORACIÓN – ¡Comenzamos Adviento 2017!


(Monitor Kairós) 
A un maestro en oración le preguntaron por qué se necesitaba orar.
El maestro respondió: para poder apreciar las cosas que sólo se ven con los ojos del corazón. Las estrellas no se ven durante el día, pero eso no significa que no existan. En la leche hay mantequilla, pero ¿cómo adivinarlo sólo con verla? Para obtener mantequilla hay que batir la leche en un lugar fresco. Así, para llegar a la visión de Dios, hay que practicar las disciplinas mentales; para poder verle no basta con desearlo. A Dios sólo se llega cuando le preparamos el camino para que Él se manifieste. La realidad transparenta al Señor pero hay que estar despiertos y preparados para contemplar su presencia.
(Inspirado en E. Pilkington)

ORACIÓN DE INICIO DE ADVIENTO 2017

(Monjas)

Rezar significa “tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.”

(Santa Teresa de Jesús)

Nos ponemos en la presencia del Señor…

(En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.)

  • CANTO: Preparemos los caminos

1.Preparemos los caminos
– ya se acerca el Salvador –
y salgamos, peregrinos,
al encuentro del Señor.

2. Ven, Señor, a liberarnos,
ven, tu pueblo a redimir;
purifica nuestras vidas
y no tardes en venir.

3. El rocío de los cielos
sobre el mundo va a caer,
el Mesías prometido,
hecho niño va a nacer.

4. De los montes la dulzura,
de los ríos leche y miel,
de la noche será aurora
la venida de Emmanuel.

5. Te esperamos anhelantes
y sabemos que vendrás;
deseamos ver tu rostro
y que vengas a reinar.

6. Consolaos y alegraos,
desterrados de Sión,
que ya viene, ya está cerca,
él es nuestra salvación.

  • AQUÍ ESTOY SEÑOR

(Monjas)

¿Ves esa lámpara encendida? ¿Sabes por qué está ahí?

Esa lámpara nos indica la presencia del Señor en el Sagrario.

El Sagrario es como un imán. ¿Habéis visto alguna vez un imán? ¿Qué hace un imán? Atrae el hierro. Pues así como el imán atrae al hierro, así el Sagrario atrae los corazones de quienes aman a Jesús. Y es una atracción tan fuerte que se hace irresistible. No se puede vivir sin Cristo Eucaristía.

Ahora bien, ¿qué pasa cuando un imán no atrae al hierro? ¿De quién es la culpa, del imán o del hierro? Del imán ciertamente no.

San Francisco de Sales lo explicaba así: “cuando un alma no es atraída por el imán de Dios se debe a tres causas: o porque ese hierro está muy lejos; o porque se interpone entre el imán y el hierro un objeto duro, por ejemplo una piedra, que impide la atracción; o porque ese pedazo de hierro está lleno de grasa que también impide la atracción”.

Nosotros queremos estar cerca del Señor, por eso le decimos así:

(Todos)

¡Aquí estoy, Señor!

Estoy cansado y tengo el corazón agobiado con tantas preocupaciones. Ven a darme paz en medio de la confusión de mi vida. Hazme redescubrir que me amas con un amor sin igual.

 

(Joven Kairós)

Señor, un sábado más nos ponemos ante Ti. Tú eres para nosotros aún un misterio, a veces un desconocido, pero sabemos que eres el Padre Bueno, del perdón, la misericordia, la escucha…el mejor amigo y compañero. El Dios del amor.

Estamos en camino Señor, y caminamos acompañados porqué en grupo se vive de otra manera. Compartir supone vivir con mayor intensidad lo que la vida nos ofrece: ¡hay tantos instantes bellos!

Por el contrario, en otras ocasiones la soledad nos azota, miramos a nuestro alrededor y simplemente no hay nadie. ¿Es realmente así? ¿Nos hemos parado a sentir, a descubrir al compañero que nunca nos abandona?

 

  • ADVIENTO, TIEMPO DE AVIVAR LA ESPERANZA

(Monjas)

La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento –que procede de la palabra latina “adventus” que significa “venida”– a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como un tiempo de preparación para la llegada del Señor.

Jesús se encarnó en María para vivir como uno de nosotros. Navidad siempre ha sido una vivencia feliz e intensa para los amigos y seguidores de Jesús. Es un tiempo de sentimientos profundos: ternura, agradecimiento, optimismo…Para entrar en sintonía con ese Dios que viene a nuestro encuentro, los cristianos preparamos esta fiesta durante el tiempo de Adviento. Son cuatro semanas para renovar y aumentar la esperanza, y para darnos cuenta del gran amor con que nuestro Dios nos ama a cada uno de nosotros.

Nos quiere felices. Y para que así sea, se hizo humano para vivir entre nosotros, vino a nosotros. Al hacerse humano como nosotros, nos ayuda en nuestras dificultades, se convierte en luz que ilumina y aleja el miedo y la oscuridad. Nos abre las puertas a una vida de más calidad.

Adviento es también un tiempo para preparar la acogida a este Dios que esperamos y para hacer crecer lo mejor de nuestros sentimientos.

Año tras año, al llegar el Adviento, oímos que es un tiempo de cambio y preparación. Pero, ¿cambia “algo” en nuestra vida?

Este es desafío de quienes pretendemos preparar el camino del Señor: cambiar el corazón, cambiar nuestra mentalidad. Esta actitud se llama, en el lenguaje religioso: conversión.

En este periodo se nos invita a recordar el pasado celebrando el nacimiento de Jesús en Belén con humildad y pobreza, por nosotros; nos impulsa a vivir el presente con la “presencia de Jesucristo”, siempre vigilantes por los caminos del Señor, en la justicia y en el amor; y nos prepara para el futuro, para la segunda venida de Jesucristo.

El camino del cristiano será imitar a Jesús viendo todo lo que podemos hacer para que los desalentados y oprimidos reciban una nueva esperanza… comenzando por nosotros mismos.

La esperanza y la alegría de un Dios que no se cansa de decirnos: ¡Sean fuertes, no teman! “Yo mismo vengo a salvarlos”.

Lejos de ceder a la tristeza y al pesimismo, alégrate siempre en el Señor, porque Jesús viene a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Preparemos todo nuestro ser para celebrar este GRAN MISTERIO: Dios que se hace hombre semejante a nosotros, menos en el pecado.

Dile, SÍ, al Señor que ya llega para que nos purifique y nos haga vivir la auténtica alegría de la Navidad.

  • CANTO: Ven, ven Señor no tardes

VEN, VEN, SEÑOR, NO TARDES; 

VEN, VEN, QUE TE ESPERAMOS; 

VEN, VEN, SEÑOR, NO TARDES; 

VEN, PRONTO, SEÑOR. 

El mundo muere de frío, 

el alma perdió el calor; 

los hombres no son hermanos, 

el mundo no tiene amor. 

Envuelto en sombría noche, 

el mundo sin paz no ve, 

buscando va unaesperanza, 

buscando, señor, tu fe. 

Al mundo le falta vida, 

al mundo le falta luz, 

al mundo le falta el cielo, 

al mundo le faltas tú.

(Leemos en silencio)

Haz silencio exterior e interior: pídelo a Jesús que te acompañe, que te hable, que te ilumine…

Haz oración con él = habla con Jesús de lo que acabas de leer, pregúntale, “escúchale”, Él te habla por medio de su Palabra…

 

(Todos)

Ayúdame a confiar en Ti, Señor.

Quiero estar preparado para encontrarme contigo.

Sé que solo nuestro encuentro y tu amistad pueden dar impulso a mi esperanza.

Prepara mi corazón para que esté disponible y abierto a tu presencia, capaz de transformar mi vida.

 

  • ESTAD EN VELA

(Monjas)

Lectura del santo evangelio según san Marcos (13,33-37):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!»

Palabra del Señor

  • EL CAMINO DEL ADVIENTO, DE LA MANO DE MARÍA…

(Monitor Kairós)

María, a pesar de la dureza del camino, siempre supo que su hijo estaba a su lado. Aquella mujer sencilla que se caracterizaba por ser feliz, atenta a las necesidades de los demás, capad de dar sentido al sufrimiento, compañera de los que tienen que abandonar su tierra y comprometida, entendió que la oración era el alimento de su alma y la que le proporcionaría sentido a los acontecimientos. La oración le forjó esa personalidad y capacidad única del que es caminante y no del que se queda en la orilla del camino porque no tiene fuerzas para continuar.

  • CANTO: La Virgen sueña caminos

La Virgen sueña caminos, está a la espera; 

la Virgen sabe que el niño, está muy cerca. 

De Nazaret a Belén hay una senda; 

por ella van los que creen, en las promesas. 

Los que soñáis y esperáis, la buena nueva, 

abrid las puertas al Niño, que está muy cerca. 

El Señor, cerca está; él viene con la paz 

El Señor cerca está; él trae la verdad. 

En estos días del año, el pueblo espera 

que venga pronto el Mesías, a nuestra tierra. 

En la ciudad de Belén, llama a las puertas, 

pregunta en las posadas, y no hay respuesta. 

Los que soñáis y esperáis la buena nueva. 

 (Monjas)

María es la primera creyente y cristiana, porque fue la primera en aceptar la palabra de Dios y poner toda su fe y confianza en el Señor que la llamó.

Contemplamos a María como la mujer que cree de verdad. Ella es ejemplo para nosotros; hemos de aprender de su firmeza en la fe, porque tuvo que recorrer un duro camino, fiada de Dios y atenta a descubrir sus designios.

Esta joven de Nazaret se presenta a la juventud como modelo. Disponibilidad, ilusión, compromiso arriesgado, generosidad, entrega y manos abiertas, configuran el talante joven de María; lección y ejemplo de cómo ser joven cristiano en el mundo actual.

 

(Leemos en silencio)

Gracias, Señor, por darme a María, como madre y ejemplo. Con Ella yo aprendo que es posible decirte “sí” con todo mi corazón. Que poner en Ti toda mi confianza me produce mucha más alegría de lo que creía posible. Gracias, porque me has hecho ver en María que el mal y el pecado pueden ser vencidos.

  • SEÑOR, ESCÚCHANOS…

(Joven Kairós)

  • Te rogamos Señor que despiertes en nosotros sed de ti.
  • Te rogamos Señor que nos aumentes la fe.
  • Te rogamos Señor para que nos ayudes a ser santos, ser como tu quieres que seamos.
  • Te rogamos Señor por nuestros hermanos perseguidos.
  • Te rogamos señor por los pobres y enfermos.
  • Te rogamos Señor por los que han perdido a un ser querido.
  • Te rogamos Señor por las víctimas de la injusticia.
  • Te rogamos Señor para que nos ayudes en los momentos de tentación.
  • Te rogamos Señor que nos uses como instrumento tuyo para darte a conocer a nuestros amigos, familiares…
  • Te rogamos Señor que nos perdones por las veces que te hemos ofendido.
  • Te rogamos Señor por los educadores, catequistas y profesores.
  • Te rogamos Señor por los que tienen responsabilidades en la vida pública, para que trabajen con honestidad y por el bien de todos.
  • Te rogamos Señor por los matrimonios, los sacerdotes, diáconos y religiosos.
  • Te rogamos Señor por nuestras familias y amigos.
  • Te rogamos Señor por las hermanas franciscanas de este convento.
  • Te rogamos Señor, para que en tu Iglesia seamos signos de amor fraterno.
  • Te rogamos Señor por el mundo entero.

  • ORACIÓN FINAL: gracias Señor

(Joven Kairós)

Cuando nos llega el momento de volver a nuestros hogares tras haber compartido estos momentos de oración, sabemos que no nos vamos solos. En el camino de la vida siempre nos acompañas. De forma callada y silenciosa vas a nuestro lado, como lo fuiste con los discípulos de Emaús, aunque nuestros ojos como los de ellos no sean capaces de reconocerte.

Danos fuerza y guía nuestros pasos para que en nuestro caminar diario sepamos ser imagen tuya y llevarte a todos nuestros hermanos. Ayúdanos Señor a que cada uno de nosotros sea en nuestros ambientes, una antorcha de tu amor. Que seamos jóvenes modernos y profundamente cristianos.

(Leemos en silencio)

Gracias, Señor, por estar conmigo. Tú conoces bien mis defectos y mi historia, llena de muchos egoísmos. Y, a pesar de ello, has querido amarme tal y como soy. Me has devuelto la alegría y la esperanza. Gracias.

(Todos)

Te damos gracias, Padre,

por Jesús, tu Hijo.

Te damos gracias en este tiempo de Adviento,

porque Jesús viene en medio de nosotros,

para sembrar en nuestro mundo vida y esperanza.

Enséñanos, Padre, a preparar sus caminos;

Enséñanos a reconocerlo

en cada hombre y en cada acontecimiento,

y sobre todo en los pobres

y en todos los que están necesitados de liberación;

enséñanos a descubrirlo muy cercano,

muy dentro de nosotros,

en la oración confiada.

Padre, a ti levantamos nuestro corazón:

transfórmanos, renuévanos,

que brille tu rostro sobre nosotros.

Padre, danos tu amor,

a nosotros y al mundo entero.

Por Jesús, tu Hijo, nuestro hermano,

que viene en medio de nosotros. Amén.

Dios todopoderoso, aviva en tus fieles, al comenzar el Adviento, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene, acompañados por las buenas obras, para que, colocados un día a su derecha, merezcan poseer el reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.