{"id":7178,"date":"2016-08-06T12:00:35","date_gmt":"2016-08-06T10:00:35","guid":{"rendered":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/?p=7178"},"modified":"2016-08-04T11:57:43","modified_gmt":"2016-08-04T09:57:43","slug":"homilia-del-papa-francisco-en-misa-con-sacerdotes-y-religiosos-de-polonia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/jovenes.basilicasanildefonso.es\/?p=7178","title":{"rendered":"Homil\u00eda del Papa Francisco en Misa con sacerdotes y religiosos de Polonia"},"content":{"rendered":"<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Papa Francisco en Misa con sacerdotes y religiosos de Polonia\" width=\"910\" height=\"512\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/aZ9La0H15CM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<div class=\"noticia-contenido\">\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasaje del Evangelio que hemos escuchado (cf. Jn 20,19-31) nos habla de un lugar, de un disc\u00edpulo y un libro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lugar es la casa en la que estaban los disc\u00edpulos al anochecer del d\u00eda de la Pascua: de ella se dice s\u00f3lo que sus puertas estaban cerradas (cf. v. 19). Ocho d\u00edas m\u00e1s tarde, los disc\u00edpulos estaban todav\u00eda en aquella casa, y sus puertas tambi\u00e9n estaban cerradas (cf. v. 26). Jes\u00fas entra, se pone en medio y trae su paz, el Esp\u00edritu Santo y el perd\u00f3n de los pecados: en una palabra, la misericordia de Dios. En este local cerrado resuena fuerte el mensaje que Jes\u00fas dirige a los suyos: \u00abComo el Padre me ha enviado, as\u00ed tambi\u00e9n os env\u00edo yo\u00bb (v. 21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas env\u00eda. \u00c9l desea desde el principio que la Iglesia est\u00e9 de salida, que vaya al mundo. Y quiere que lo haga tal como \u00e9l mismo lo ha hecho, como \u00e9l ha sido mandado al mundo por el Padre: no como un poderoso, sino en forma de siervo (cf. Flp 2,7), no \u00aba ser servido, sino a servir\u00bb (Mc 10,45) y llevar la Buena Nueva (cf. Lc 4,18); tambi\u00e9n los suyos son enviados as\u00ed en todos los tiempos. Llama la atenci\u00f3n el contraste: mientras que los disc\u00edpulos cerraban las puertas por temor, Jes\u00fas los env\u00eda a una misi\u00f3n; quiere que abran las puertas y salgan a propagar el perd\u00f3n y la paz de Dios con la fuerza del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta llamada es tambi\u00e9n para nosotros. \u00bfC\u00f3mo no sentir aqu\u00ed el eco de la gran exhortaci\u00f3n de san Juan Pablo II: \u00ab\u00a1Abrid las puertas!\u00bb? No obstante, en nuestra vida como sacerdotes y personas consagradas, se puede tener con frecuencia la tentaci\u00f3n de quedarse un poco encerrados, por miedo o por comodidad, en nosotros mismos y en nuestros \u00e1mbitos. Pero la direcci\u00f3n que Jes\u00fas indica es de sentido \u00fanico: salir de nosotros mismos. Es un viaje sin billete de vuelta. Se trata de emprender un \u00e9xodo de nuestro yo, de perder la vida por \u00e9l (cf. Mc 8,35), siguiendo el camino de la entrega de s\u00ed mismo. Por otro lado, a Jes\u00fas no le gustan los recorridos a mitad, las puertas entreabiertas, las vidas de doble v\u00eda. Pide ponerse en camino ligeros, salir renunciando a las propias seguridades, anclados \u00fanicamente en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras palabras, la vida de sus disc\u00edpulos m\u00e1s cercanos, como estamos llamados a ser, est\u00e1 hecha de amor concreto, es decir, de servicio y disponibilidad; es una vida en la que no hay espacios cerrados ni propiedad privada para nuestras propias comodidades. Quien ha optado por configurar toda su existencia con Jes\u00fas ya no elige d\u00f3nde estar, sino que va all\u00e1 donde se le env\u00eda, dispuesto a responder a quien lo llama; tampoco dispone de su propio tiempo. La casa en la que reside no le pertenece, porque la Iglesia y el mundo son los espacios abiertos de su misi\u00f3n. Su tesoro es poner al Se\u00f1or en medio de la vida, sin buscar otra para \u00e9l. Huye, pues, de las situaciones gratificantes que lo pondr\u00edan en el centro, no se sube a los estrados vacilantes de los poderes del mundo y no se adapta a las comodidades que aflojan la evangelizaci\u00f3n; no pierde el tiempo en proyectar un futuro seguro y bien remunerado, para evitar el riesgo convertirse en aislado y sombr\u00edo, encerrado entre las paredes angostas de un ego\u00edsmo sin esperanza y sin alegr\u00eda. Contento con el Se\u00f1or, no se conforma con una vida mediocre, sino que tiene un deseo ardiente de ser testigo y de llegar a los otros; le gusta el riesgo y sale, no forzado por caminos ya trazados, sino abierto y fiel a las rutas indicadas por el Esp\u00edritu: contrario al \u00abir tirando\u00bb, siente el gusto de evangelizar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, aparece en el Evangelio de hoy la figura de Tom\u00e1s, el \u00fanico disc\u00edpulo que se menciona. En su duda y su af\u00e1n de entender \u2014y tambi\u00e9n un poco terco\u2014, este disc\u00edpulo se nos asemeja un poco, y hasta nos resulta simp\u00e1tico. Sin saberlo, nos hace un gran regalo: nos acerca a Dios, porque Dios no se oculta a quien lo busca. Jes\u00fas le mostr\u00f3 sus llagas gloriosas, le hizo tocar con la mano la ternura infinita de Dios, los signos vivos de lo que ha sufrido por amor a los hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para nosotros, los disc\u00edpulos, es muy importante poner nuestra humanidad en contacto con la carne del Se\u00f1or, es decir, llevarle a \u00e9l, con confianza y total sinceridad, hasta el fondo, lo que somos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas, como dijo a santa Faustina, se alegra de que hablemos de todo, no se cansa de nuestras vidas, que ya conoce; espera que la compartamos, incluso que le contemos cada d\u00eda lo que nos ha pasado (cf. Diario, 6 septiembre 1937). As\u00ed se busca a Dios, con una oraci\u00f3n que sea transparente y no se olvide de confiar y encomendar las miserias, las dificultades y las resistencias. El coraz\u00f3n de Jes\u00fas se conquista con la apertura sincera, con los corazones que saben reconocer y llorar las propias debilidades, confiados en que precisamente all\u00ed actuar\u00e1 la divina misericordia. \u00bfQu\u00e9 es lo que nos pide Jes\u00fas? Quiere corazones verdaderamente consagrados, que viven del perd\u00f3n que han recibido de \u00e9l, para derramarlo con compasi\u00f3n sobre los hermanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas busca corazones abiertos y tiernos con los d\u00e9biles, nunca duros; corazones d\u00f3ciles y transparentes, que no disimulen ante los que tienen la misi\u00f3n en la Iglesia de orientar en el camino. El disc\u00edpulo no rechaza hacerse preguntas, tiene la valent\u00eda de sentir la duda y de llevarla al Se\u00f1or, a los formadores y a los superiores, sin c\u00e1lculos ni reticencias. El disc\u00edpulo fiel lleva a cabo un discernimiento atento y constante, sabiendo que cada d\u00eda hay que educar el coraz\u00f3n, a partir de los afectos, para huir de toda doblez en las actitudes y en la vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ap\u00f3stol Tom\u00e1s, al final de su b\u00fasqueda apasionada, no s\u00f3lo ha llegado a creer en la resurrecci\u00f3n, sino que ha encontrado en Jes\u00fas lo m\u00e1s importante de la vida, a su Se\u00f1or; le dijo: \u00abSe\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo\u00bb (v. 28). Nos har\u00e1 bien rezar cada d\u00eda estas palabras espl\u00e9ndidas, para decirle: \u00abEres mi \u00fanico bien, la ruta de mi camino, el coraz\u00f3n de mi vida, mi todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00faltimo vers\u00edculo que hemos escuchado, se habla, en fin, de un libro: es el Evangelio, en el que no est\u00e1n escritos muchos otros signos que hizo Jes\u00fas (v. 30). Despu\u00e9s del gran signo de su misericordia \u2014podemos pensar\u2014, ya no se ha necesitado a\u00f1adir nada m\u00e1s. Pero queda todav\u00eda un desaf\u00edo, queda espacio para los signos que podemos hacer nosotros, que hemos recibido el Esp\u00edritu del amor y estamos llamados a difundir la misericordia. Se puede decir que el Evangelio, libro vivo de la misericordia de Dios, que hay que leer y releer continuamente, todav\u00eda tiene al final p\u00e1ginas en blanco: es un libro abierto, que estamos llamados a escribir con el mismo estilo, es decir, realizando obras de misericordia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Os pregunto: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1n las p\u00e1ginas del libro de cada uno de vosotros? \u00bfSe escriben cada d\u00eda? \u00bfEst\u00e1n escritas s\u00f3lo en parte? \u00bfEst\u00e1n en blanco? Que la Madre de Dios nos ayude en ello: que ella, que ha acogido plenamente la Palabra de Dios en su vida (cf. Lc 8,20-21), nos de la gracia de ser escritores vivos del Evangelio; que nuestra Madre de misericordia nos ense\u00f1e a curar concretamente las llagas de Jes\u00fas en nuestros hermanos y hermanas necesitados, de los cercanos y de los lejanos, del enfermo y del emigrante, porque sirviendo a quien sufre se honra a la carne de Cristo. Que la Virgen Mar\u00eda nos ayude a entregarnos hasta el final por el bien de los fieles que se nos han confiado y a sostenernos los unos a los otros, como verdaderos hermanos y hermanas en la comuni\u00f3n de la Iglesia, nuestra santa Madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/o.twimg.com\/2\/proxy.jpg?t=HBg3aHR0cHM6Ly93d3cuYWNpcHJlbnNhLmNvbS9pbWFnZXNwcC9QYXBhTWlzYTJfMzAwNzE2LmpwZxSIDhSsBxwUhAYUlAMAABYAEgA&amp;s=zpBYZ2xp1omqFls7z8kf_4evf75w6-j-x2ahptd91q0\" alt=\"Photo published for VIDEO Y TEXTO: Homil\u00eda del Papa Francisco en Misa con sacerdotes y religiosos de Polonia\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Queridos hermanos y hermanas, cada uno de nosotros guarda en el coraz\u00f3n una p\u00e1gina personal\u00edsima del libro de la misericordia de Dios: es la historia de nuestra llamada, la voz del amor que atrajo y transform\u00f3 nuestra vida, llev\u00e1ndonos a dejar todo por su palabra y a seguirlo (cf. Lc 5,11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reavivemos hoy, con gratitud, la memoria de su llamada, m\u00e1s fuerte que toda resistencia y cansancio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Demos gracias al Se\u00f1or continuando con la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica, centro de nuestra vida, porque ha entrado en nuestras puertas cerradas con su misericordia; porque nos da la gracia de seguir escribiendo su Evangelio de amor.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"fb-root\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El pasaje del Evangelio que hemos escuchado (cf. Jn 20,19-31) nos habla de un lugar, de un disc\u00edpulo y un libro. 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