{"id":5080,"date":"2015-10-11T12:00:38","date_gmt":"2015-10-11T10:00:38","guid":{"rendered":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/?p=5080"},"modified":"2015-10-03T00:51:11","modified_gmt":"2015-10-02T22:51:11","slug":"mensaje-del-santo-padre-francisco-para-la-xxxi-joranda-mundial-de-la-juventud-2016","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/?p=5080","title":{"rendered":"Mensaje del Santo Padre Francisco para la XXXI Joranda Mundial de la Juventud 2016"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"http:\/\/www.krakow2016.com\/media\/cache\/filemanager_original\/images\/LP\/OREDZIE\/new\/BOX_STRONA_OREDZIE_ES2.png\" alt=\"\" width=\"1260\" height=\"420\" \/><!--more--><\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><strong>Bienaventurados los misericordiosos,<br \/>\nporque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb (Mt 5,7)<\/strong><\/p>\n<p>Queridos j\u00f3venes:<\/p><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\nHemos llegado a la \u00faltima etapa de nuestra peregrinaci\u00f3n a Cracovia, donde en el mes de julio del pr\u00f3ximo a\u00f1o celebraremos la XXXI Jornada Mundial de la Juventud. En nuestro largo y arduo camino nos gu\u00edan las palabras de Jes\u00fas recogidas en el \u00abserm\u00f3n de la monta\u00f1a\u00bb. Hemos comenzado este recorrido en 2014, meditando sobre la primera de las Bienaventuranzas: \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edritu, porque de ellos es el reino de los cielos\u00bb (Mt 5,3). Para el a\u00f1o 2015 el tema fue \u00abBienaventurados los limpios de coraz\u00f3n, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb (Mt 5,8). En el a\u00f1o que tenemos por delante queremos que nos sirvan de inspiraci\u00f3n las palabras: \u00abBienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzar\u00e1n misericordia\u00bb (Mt 5,7).<\/p>\n<p><strong>1. El Jubileo de la Misericordia<\/strong><br \/>\nCon este tema, la JMJ de Cracovia 2016 se inserta en el A\u00f1o Santo de la Misericordia, convirti\u00e9ndose en un verdadero Jubileo de los J\u00f3venes de \u00e1mbito mundial. No es la primera vez que un encuentro internacional de los j\u00f3venes coincide con un A\u00f1o jubilar. En efecto, san Juan Pablo II convoc\u00f3 por primera vez a los j\u00f3venes de todo el mundo para el Domingo de Ramos durante el A\u00f1o Santo de la Redenci\u00f3n (1983\/1984). Despu\u00e9s, durante el Gran Jubileo del A\u00f1o 2000, m\u00e1s de dos millones de j\u00f3venes de unos 165 pa\u00edses se reunieron en Roma para la XV Jornada Mundial de la Juventud. Como sucedi\u00f3 en estos dos casos precedentes, estoy seguro de que el Jubileo de los J\u00f3venes en Cracovia ser\u00e1 uno de los momentos fuertes de este A\u00f1o Santo.<br \/>\nQuiz\u00e1s alguno de ustedes se preguntar\u00e1: \u00bfQu\u00e9 es este A\u00f1o jubilar que se celebra en la Iglesia? El texto b\u00edblico de Lev\u00edtico 25 nos ayuda a comprender lo que significa un \u00abjubileo\u00bb para el pueblo de Israel: Cada cincuenta a\u00f1os los hebreos o\u00edan el sonido de la trompeta (jobel) que los convocaba (jobil) para celebrar un a\u00f1o santo, como tiempo de reconciliaci\u00f3n (jobal) para todos. En este tiempo se deb\u00eda recuperar una buena relaci\u00f3n con Dios, con el pr\u00f3jimo y con lo creado, basada en la gratuidad. Por ello se promov\u00eda, entre otras cosas, la condonaci\u00f3n de las deudas, una ayuda particular para quien se empobreci\u00f3, la mejora de las relaciones entre las personas y la liberaci\u00f3n de los esclavos.<br \/>\nJesucristo vino para anunciar y llevar a cabo el tiempo perenne de la gracia del Se\u00f1or, anunciando a los pobres la buena noticia, la liberaci\u00f3n a los cautivos, la vista a los ciegos y la libertad a los oprimidos (cf. Lc 4,18-19). En \u00e9l, especialmente en su Misterio Pascual, se cumple plenamente el sentido m\u00e1s profundo del jubileo. Cuando la Iglesia en nombre de Cristo convoca un jubileo se nos invita a vivir un tiempo extraordinario de gracia. La Iglesia misma est\u00e1 llamada a ofrecer abundantes signos de la presencia y cercan\u00eda de Dios, a despertar en los corazones la capacidad de fijarse en lo esencial. En particular, este A\u00f1o Santo de la Misericordia \u00abes el tiempo para que la Iglesia redescubra el sentido de la misi\u00f3n que el Se\u00f1or le ha confiado el d\u00eda de Pascua: ser signo e instrumento de la misericordia del Padre\u00bb (Homil\u00eda en las Primeras V\u00edsperas del Domingo de la Divina Misericordia, 11 de abril de 2015).<\/p>\n<p><strong>2. Misericordiosos como el Padre<\/strong><br \/>\nEl lema de este Jubileo extraordinario es: \u00abMisericordiosos como el Padre\u00bb (cf. Misericordiae vultus, 13), y con el que se armoniza el tema de la pr\u00f3xima JMJ. Intentemos por ello comprender mejor lo que significa la misericordia divina.<br \/>\nEl Antiguo Testamento usa varios t\u00e9rminos para hablar de la misericordia; los m\u00e1s significativos son los de hesed y rahamim. El primero, aplicado a Dios, expresa su incansable fidelidad a la Alianza con su pueblo, al que ama y perdona eternamente. El segundo, rahamim, se puede traducir como \u00abentra\u00f1as\u00bb, que nos recuerda en modo particular el seno materno y nos hace comprender el amor de Dios por su pueblo como el de una madre por su hijo. As\u00ed nos lo presenta el profeta Isa\u00edas: \u00ab\u00bfSe olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entra\u00f1as? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidar\u00e9\u00bb (Is 49,15). Un amor de este tipo implica hacer espacio al otro dentro de s\u00ed, sentir, sufrir y alegrarse con el pr\u00f3jimo.<br \/>\nEl concepto b\u00edblico de misericordia comprende tambi\u00e9n un amor concreto que es fiel, gratuito y sabe perdonar. Oseas nos ofrece un hermoso ejemplo del amor de Dios, compar\u00e1ndolo al de un padre hacia su hijo: \u00abCuando Israel era joven lo am\u00e9 y de Egipto llam\u00e9 a mi hijo. Cuanto m\u00e1s los llamaba, m\u00e1s se alejaban de m\u00ed [\u2026] Pero era yo quien hab\u00eda criado a Efra\u00edn, tom\u00e1ndolo en mis brazos; y no reconocieron que yo los cuidaba. Con lazos humanos los atraje, con v\u00ednculos de amor. Fui para ellos como quien alza un ni\u00f1o hasta sus mejillas. Me inclin\u00e9 hacia \u00e9l para darle de comer\u00bb (Os 11,1-4). A pesar de la actitud err\u00f3nea del hijo, que bien merecer\u00eda un castigo, el amor del padre es fiel y perdona siempre al hijo arrepentido. Como vemos, en la misericordia siempre est\u00e1 incluido el perd\u00f3n; \u00abno es una idea abstracta, sino una realidad concreta con la cual \u00e9l revela su amor, que es como el de un padre o una madre que se conmueven en lo m\u00e1s profundo de sus entra\u00f1as por el propio hijo [\u2026] Proviene desde lo m\u00e1s \u00edntimo como un sentimiento profundo, natural, hecho de ternura y compasi\u00f3n, de indulgencia y de perd\u00f3n\u00bb (Misericordiae vultus, 6).<br \/>\nEl Nuevo Testamento nos habla de la divina misericordia (eleos) como s\u00edntesis de la obra que Jes\u00fas vino a cumplir en el mundo en el nombre del Padre (cf. Mt 9,13). La misericordia de nuestro Se\u00f1or se manifiesta sobre todo cuando \u00e9l se inclina sobre la miseria humana y muestra su compasi\u00f3n hacia quien necesita comprensi\u00f3n, curaci\u00f3n y perd\u00f3n. En Jes\u00fas, todo habla de misericordia, es m\u00e1s, \u00e9l mismo es la misericordia.<br \/>\nEn el cap\u00edtulo 15 del Evangelio de Lucas encontramos las tres par\u00e1bolas de la misericordia: la de la oveja extraviada, la de la moneda perdida y la que conocemos como la del \u00abhijo pr\u00f3digo\u00bb. En estas tres par\u00e1bolas nos impresiona la alegr\u00eda de Dios, la alegr\u00eda que \u00e9l siente cuando encuentra al pecador y lo perdona. S\u00ed, perdonar es la alegr\u00eda de Dios. Aqu\u00ed tenemos la s\u00edntesis de todo el Evangelio. \u00abCada uno de nosotros es esa oveja extraviada, esa moneda perdida; cada uno de nosotros es ese hijo que ha derrochado la propia libertad siguiendo \u00eddolos falsos, espejismos de felicidad, y ha perdido todo. Pero Dios no nos olvida, el Padre no nos abandona nunca. Es un padre paciente, nos espera siempre. Respeta nuestra libertad, pero permanece siempre fiel. Y cuando volvemos a \u00e9l, nos acoge como a hijos en su casa, porque jam\u00e1s deja, ni siquiera por un momento, de esperarnos con amor. Y su coraz\u00f3n est\u00e1 en fiesta por cada hijo que regresa. Est\u00e1 en fiesta porque es alegr\u00eda. Dios tiene esta alegr\u00eda cuando uno de nosotros pecadores va a \u00e9l y pide su perd\u00f3n\u00bb (\u00c1ngelus, 15 septiembre 2013).<br \/>\nLa misericordia de Dios es muy concreta y todos estamos llamados a experimentarla en primera persona. A la edad de diecisiete a\u00f1os, un d\u00eda en que ten\u00eda que salir con mis amigos, decid\u00ed pasar primero por una iglesia. All\u00ed me encontr\u00e9 con un sacerdote que me inspir\u00f3 una confianza especial, de modo que sent\u00ed el deseo de abrir mi coraz\u00f3n en la confesi\u00f3n. Aquel encuentro me cambi\u00f3 la vida. Descubr\u00ed que cuando abrimos el coraz\u00f3n con humildad y transparencia, podemos contemplar de modo muy concreto la misericordia de Dios. Estaba seguro de que en la persona de aquel sacerdote Dios me estaba esperando, antes de que yo diera el primer paso para ir a la iglesia. Nosotros le buscamos, pero es \u00e9l quien siempre se nos adelanta, desde siempre nos busca y es el primero que nos encuentra. Quiz\u00e1s alguno de ustedes tiene un peso en el coraz\u00f3n y piensa: \u00abHe hecho esto\u00bb, \u00abhe hecho aquello\u2026\u00bb. No teman. \u00c9l les espera. \u00c9l es padre: siempre nos espera. Qu\u00e9 hermoso es encontrar en el sacramento de la Reconciliaci\u00f3n el abrazo misericordioso del Padre, descubrir el confesionario como lugar de la Misericordia, dejarse tocar por este amor misericordioso del Se\u00f1or que siempre nos perdona.<br \/>\nY usted, querido joven, querida joven, \u00bfha sentido alguna vez esta mirada de amor infinito que, m\u00e1s all\u00e1 de todos sus pecados, limitaciones y fracasos, contin\u00faa fi\u00e1ndose de usted y mirando su existencia con esperanza? \u00bfEs consciente del valor que tiene ante Dios que por amor le ha dado todo? Como nos ense\u00f1a san Pablo, \u00abla prueba de que Dios nos ama es que Cristo muri\u00f3 por nosotros cuando todav\u00eda \u00e9ramos pecadores\u00bb (Rm 5,8). \u00bfPero entendemos de verdad la fuerza de estas palabras?<br \/>\nS\u00e9 lo mucho que ustedes aprecian la cruz de las JMJ \u2013regalo de san Juan Pablo II\u2013, que desde el a\u00f1o 1984 acompa\u00f1a todos los Encuentros mundiales. Cu\u00e1ntos cambios, cu\u00e1ntas verdaderas y aut\u00e9nticas conversiones se han verificado en la vida de tantos j\u00f3venes al encontrarse con esta cruz desnuda. Quiz\u00e1s se hicieron la pregunta: \u00bfDe d\u00f3nde viene esta fuerza extraordinaria de la cruz? He aqu\u00ed la respuesta: La cruz es el signo m\u00e1s elocuente de la misericordia de Dios. Ella nos da testimonio de que la medida del amor de Dios para con la humanidad es amar sin medida. En la cruz podemos tocar la misericordia de Dios y dejarnos tocar por su misericordia. Quiero recordar aqu\u00ed el episodio de los dos malhechores crucificados junto a Jes\u00fas. Uno de ellos es engre\u00eddo, no se reconoce pecador, se r\u00ede del Se\u00f1or; el otro, en cambio, reconoce que ha fallado, se dirige al Se\u00f1or y le dice: \u00abJes\u00fas, acu\u00e9rdate de m\u00ed cuando llegues a tu reino\u00bb. Jes\u00fas le mira con misericordia infinita y le responde: \u00abHoy estar\u00e1s conmigo en el Para\u00edso\u00bb (cf. Lc 23,32.39-43). \u00bfCon cu\u00e1l de los dos nos identificamos? \u00bfCon el que es engre\u00eddo y no reconoce sus errores, o quiz\u00e1s con el otro, el que se sabe necesitado de la misericordia divina y la implora de todo coraz\u00f3n? El Se\u00f1or, que ha dado su vida por nosotros en la cruz, siempre nos ama con un amor incondicional, que reconoce nuestra vida como un bien y nos da siempre la posibilidad de volver a comenzar.<\/p>\n<p><strong>3. La extraordinaria alegr\u00eda de ser instrumentos de la misericordia de Dios<\/strong><br \/>\nLa Palabra de Dios nos ense\u00f1a que \u00abla felicidad est\u00e1 m\u00e1s en dar que en recibir\u00bb (Hch 20,35). Precisamente por este motivo la quinta Bienaventuranza declara felices a los misericordiosos. Sabemos que el Se\u00f1or nos ha amado primero. Pero s\u00f3lo seremos de verdad bienaventurados, felices, cuando entremos en la l\u00f3gica divina del don, del amor gratuito, cuando nos demos cuenta de que Dios nos ha amado infinitamente para hacernos capaces de amar como \u00e9l, sin medida. Como dice san Juan: \u00abQueridos hermanos, am\u00e9monos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor [\u2026] En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que \u00e9l nos am\u00f3 y nos envi\u00f3 a su Hijo como v\u00edctima de propiciaci\u00f3n por nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos am\u00f3 de esta manera, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros\u00bb (1 Jn 4,7-11).<br \/>\nDespu\u00e9s de haberles explicado de modo muy resumido c\u00f3mo realiza el Se\u00f1or su misericordia con nosotros, quiero sugerirles algunos modos concretos de ser instrumentos de esta misma misericordia hacia nuestro pr\u00f3jimo.<br \/>\nMe viene a la mente el ejemplo del beato Pier Giorgio Frassati. \u00c9l dec\u00eda: \u00abJes\u00fas me visita cada ma\u00f1ana en la Comuni\u00f3n, y yo, seg\u00fan mi miseria, se la devuelvo visitando a los pobres\u00bb. Pier Giorgio era un joven que hab\u00eda entendido lo que quiere decir tener un coraz\u00f3n misericordioso, sensible a los m\u00e1s necesitados. Les daba algo m\u00e1s que cosas materiales; se daba a s\u00ed mismo, gastaba tiempo, palabras, capacidad de escucha. Serv\u00eda siempre a los pobres con gran discreci\u00f3n, sin ostentaci\u00f3n. Viv\u00eda realmente el Evangelio que dice: \u00abT\u00fa, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; as\u00ed tu limosna quedar\u00e1 en secreto\u00bb (Mt 6,3-4). F\u00edjense en que un d\u00eda antes de su muerte, cuando estaba gravemente enfermo, daba disposiciones sobre c\u00f3mo ayudar a sus amigos necesitados. En su funeral, los familiares y amigos se quedaron at\u00f3nitos por la presencia de tantos pobres, para ellos desconocidos, que el joven Pier Giorgio visitaba y ayudaba.<br \/>\nA m\u00ed siempre me gusta asociar las Bienaventuranzas evang\u00e9licas con el cap\u00edtulo 25 de Mateo, cuando Jes\u00fas nos presenta las obras de misericordia y dice que seremos juzgados con respecto a ellas. Les invito por tanto a descubrir de nuevo las obras de misericordia corporales: visitar y cuidar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: ense\u00f1ar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del pr\u00f3jimo, rogar a Dios por los vivos y difuntos. Como pueden ver, la misericordia no es \u00abbuenismo\u00bb ni un mero sentimentalismo. Aqu\u00ed se demuestra la autenticidad de nuestro ser disc\u00edpulos de Jes\u00fas, de nuestra credibilidad como cristianos en el mundo actual.<br \/>\nA ustedes, j\u00f3venes, que son muy concretos, quisiera proponerles que, para los primeros siete meses del a\u00f1o 2016, elijan una obra de misericordia corporal y otra espiritual para ponerlas en pr\u00e1ctica cada mes. D\u00e9jense inspirar por la oraci\u00f3n de santa Faustina, humilde ap\u00f3stol de la Divina Misericordia en nuestra \u00e9poca:<br \/>\n\u00abAy\u00fadame, oh Se\u00f1or, a que mis ojos sean misericordiosos, para que yo jam\u00e1s recele o juzgue seg\u00fan las apariencias, sino que busque lo bello en el alma de mi pr\u00f3jimo y acuda a ayudarla [\u2026]<br \/>\na que mis o\u00eddos sean misericordiosos para que tome en cuenta las necesidades de mi pr\u00f3jimo y no sea indiferente a sus penas y gemidos [\u2026]<br \/>\na que mi lengua sea misericordiosa para que jam\u00e1s hable negativamente de mi pr\u00f3jimo sino que tenga una palabra de consuelo y perd\u00f3n para todos [\u2026]<br \/>\na que mis manos sean misericordiosas y llenas de buenas obras [\u2026]<br \/>\na que mis pies sean misericordiosos para que siempre me apresure a socorrer a mi pr\u00f3jimo, dominando mi propia fatiga y mi cansancio [\u2026]<br \/>\na que mi coraz\u00f3n sea misericordioso para que yo sienta todos los sufrimientos de mi pr\u00f3jimo\u00bb (Diario 163).<br \/>\nEl mensaje de la Divina Misericordia constituye un programa de vida muy concreto y exigente, pues implica el obrar. Una de las obras de misericordia m\u00e1s evidente, pero quiz\u00e1s m\u00e1s dif\u00edcil de poner en pr\u00e1ctica, es la de perdonar a quien te ha ofendido, a quien te ha hecho da\u00f1o, a quien consideramos un enemigo. \u00ab\u00a1C\u00f3mo es dif\u00edcil muchas veces perdonar! Y, sin embargo, el perd\u00f3n es el instrumento puesto en nuestras fr\u00e1giles manos para alcanzar la serenidad del coraz\u00f3n. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices\u00bb (Misericordiae vultus, 9).<br \/>\nMe encuentro con tantos j\u00f3venes que dicen estar cansados de este mundo tan dividido, en el que se enfrentan seguidores de facciones diferentes, hay muchas guerras e incluso quien usa la propia religi\u00f3n como justificaci\u00f3n para la violencia. Tenemos que suplicar al Se\u00f1or que nos d\u00e9 la gracia de ser misericordiosos con quienes nos hacen da\u00f1o. Igual que Jes\u00fas, que en la cruz rezaba por los que le hab\u00edan crucificado: \u00abPadre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u00bb (Lc 23,34). La misericordia es el \u00fanico camino para vencer el mal. La justicia es necesaria, c\u00f3mo no, pero ella sola no basta. Justicia y misericordia tienen que caminar juntas. C\u00f3mo me gustar\u00eda que todos nos uni\u00e9ramos en una misma oraci\u00f3n, implorando desde lo m\u00e1s profundo de nuestros corazones que el Se\u00f1or tenga misericordia de nosotros y del mundo entero.<\/p>\n<p><strong>4. Cracovia nos espera<\/strong><br \/>\nFaltan pocos meses para nuestro encuentro en Polonia. Cracovia, la ciudad de san Juan Pablo II y de santa Faustina Kowalska, nos espera con el coraz\u00f3n y los brazos abiertos. Creo que la Divina Providencia nos ha guiado para celebrar el Jubileo de los J\u00f3venes precisamente ah\u00ed, donde han vivido estos dos grandes ap\u00f3stoles de la misericordia en nuestro tiempo. Juan Pablo II intuy\u00f3 que \u00e9ste era el tiempo de la misericordia. Al comienzo de su pontificado escribi\u00f3 la enc\u00edclica Dives in Misericordia. En el A\u00f1o Santo del 2000, canoniz\u00f3 a sor Faustina, instituyendo tambi\u00e9n la fiesta de la Divina Misericordia en el segundo domingo de Pascua. En el a\u00f1o 2002 consagr\u00f3 personalmente en Cracovia el Santuario de Jes\u00fas Misericordioso, encomendando el mundo a la Divina Misericordia y con el deseo de que este mensaje llegase a todos los habitantes de la tierra, llenando los corazones de esperanza: \u00abEs preciso encender esta chispa de la gracia de Dios. Es preciso transmitir al mundo este fuego de la misericordia.\u00a0En la misericordia de Dios el mundo encontrar\u00e1 la paz, y el hombre, la felicidad\u00bb (Homil\u00eda para la Consagraci\u00f3n del Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia, 17 agosto 2002).<br \/>\nQueridos j\u00f3venes, Jes\u00fas misericordioso, representado en la imagen venerada por el pueblo de Dios, en el santuario de Cracovia a \u00e9l dedicado, los espera. \u00c9l se f\u00eda de ustedes y cuenta con ustedes. Tiene tantas cosas importantes que decirles a cada uno de ustedes\u2026 No tengan miedo de contemplar sus ojos llenos de amor infinito hacia ustedes y d\u00e9jense acariciar por su mirada misericordiosa, dispuesta a perdonar cada uno de sus pecados, una mirada que es capaz de cambiar la vida de ustedes y de sanar las heridas de sus almas, una mirada que sacia la sed profunda de sus j\u00f3venes corazones: sed de amor, de paz, de alegr\u00eda y de aut\u00e9ntica felicidad. Vayan a \u00e9l y no tengan miedo. Vayan para decirle desde lo m\u00e1s profundo de sus corazones: \u00abJes\u00fas, conf\u00edo en ti\u00bb. D\u00e9jense tocar por su infinita misericordia, para que ustedes a su vez, mediante las obras, las palabras y la oraci\u00f3n, se conviertan en ap\u00f3stoles de la misericordia en nuestro mundo herido por el ego\u00edsmo, el odio y tanta desesperaci\u00f3n.<br \/>\nLleven la llama del amor misericordioso de Cristo \u2013de la que habl\u00f3 san Juan Pablo II\u2013 a los ambientes de su vida cotidiana y hasta los confines de la tierra. En esta misi\u00f3n, yo los acompa\u00f1o con mis mejores deseos y mi oraci\u00f3n. En este \u00faltimo tramo del camino de preparaci\u00f3n espiritual hacia la pr\u00f3xima JMJ de Cracovia, los encomiendo a la Virgen Mar\u00eda, Madre de la Misericordia, y los bendigo de todo coraz\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Vaticano, 15 de agosto de 2015<br \/>\nSolemnidad de la Asunci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda<\/strong><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":19,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[69],"tags":[],"class_list":["post-5080","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-actividades-parroquiales","comments-off"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p45z0K-1jW","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5080","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/19"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=5080"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5080\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5081,"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/5080\/revisions\/5081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=5080"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=5080"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=5080"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}