Celebramos la Semana Santa

SEMANA SANTA 2018

Vivir la Semana Santa es acompañar a Jesús con nuestra oración, sacrificios y el arrepentimiento de nuestros pecados.

Como cada año celebramos la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Comenzamos el sábado anterior a  Domingo de Ramos, viendo la película “LA PASIÓN DE CRISTO”.

  • DOMINGO DE RAMOS

Participamos en la la procesión de las palmas y a continuación celebramos la Eucaristía.

  • MARTES SANTO

Junto a la Cofradía de la Virgen de la Capilla, esperamos en la puerta de nuestra parroquia, con velas (símbolo de la luz de nuestra fe y nuestra oración) al paso del Cristo del Silencio.

  • JUEVES SANTO – Día del amor fraterno

Los acompañantes Kairós dimos comienzo al Triduo Pascual visitando la cárcel el Jueves Santo.

Celebramos con gozo la entrega de AMOR más sincera y verdadera que se haya dado en toda la historia de la humanidad. Jesús, reuniendo a sus discípulos, en la cena, nos deja un memorial, un alimento que nos da la salvación. Nos ofrece verdaderamente su cuerpo y su sangre.


Él, no ha venido a ser servido, sino a servir. Por eso, se ciñe una toalla y en señal de humildad se pone a lavar los pies de sus discípulos, aunque alguno se niegue.

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Desde la cruz

Desde la cruz Dios nos da lo más grande

Ha quedado atrás el bullicio y el griterío de Domingo de Ramos. ¡Hosanna al Hijo de David!
Contemplamos al fondo la mesa que albergó el Memorial de la Pasión, Muerte y Resurrección.
Aún sienten el escalofrío de la traición y del beso del mal amigo, los olivos que fueron testigos de sueños, violencia y entregas mal pagadas.
Todavía se mantiene el ceño, de un Pedro asombrado por un Jesús excesivamente arrodillado.
Y ¿ahora? Ahora habla el silencio. Es la hora de la cruz. La cruz pregona el amor. Y, en la cruz, se desangra el Señor. En el horizonte ya no brillan las estrellas. Hasta el sol se resiste a iluminar: hoy, sobre la cruz, se alza el REY DE REYES. Ha subido por amor, por nuestro amor.
¿Qué podemos hacer, Señor? Pregunta el hombre desde el llano. Miradme. Contempladme. Es el amor de Dios que, una y otra vez, se desparrama a favor de toda la humanidad.
¿Qué podemos hacer, Señor? Pregunta el temeroso. El que huye del escándalo de la cruz. ¡Os lo advertí! Seguirme implica abrazar el madero, cargar con la cruz. Decir sí a Dios en todo momento. Incluso en los momentos en los que la fidelidad o la fe llevan al dolor.
¿Qué podemos hacer, Señor? Si yo he compartido con vosotros vuestra condición humana. ¡Compartid con Dios su condición divina! ¡No os alejéis de Él! Para eso he venido. Por ello sufro y mi cuerpo se desangra: para traeros vida y en abundancia. La vida de Dios.
En Viernes Santo habla el silencio. Pocas palabras jamás dijeron y expresaron tanto. La confianza en el Padre puede más que la soledad o la duda.
La cruz, en el Gólgota, puede sonar a fracaso aparente. Representa  todos aquellos esfuerzos que, desde distintos vértices, se realizan en nombre del Señor. Pero al final, sólo al final, se verá –veremos- el fruto de nuestras entregas; de nuestras oraciones; de nuestros silencios. Al final, sólo al final, comprenderemos el valor de tanta sangra derramada. De la fe que tributamos en vida a Dios. De la fidelidad de todos y cada uno de nosotros al Padre.
Porque, desde la cruz, habla el silencio….dejemos las palabras y acudamos al corazón para contemplar en él la grandeza de todos estos misterios.
Porque, desde la cruz, habla el amor….hablemos menos, y amemos más.
Porque, desde la cruz, se nos da una Madre….que Ella nos ayude a ser fieles testigos de Cristo.
Porque, desde la cruz, se nos perdona…que no desaprovechemos la oportunidad de acogernos a ese perdón.
Porque, desde la cruz, se nos promete un Paraíso….que no pongamos nuestros ojos exclusivamente en el mundo.
Porque, desde la cruz, el HOMBRE se desangra….que no permitamos más injusticias ni violencia.
Porque, desde la cruz, Dios nos da lo más grande….que nada se interponga entre nosotros y Jesús.

JUEVES SANTO 2018 – Turno de vela

TURNO DE VELA 2018

 

MONICIÓN INICIAL

Estamos en la noche del Jueves Santo.
Venimos aquí para participar en tus sentimientos
Así hacen los amigos.
Tú, Señor Jesús, eres nuestro amigo.
El amigo que nunca falla.
Y te quedaste con nosotros en el pan y en el vino, “consagrados” por ti en cada misa.Y ya se convierten en tu “cuerpo” y “sangre”, todo tu entregado por nosotros.

 Canto: No adoréis a nadie más que a Él

1.- LA ULTIMA NOCHE CON SUS AMIGOS

Jesús se sentó a la mesa con sus amigos.
Iba a cenar recordando lo que Dios había hecho hace muchos muchos años, cuando sacó a los israelitas que eran esclavos en Egipto y los llevó a la libertad.
Pero Jesus hizo algo distinto y los apóstoles no comprendieron al principio.
Jesús del pan dijo: “Esto es mi Cuerpo”, y del vino dijo: “Esto es mi Sangre”. Desde entonces esta transubstanciación/tranfor- mación se da en cada Santa Misa.
Ya está ahí Jesús presente, realmente y espiritualmente.
La participación en el Cuerpo y la Sangre de Cristo no tiene más fin que el que nosotros nos transformemos en lo que reci- bimos. (SAN LEÓN MAGNO)
Se trata ante todo de transformación de algo de la creación y nuestro (pan y vino). Y se trata también de mi transformación de un ser mortal y pecador en un ser que ya no muere más.
Y Jesús nos mandó celebrar y vivir esta fiesta de nuestra reden- ción y dijo “Haced esto es memoria mía”.
Y así día tras día, año tras año y siglo tras siglo los cristianos seguimos participando de la vida de Cristo “entregado” por no- sotros y resucitado.
Todo esto es señal de cómo Jesús el Señor nos quiere.

Una historia de contrabando

En el año 2011 fue beatificado Johannes Prassek, un sacerdote de Lübeck, que fue “ajusticiado” por los nazis por “favorecer al enemigo traicionando a la patria”. En los meses de prisión lo que más añoraba era la Eucaristía. Finalmente, una persona valerosa se atrevió a meter de contrabando en la cárcel un par de formas y algo de vino, ocultos entre otros alimentos, para el jo- ven sacerdote. “¡Si usted supiera”, escribió Prassek contestando a este presente, “lo que me he alegrado! Por la comida, claro está; pero aún más por las formas y el vino. He llorado como un niño pequeño. Ahora celebro aquí cada mañana la Eucaristía, de forma tan sencilla, que ni siquiera en las catacumbas se daba así: un salero es el cáliz, un pañuelo el corporal. Sólo un par de gotas de vino y un pequeño trocito de hostia, para que ambos alcancen para muchas veces. Le agradezco mucho que tuviera usted el valor de pensar en algo así”.

Johannes Prassek avanzó hacia la muerte, pero tenía un reme- dio contra la muerte y el miedo: el “pan de la vida”, Jesús.

El Señor no nos exige grandes obras, sino únicamente entrega y agradecimiento. No necesita nuestras obras, sino únicamente nuestro amor. (SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS )

Quien recibe la Sagrada Eucaristía,se pierde en Dios como una gota en el océano. No se pueden separar ya. (SAN JUAN MARÍA VIANNEY)

Me pregunto

¿Amo la Eucaristía del domingo o la abandono con frecuencia? ¿Recibo a Jesus con alegría?
¿Dejo que el Señor me transforme para ser como El?

2.- AMAR “LAVANDO LOS PIES”

Esto sucedió en la Ultima Cena de Jesús con los suyos:

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he he- cho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. 1Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vo- sotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vo- sotros también lo hagáis. (Jn 13, 12 ss)

Canto: Como el Padre me amó

 

Escucha nuestra súplica

Señor enséñanos
a no amarnos solo a nosotros mismos, a no amar solamente
a nuestros amigos,

a no amar solo
a aquellos que nos aman.

Enséñanos a pensar en los otros

y a amar sobre todo a aquellos a quienes nadie aman.

Concédenos la alegría
Concédenos la gracia de comprender

que, mientras nosotros vivimos

una vida demasiado feliz
hay millones de seres humanos, que son también tus hijos, hermanos nuestros
que mueren de hambre

sin haber merecido morir, que mueren de frío

sin haber merecido morir de frío Señor ten piedad de los todos
los pobres del mundo.

Y no permitas Señor
que nosotros vivamos felices en solitario.

Líbranos de nuestro egoísmo
de querer ser felices solo nosotros. Queremos ser jóvenes que alegran a otros.

Canto: Nada nos separará

Me pregunto

¿Amo de verdad o soy egoísta muchas, muchas veces? ¿En qué se nota que amo ?

3.- PUEDO COMENZAR DE NUEVO

Esto sucedió en un encuentro de Jesus resucitado con los após- toles:

“Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». 22 Y, dicho esto, so- pló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes les perdonéis los pecados, les quedan per- donados; a quienes se los retengáis, les quedan reteni- dos” (Jn 20, 21ss)

Medito

Te puedes imaginar lo que pasa si durante meses no cargas las actualizaciones en tu ordenador. En algún momento el sistema operativo se bloquea. O se producen graves fallos de seguri- dad. El firewall ya no funciona. Virus y troyanos pueden cam- par a sus anchas en tu PC y finalmente todos tus datos se van al traste.

“Yo no necesito ningún perdón y menos aún la confesión“. Esto es más o menos igual de absurdo que decir: “No necesito nin- guna actualización. Mi software funciona también sin ellas”. Se puede decir que Dios te ha creado como un software maravi- lloso. Pero este software necesita actualizaciones periódicas. Si no empleas las actualizaciones, hasta el mejor sistema del mun- do se estropea con el tiempo. La CONFESIÓN —también se co- noce como “Sacramento de la Reconciliación”— es la mejor oferta de actualización que nos hace Dios. (Youcat. Confirma- cion)

Tu que siempre nos perdonas

Tu que siempre nos perdonas, por que nos queres mucho,
tu que siempre nos perdonas, Señor ten piedad.

Tu que siempre nos escuchas, Por que nos quieres mucho, Tu que siempre nos escuchas,

Cristo ten piedad.

Tu que siempre nos ayudas, Por que nos quieres mucho, Tu que siempre nos ayudas, Señor ten piedad.

Oramos

1. Cuando el pobre nada tiene y aun reparte. cuando el hombre pasa sed y agua nos da, Cuando el débil a su hermano fortalece

Va Dios mismo en nuestro mismo caminar (2)

2. Cuando un hombre sufre y logra su consuelo, cuando espera y no se cansa de esperar,
cuando amamos, aunque el odio nos rodee, … Va Dios mismo en nuestro mismo caminar (2)

3. Cuando crece la alegría y nos inunda, cuando dicen nuestros labios la verdad, cuando amamos el sentir de los sencillos, … Va Dios…

4. Cuando abunda el bien y llena los hogares, cuando un hombre donde hay guerra pone paz, cuando hermano le llamamos al extraño, …
Va Dios…

Gracias

Gracias, amigo Jesús, porque te quedas con nosotros y podemos comulgar de ti.
Gracias porque con tu perdón podemos siempre comenzar de nuevo

 

 


Su cruz y mi cruz

SU CRUZ Y MI CRUZ

Su Cruz y mi Cruz. La cruz de Cristo no era sólo el leño que llevó a cuestas y en el que murió. La cruz de Jesús fue, junto a ésa, el dolor de la soledad, las injusticias que sufrió, los insultos que recibió… Los de aquel momento y los de toda la historia. El dolor que siente por lo que yo he hecho mal hoy contra otra persona, o contra mí mismo o contra Él. Esa es su cruz. Por eso yo soy RESPONSABLE DE LA CRUZ DE JESÚS.

Y mi cruz de cada día, la que tengo que coger para seguirle, no es un leño de madera. Mi cruz es el dolor de la enfermedad, las injusticias que sufro, el cansancio en el trabajo, el dolor que me supone luchar contra la pereza, el esfuerzo por ser generoso -porque me cuesta dar mis cosas-.
Mi Cruz es trabajar bien cuando no me apetece. Y saber pisotearme y obedecer cuando no quiero, y…

Mi cruz es el DOLOR QUE SUPONE A VECES ACTUAR DE ACUERDO CON EL AMAR A DIOS, CON EL AMAR A LOS DEMÁS -más que a mí mismo- y CON EL AMARME BIEN A Mí MISMO ¿para perfeccionarme y no destruirme?

Señor, quiero coger mi cruz de cada día porque quiero seguirte. ¡Que sea generoso, Dios mío!

Jueves Santo 2017- Turno de vela KAIRÓS “No hay amor más grande que el de aquel que da la vida por sus amigos”

TURNO DE VELA 2017 – KAIRÓS SAN ILDEFONSO

 

  • ORACIÓN INICIAL

Señor Jesús

Vengo a orar contigo y te pido al comenzar

que me ayudes a contemplar, a participar y a comprender

lo que hiciste la noche del Jueves Santo,

te pido que me des fuerza para seguirte

y luz para elegir tú camino…

  • MONICIÓN DE ENTRADA

A esta noche del Jueves Santo se le llama con razón: “Día del amor fraterno”.

Las palabras de Jesús, las cosas que realizó, los gestos inolvidables durante la última Cena, proclaman bien alto su generosidad desbordante y su amor incondicional. Antes de entregarse a la muerte, por amor quiere darnos la prueba suprema del mismo y nos quiere dar las pautas para enseñarnos cómo tenemos que amar a los demás.

Cristo conoce bien el corazón del hombre. Sabe que muchas veces traicionamos las promesas; que no somos fieles a nuestros compromisos; que somos débiles a la hora de la entrega; que muchas veces amamos solamente de palabra. Él mismo fue testigo y experimentó esta misma amargura en uno de los suyos.

En la escuela de Jesús, próxima a la Cruz, podemos hoy aprender la gran lección que Él nos brinda.

Con espíritu recogido y en silencio, empecemos nuestra celebración mirando al Señor, ejemplo supremo de amor y de entrega.

Silencio (oración personal)

 

  • MOTIVACIÓN

En la televisión nos acostumbramos a presenciar escenas tremendas de sufrimientos, de catástrofes sin inmutarnos ¡podemos llegar a hacernos insensibles!

Jesús murió en la cruz: era un suplicio terrible, al que se sumaban las burlas de unos, la indiferencia de otros.

Seguir a Jesús nos lleva a elegir: ¿somos de los que hacemos sufrir a otros por nuestros gestos y palabras, nuestras burlas, nuestra grosería, nuestro egoísmo, nuestra cobardía?

Pongamos nuestros ojos en Jesús y preguntémonos, ¿qué camino nos invita a seguir?

Silencio (oración personal)

 

  • ORACIÓN

Jesús, camino hacia Dios,

Jesús, camino de los hombres,

¿tu viaje se detendrá ante la cruz?

Jesús crucificado, desde la cruz,

perdonas a quienes

te traicionan y humillan.

Por este Amor total

transformas el sufrimiento

en victoria de la VIDA.

Al morir en la cruz,

lo renuevas todo.

Jesús, ¡Tú nos abres un camino nuevo!

Jesús, ¡Tú eres el nuevo camino!

Tú eres el Amor que salva,

el Amor que hace nacer,

el Amor que da la vida eterna.

Desde la cruz el Amor enciende la VIDA.

Tú eres el camino abierto para siempre…

 

Silencio (oración personal)

 

 

  • PARA MEDITAR – “DURANTE LA CENA LES ANUNCIA LO QUE PASARÁ”

Aunque Jesucristo ve que el conflicto que lo enfrenta con los poderosos de su tiempo tendrá graves consecuencias, sabe que está cumpliendo la voluntad de Dios Padre y de todas maneras decide celebrar con sus amigos la cena pascual.

Antes de empezar a cenar, Jesús lava los pies a sus discípulos, un gesto con el que les hace ver que hay que estar al servicio de los demás como lo está Él.

Durante la cena les anuncia lo que pasará: será traicionado por uno de ellos (Judas Iscariote), todos lo abandonarán e incluso Pedro negará ser su discípulo.

Para los cristianos de todos los tiempos, esta cena pascual de Jesús con sus discípulos -la Última Cena- es recordada sobre todo porque, en ella, Jesús:

  • Confía a los discípulos el mandamiento nuevo, el mandamiento del amor.
  • Les promete que, a pesar de todo, seguirá entre ellos a través de la Eucaristía.

Silencio (oración personal)

  • PARA MEDITAR – “NOS DAS EL MANDAMIENTO NUEVO”

Esto nos cuenta San Juan:

Antes de la fiesta de la  Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo:

“Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?”

Jesús le replicó: “Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.”

Pedro le dijo: -“No me lavarás los pies jamás.”                                                                                                                      Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.”                                                                   Simón Pedro le dijo: “Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.”.

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

“¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.”

Silencio (oración personal)

  • PARA MEDITAR – “LA REVOLUCIÓN DEL AMOR”

Jesús llama a cosas muy concretas. Él propone una revolución que es el servicio. El servicio que Él solicita, lavar los pies, brota del Amor. No hay ni señores ni siervos, ni superiores ni inferiores. Hay sólo hijos de un mismo Padre. Esa es nuestra identidad más profunda, nuestra vocación.

Jesús realiza un trabajo de esclavos para mostrarnos que, según el Dios Abbá con quien está estrechamente vinculado en la contemplación de la realidad y en la soledad del silencio, todos somos hermanos. Dios, el Padre, su Padre, le envía a decirnos que todos somos hermanos. La escena recoge un momento especial de una cena, la solemne cena de la celebración de la Pascua. Jesús deseaba ardientemente aquella cena. Sabía que algo grande le iba a ocurrir; y quiere celebrarla con sus amigos. Es su momento; es su hora.

Silencio (oración personal)

  • PARA MEDITAR – “EL AMOR SE ENSEÑA CON EL EJEMPLO”

Muchas veces queremos enseñar el amor por medio de palabras. No nos damos cuenta que Jesús propone otro camino. Más difícil y comprometido, pero también más efectivo y cercano al sentir de Dios.

El amor se enseña a través del ejemplo. La vida pública de Jesús es una constante preocupación y actividad en bien de los demás. Jesús anuncia el Reino a través de gestos liberadores, haciendo presente el Reino en la vida de la gente de su tiempo, especialmente de los más sufridos, que son los preferidos de Dios.

Al acercarse el fin de su vida quiere enseñarles a sus discípulos que esto es lo más importante, lo que permite conocer a Dios, lo que lo anuncia y hace presente con fidelidad. El amor llevado a la vida práctica.

¿Seguimos el ejemplo de Jesús?

¿Por qué nos cuesta?

¿Dónde ponemos el acento en nuestro anuncio?

¿Seguimos los pasos de Jesús?

 

Silencio (oración personal)

 

  • PARA MEDITAR – “COMULGAR”

Comulgar es llegar a ser lo que comemos. Es desear vivamente “tener los mismos sentimientos” de Jesús. Es incorporar, hacer propia su misma vida. No otra cosa es ser cristiano que vivir con Jesús, vivir como Jesús, vivir para Jesús, vivir en Jesús. Como crecemos en edad, en conocimientos, en experiencia, también hemos de crecer en identificación con Él. Puestos, de nuevo, los ojos en Jesús-Eucaristía pensamos en qué y cómo nos vamos pareciendo a Él, y en las dificultades que tenemos para asimilar su vida de modo que se transparente a los demás.

Silencio (oración personal)

 

  • ACCIÓN DE GRACIAS

Nuestra plegaria de esta noche de Jueves Santo, tiene que ser de profundo agradecimiento.

Demos gracias a Dios por todo lo que hoy nos regala.

Silencio (oración personal)

 

  • ORACIÓN FINAL

Señor Jesús,

te pido que viva en verdad la Semana Santa.

 

Deseo estar a tu lado, Jesús,

ser un discípulo más,

en la mesa del pan de tu “cuerpo partió”

Y del “vino de tu vida derramada”

uno más en la angustia del Getsemaní,

en el palacio de Pilato

y en casa del sanedrín.

 

Deseo estar cerca de ti, Jesús.

Que me mires como miraste a Pedro

aquella noche oscura y fría;

y que, al calor de tu mirada,

pueda llorar de emoción al sentirme, por fin,

perdonado de traiciones y cobardías.

 

Deseo caminar a tu lado, Jesús.

Caminar por las empinadas calles

de Jerusalén, del mundo y de mi barrio,

siendo Cirineo que carga

sobre sus frágiles hombros

un trozo de tu cruz

en la cruz de mis hermanos.

 

Deseo estar cerca de ti, Jesús.

Junto a tu madre y las mujeres

que no te abandonaron;

junto a los pobres, que esperan tu Reino,

junto a tus discípulos hoy, nosotros, tu Iglesia,

que hoy anuncian tu muerte

y proclaman tu resurrección.

 

Te pido, Jesús.

Que me des fuerzas para llevar mi cruz

y para ayudar a otros a llevar la suya.

 

 


Turno de Vela 2016: Grupos Juveniles Kairós & Youcat

Oración inicial:

Señor Jesús
Vengo a orar contigo y te pido al comenzar
que me ayudes a contemplar, a participar y a comprender lo que hiciste la noche del Jueves Santo,
te pido que me des fuerza para seguirte
y luz para elegir tú camino…
(Silencio)

 

Se mi luz, enciende mi noche.

Sé mi luz, enciende mi noche,

Sé mi luz, enciende mi noche,

Sé mi luz, enciende mi noche,

mi noche, sé mi luz.

El camino sin ti es tan largo

y tu llanto acoge mi dolor.

Tu Palabra acalla mi miedo

y tu grito se expresa en mi canto.

SÉ MI LUZ…

Sin título

1. La noche del Jueves Santo sucedió algo que nos ha marcado para siempre:

NOS DAS EL MANDAMIENTO NUEVO

Esto nos cuenta San Juan:

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.
Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: “Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?”

Jesús le replicó: “Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.” Pedro le dijo: -“No me lavarás los pies jamás.”
Jesús le contestó: “Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.”
Simón Pedro le dijo: “Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.”.

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

“¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.”

Sin títsulo

Reflexión

Jesús llama a cosas muy concretas. Él propone una revolución que es el servicio. El servicio que Él solicita, lavar los pies, brota del Amor. No hay ni señores ni siervos, ni superiores ni inferiores. Hay sólo hijos de un mismo Padre. Esa es nuestra identidad más profunda, nuestra vocación. Jesús realiza un trabajo de esclavos para mostrarnos que, según el Dios Abbá con quien está estrechamente vinculado en la contemplación de la realidad y en la soledad del silencio, todos somos hermanos. Dios, el Padre, su Padre, le envía a decirnos que todos somos hermanos. La escena recoge un momento especial de una cena, la solemne cena de la celebración de la Pascua. Jesús deseaba ardientemente aquella cena. Sabía que algo grande le iba a ocurrir; y quiere celebrarla con sus amigos. Es su momento; es su hora.

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