YOUCAT Confirmación (IV): Jesús – más que sólo un hombre


¿QUIÉN ES JESÚS?

Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios.

Jesus conoce perfectamente cómo es e hombre, porqué Él mismo se ha hecho hombre.

  • Mt 4,1-11: Jesús tuvo hambre tras el ayuno en el desierto y fue tentado por el demonio.

Todos estamos llamados a no caer en las tentaciones del mal.

  • Mc 10,46-52: Curación del ciego Bartimeo.

La “Curación del ciergo” muestra el poder divino que tiene Jesús.

  • Lc 22,39-45: Jesús tiene miedo ante la muerte y reza en el monte de los Olivos.

El miedo de Jesús ante la muerte muestra claramente su lado humano.

  • Lc 9,12-17: El milagro de los panes y los peces.

El milagro de los panes y los peces muestra con claridad su fuerza divina y, por tanto, pertenece al lado divino de Jesús.

  • Mc 4,35-41: La tormenta en el lago, Jesús calma la tormenta cuando los discípulos le despiertan.

En el texto sobre la tormenta en el lago se puede reconocer tanto el lado humano como el divino de Jesús. Dormirse mientras hay una tormenta puede mostrar, de alguna manera, un aspecto humano y despreocupado de Jesús, la fuerza sobre la violencia de la naturaleza muestra claramente su divinidad.

  • Jn 11,17-19. 34-41.43-44: Jesús se entristece por Lázaro y lo despierta de la muerte.

En la “resurrección de Lázaro2 se ve el poder de Jesús sobre la muerte, por lo que queda clara su divinidad. Pero, de la misma manera, su tristeza por la muerte de Lázaro nos muestra su humanidad.

  • Heb 4,15: “No tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.”

¿Qué ventaja tiene que aquel que aboga por nosotros ante Dios sepa cómo es ser humano, con todos los sentimientos y con la experiencia de haber sido tentado?

¿Qué ventaja tiene que aquel que intercede por nosotros ante Dios sea también Él mismo Dios?

¿Qué significa para nosotros como cristianos que Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios?

Jesús, como verdadero hombre, está en el lugar de entender realmente nuestros problemas y sentimientos, ya que Él mismo los ha vivido. Incluso esto es válido para las situaciones en las que nos sintamos tentados o, incluso, cuando pequemos, porque Él también fue tentado (sin llegar nunca a pecar – YOUCAT 88)

Jesús – más que sólo un hombre

Hay una historia verdadera del zar ruso Pedro el Grande (1672–1725). De joven, Pedro era una persona extraordinariamente ávida de saber. Quería aprender todo lo posible para, cuando ciñera en su momento la corona de zar, modernizar su país, que estaba algo retrasado.

“¡En Rusia podríamos construir barcos tan geniales como los que hacen los holandeses!”, se dijo. Efectivamente los holandeses eran los mejores constructores de barcos del momento. Por ello se coló bajo un nombre falso en un astillero holandés y aprendió el oficio de un carpintero de barcos. Cuando Pedro llegó a ser zar logró que los rusos se convirtieran en poco tiempo en constructores de grandes veleros…

Una idea genial para una peli

Que Dios se haya hecho hombre es una historia mucho más increíble que la de que el zar jugara a ser carpintero un par de años. “Dios se hace hombre” suena casi a cuento o a una idea original para una película.

En Hollywood podrían haber creado un guión imaginario: “Dios” se aburre en el cielo, así que se le ocurre la loca idea de disfrazarse de hombre. Llega a la tierra, pero hace bastante el ridículo, porque “Dios” no tiene ni idea de cómo funciona lo de aquí abajo. Se mete en líos absurdos; pero afortunadamente “Dios” conoce muchos trucos de magia y milagros, con los que puede teletransportarse escapando de las peores situaciones. Pero la cosa se pone crítica cuando conoce a una chica maravillosa, se enamora perdidamente de ella y ya no quiere regresar al cielo…

Nos habríamos reído, habríamos acabado la cocacola y vaciado la bolsa de palomitas y nos habríamos olvidado de la película a los tres días.

Mejor que cualquier película: los pensamientos de Dios

¿Qué es lo que Dios ha hecho realmente con su pobre creación, rota y herida por el pecado? Digamos primero lo que no ha hecho:

no nos ha olvidado sin más en la órbita
no ha cesado en su amor y no ha roto su fidelidad con nosotros
no ha mandado un gran castigo sobre un mundo en el que reinan el odio, la envidia y la codicia, en el que las personas se torturan mutuamente, se dejan morir de hambre, se quitan mutuamente las oportunidades y los salarios justos; un mundo en el que los hijos no son mejores que los padres no nos ha enviado una “pena de muerte” por nuestros pecados

¿Qué ha hecho Dios en lugar de esto?

Ha visto nuestros sufrimientos y nuestras lágrimas, porque debíamos morir.
Dios decidió ayudarnos, compartir todo con nosotros, excepto el pecado.

Dios ha tomado en Jesús de Nazaret nuestra naturaleza humana. Fue hijo de la joven judía María y nació cerca del año 7 a.C. en Belén.

Dios – ¿un niño?

¿Se lo puede uno imaginar? ¿DIOS y un llanto de niño, un bebé que es amamantado a los pechos de su madre y que ensucia los pañales? ¿Un niño que corre por las calles, se hace una herida en la rodilla y va llorando en busca de su madre? Un hombre joven que está orgulloso de su crecimiento en fuerza física y en conocimientos, que comparte sus alegrías y penas con amigos y amigas, que experimenta tentaciones sensuales y… que descubre cada vez más profundamente que, pese a todo esto, no es de este mundo, porque está unido de una forma profunda y única con su Padre del cielo. ¿Se puede uno imaginar esto?

Si esto te causa dificultades, no estás solo. Los cristianos de los primeros siglos habían conocido en parte a Jesús con sus propios ojos.

  • Habían visto a una persona con la que podrían reír, llorar, comer, beber, cantar, divertirse.
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Pero también habían visto a un Jesús que hacía milagros e incluso podía resucitar a los muertos. Sentían que en sus palabras había una fuerza sobrehumana y, sobre todo, veían que la muerte no tenía poder sobre él. Bajo Poncio Pilato, alrededor del año 30 d.C., Jesús había sido ejecuta- do cruelmente en la cruz, se había certificado inequívoca- mente su muerte. Pero tres días después “más de quinientos hermanos juntos” (1 Cor 15,6) lo habían visto vivo.

Puedes imaginarte qué discusión se dio en la Iglesia naciente hasta que en el año 451, en el Concilio de Calcedonia (hoy es un barrio de Estambul), se llegó a la fórmula que Jesucristo es “a la vez verdadero Dios y verdadero hombre”.

Tan humano y tan divino:

La historia de Lázaro

Muchas personas, que veían en Jesús sobre todo a Dios, se escandalizaron de que Jesús tuviera públicamente un verdadero amigo, Lázaro. Si fuera Dios, decían, ¡no podía haber tenido un “amigo”! Pero lo tuvo. Por la Biblia no sabemos cómo vivían ambos su amistad. Con seguridad estaban juntos a menudo; se alegraban cuando se veían; se dedicaban tiempo el uno al otro, quizás en caminatas o sentados juntos a la orilla del lago Genesaret e intercambiaban impresiones. Pues bien, el evangelio de san Juan nos cuenta que una vez Jesús llegó aparentemente demasiado tarde para ver a su amigo.

Pregúntate: ¿qué es divino y qué es humano en Jesús?

Ningún dolor que Dios no conozca

Imagínate que viene alguien y dice:

“¡Déjame en paz con tu Dios! No necesito a ningún Dios que esté sentado en el cielo y a quien le vaya bien. ¡He experimentado cosas que no conoce ningún Dios! En los infiernos en los que he estado no había ningún Dios”.

Y quizás te diga:

“He pasado por esta y esta enfermedad… Estuve en peligro de muerte… ¡Me marginaron y me presionaron!… ¡He sido traicionado por mis amigos!… Me han condenado injustamente… Me han torturado y maltratado…“.

¿Y qué le puedes decir? Quizás algo como:

“¡No sé a qué Dios te refieres! Mi Dios estuvo enfermo y en la angustia de la muerte; fue criticado y perseguido; fue traicionado por sus mejores amigos; fue condenado injustamente, torturado hasta la muerte. Estuvo donde ningún Dios estuvo antes: en el reino de la muerte. Toma mi Dios si no te basta el tuyo.”

ORACIÓN

Señor Jesucristo: tú me hiciste hombre y conoces todo lo que pasamos en nuestra vida. Tú conoces lo difícil que es ser humano, y conoces también la fuerza de la tentación. Permanece a nuestro lado en la vida y ayúdanos cada vez que queramos desviarnos por el camino equivocado. Amén.