{"id":2823,"date":"2014-11-30T10:30:09","date_gmt":"2014-11-30T09:30:09","guid":{"rendered":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/?p=2823"},"modified":"2014-11-30T10:01:53","modified_gmt":"2014-11-30T09:01:53","slug":"el-pecado-se-perdona-la-corrupcion-no-puede-ser-perdonada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/?p=2823","title":{"rendered":"El pecado se perdona, la corrupci\u00f3n no puede ser perdonada"},"content":{"rendered":"<h1 style=\"text-align: right;\">Jorge Mario Bergoglio<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: right;\"><em>Papa Francisco<\/em><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/im1558BioXtna_CorrupcionPecado_SS_Francisco.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2824 aligncenter\" src=\"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/im1558BioXtna_CorrupcionPecado_SS_Francisco-300x278.jpg\" alt=\"im1558BioXtna_CorrupcionPecado_SS_Francisco\" width=\"300\" height=\"278\" srcset=\"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/im1558BioXtna_CorrupcionPecado_SS_Francisco-300x278.jpg 300w, https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/wp-content\/uploads\/2014\/11\/im1558BioXtna_CorrupcionPecado_SS_Francisco.jpg 828w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abPecador, s\u00ed\u00bb. Qu\u00e9 lindo es poder sentir y decir esto y, en ese\u00a0momento, abismarnos en la misericordia del Padre que nos ama y en todo momento nos espera. \u00abPecador, s\u00ed\u00bb, como lo dec\u00eda el\u00a0publicano en el templo [&#8230;]. \u00a1Pero qu\u00e9 dif\u00edcil es que el vigor\u00a0prof\u00e9tico resquebraje un coraz\u00f3n corrupto! Est\u00e1 tan parapetado en\u00a0la satisfacci\u00f3n de su autosuficiencia que no permite ning\u00fan\u00a0cuestionamiento. \u00abAcumula riquezas para s\u00ed y no es rico a los ojos\u00a0de Dios\u00bb (Lc 12,21). Se siente c\u00f3modo y feliz como aquel hombre\u00a0que planeaba construir nuevos graneros (Lc 12,16-21), y si la\u00a0situaci\u00f3n se le pone dif\u00edcil conoce todas las coartadas para\u00a0escabullirse como lo hizo el administrador astuto (Lc 16,1-8) [&#8230;].\u00a0El corrupto ha construido una autoestima basada precisamente en\u00a0este tipo de actitudes tramposas; camina por la vida por los atajos\u00a0del ventajismo a precio de su propia dignidad y la de los dem\u00e1s. El corrupto tiene cara de yo no fui, \u00abcara de estampita\u00bb, como dec\u00eda mi abuela. Merecer\u00eda un doctorado honoris causa en cosm\u00e9tica social. Y lo peor es que termina crey\u00e9ndoselo. \u00a1Y qu\u00e9 dif\u00edcil es que all\u00ed entre la profec\u00eda! Por ello, aunque digamos \u00abpecador, s\u00ed\u00bb, gritemos con fuerza \u00ab\u00a1pero corrupto, no!\u00bb [&#8230;].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><!--more--><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Podr\u00edamos decir que el pecado se perdona; la corrupci\u00f3n, sin\u00a0embargo, no puede ser perdonada. Sencillamente porque en la\u00a0base de toda actitud corrupta hay un cansancio de trascendencia:\u00a0frente al Dios que no se cansa de perdonar, el corrupto se erige\u00a0como suficiente en la expresi\u00f3n de su salud: se cansa de pedir\u00a0perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este ser\u00eda un primer rasgo caracter\u00edstico de toda corrupci\u00f3n: la inmanencia. En el corrupto existe una suficiencia b\u00e1sica, que comienza por ser inconsciente y luego es asumida como lo m\u00e1s natural. La suficiencia humana nunca es abstracta. Es una actitud del coraz\u00f3n referida a un tesoro que lo seduce, lo tranquiliza y lo enga\u00f1a: \u00abAlma m\u00eda, tienes bienes almacenados para muchos a\u00f1os; descansa, come, bebe y date buena vida\u00bb (Lc 12,19). Y, de manera curiosa, se da un contrasentido: el suficiente siempre es \u2014en el fondo\u2014 un esclavo de ese tesoro; y cuanto m\u00e1s esclavo, m\u00e1s insuficiente en la consistencia de esa suficiencia. As\u00ed se explica por qu\u00e9 la corrupci\u00f3n no puede quedar escondida: el desequilibrio entre el convencimiento de auto-bastarse y la realidad de ser esclavo del tesoro no puede contenerse. Es un desequilibrio que sale fuera y, como sucede con toda cosa encerrada, bulle por escapar de la propia presi\u00f3n&#8230; y \u2014al salir\u2014 desparrama el olor de ese encerramiento consigo mismo: huele mal. S\u00ed, la corrupci\u00f3n tiene olor a podrido [&#8230;]. Generalmente el Se\u00f1or lo salva con pruebas que le vienen de situaciones que le toca vivir (enfermedades, p\u00e9rdidas de fortuna, de seres queridos, etc.) y son estas las que resquebrajan el armaz\u00f3n corrupto y permiten la entrada de la gracia. Puede ser curado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De ah\u00ed que la corrupci\u00f3n, m\u00e1s que perdonada, debe ser curada. [&#8230;] Es como una de esas enfermedades vergonzantes que se trata de disimular, y se esconde hasta que no puede ocultarse su manifestaci\u00f3n&#8230; Entonces comienza la posibilidad de ser curada [&#8230;].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la conducta del corrupto la actitud enferma resultar\u00e1 como destilada y, a lo m\u00e1s, tendr\u00e1 la apariencia de debilidades o puntos flojos relativamente admisibles y justificables por la sociedad. Por ejemplo: un corrupto de ambici\u00f3n de poder aparecer\u00e1 \u2014a lo sumo \u2014 con ribetes de cierta veleidad o superficialidad que lo lleva a cambiar de opini\u00f3n o a reacomodarse seg\u00fan las situaciones: entonces se dir\u00e1 de \u00e9l que es d\u00e9bil o acomodaticio o interesado&#8230; pero la llaga de su corrupci\u00f3n (la ambici\u00f3n de poder) quedar\u00e1 escondida. [&#8230;] El pecador, al reconocerse tal, de alguna manera admite la falsedad de este tesoro al que se adhiri\u00f3 o adhiere&#8230; el corrupto, en cambio, ha sometido su vicio a un curso acelerado de buena educaci\u00f3n; esconde su tesoro verdadero, no ocult\u00e1ndolo a la vista de los dem\u00e1s sino reelabor\u00e1ndolo para que sea socialmente aceptable. [&#8230;] Y la suficiencia crece&#8230; comenzar\u00e1 por la veleidad y la frivolidad, hasta concluir en el convencimiento, totalmente seguro, de que uno es mejor que los dem\u00e1s. [&#8230;] El corrupto se erige en juez de los dem\u00e1s: \u00e9l es la medida del comportamiento moral. [&#8230;] \u00ab&#8230; Yo no soy como ese\u00bb significa \u00abese no es como yo, y por ello te doy gracias\u00bb. [&#8230;] La corrupci\u00f3n lleva a perder el pudor que custodia la verdad, el que hace posible la veracidad de la verdad. El pudor que custodia, adem\u00e1s de la verdad, la bondad, belleza y unidad del ser. La corrupci\u00f3n se mueve en otro plano que el del pudor: al situarse m\u00e1s ac\u00e1 de la trascendencia, necesariamente va m\u00e1s all\u00e1 en su pretensi\u00f3n y en su complacencia. Ha transitado el camino que va desde el pudor a la \u00abdesfachatez p\u00fadica\u00bb. [&#8230;]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unido a este ser medida de juicio hay otro rasgo. Toda corrupci\u00f3n crece y, a la vez, se expresa en atm\u00f3sfera de triunfalismo. El triufalismo es el caldo de cultivo ideal de actitudes corruptas, pues la experiencia les dice que esas actitudes dan buen resultado, y as\u00ed se siente ganador, triunfa. [&#8230;] El corrupto no tiene esperanza. El pecador espera el perd\u00f3n&#8230; el corrupto, en cambio, no, porque no se siente en pecado: ha triunfado. [&#8230;] El corrupto no conoce la fraternidad o la amistad, sino la complicidad. [&#8230;] Por ejemplo, cuando un corrupto est\u00e1 en el ejercicio del poder, implicar\u00e1 siempre a otros en su propia corrupci\u00f3n, los rebajar\u00e1 a su medida y los har\u00e1 c\u00f3mplices de su opci\u00f3n de estilo. [&#8230;] El pecado y la tentaci\u00f3n son contagiosas, la corrupci\u00f3n es proselitista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Fragmentos del libro Corrupci\u00f3n y pecado. Algunas reflexiones en torno al tema de la corrupci\u00f3n, Ed. Claretiana, Buenos Aires 2005, pp. 9-10.19-23.26-29.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jorge Mario Bergoglio Papa Francisco \u00abPecador, s\u00ed\u00bb. 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