TESTIMONIO DE “MAMA LOLA”


TESTIMONIO DE “MAMA LOLA”

En la tarde del 13 de enero, hemos compartido reunión Kairós con una feligresa muy especial de nuestra parroquia: “Mama Lola”.

Esta valiente mujer de 82 años y natural de Bedmar es vecina de un grupo de senegaleses. Quizás algunos de nosotros lo hubiéramos visto como un inconveniente y hubiéramos estado temerosos y desconfiados ante estos vecinos. Pero “Mama Lola”, como ellos la llaman, no es así. Es una mujer sencilla, acogedora, atenta y bondadosa que desde que los conoció les ofreció su ayuda, como las buenas vecinas, como las de toda la vida, como esas de las que me habla mi abuela…


Ella no solo les ayuda con los gastos de la comida sino que además ha promovido que otras amigas y vecinas suyas también les echen una mano, por lo que hace posible que a sus vecinos nunca les falte que echarse a la boca ni que vestir. Y no solo a ellos, sino que también se ocupa de que puedan enviar un peluche, o un bonito vestido, dinero…a sus pequeños que quedaron con sus madres y el resto de familia en Senegal.

Mª Dolores, “Mama Lola”, nos ha dejado un bello testimonio en el que hemos podido descubrir como en lo sencillo y cotidiano, desde donde estamos, podemos ser unos auténticos testigos de Cristo.

Mama Lola  es una mujer entrañable con una sensibilidad muy especial y ejemplo de esa fe callejera y viva que nos pide el Papa, de esa fe que no se queda solo en buenas palabras e intenciones sino que brilla en el día a día través de las  buenas obras que se hacen comenzando con nuestro prójimo más cercano.

Mª Dolores destaca de sus vecinos lo agradecidos y trabajadores que son, la solidaridad que viven entre ellos, lo honrados que son y lo preocupados que siempre están por sus familias, por todos los que dejaron en Senegal.

De todo lo que ha compartido con estos chicos africanos, nos destacó todo lo vivido alrededor de la enfermedad de cáncer y muerte de uno de ellos hace unos meses. Ante esta situación, “Mama Lola” cuidó y se preocupó con muchísimo cariño de este hombre y al darse cuenta de su gravedad pidió soporte a Cáritas a través de nuestra parroquia. Recuerda aún emocionada todo lo vivido aquellos días, la gratitud de la familia y amigos del muchacho y la solidaridad de tantas personas que colaboraron para que fuera posible trasladar el cadáver a Senegal y hacerle llegar a su joven viuda e hijos (a uno de ellos no llegó a conocerlo) una ayuda económica.

Estamos muy agradecimos a Mama Lola por habernos visitado, y rezamos por todos los inmigrantes que llegan a nuestra tierra, por todos los inmigrantes y voluntarios del mundo y le pedimos al Señor que nos ayude a ensanchar nuestro corazón, a deshacernos de los prejuicios que a veces nos hacen indolentes ante los que más sufren y nos permita ser cada día más sensibles a la realidad de los que más necesitados.

Ojalá nosotros también seamos un poquito “Mama Lola” en nuestro entorno…