Grupo juvenil-adultos YOUCAT San Ildefonso ¿te animas?


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Delegación Episcopal de Juventud

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Nos preparamos para la Confirmación con #YOUCAT

YOUCAT

Libro de catequesis para la Confirmación

 

  1. Para comenzar
  2. Lo que podemos saber acerca de Dios
  3. Por qué el mundo va mal
  4. Jesús – más que sólo un hombre
  5. ¿Por qué tuvo que morir Jesús?
  6. El regreso de Jesús o la historia de la Resurrección (1) / El regreso de Jesús o la historia de la Resurrección (2)
  7. Un viaje de exploración hacia el Espíritu Santo
  8. Orar – estar en contacto con el Dios vivo
  9. La Iglesia: un hogar para ti y para mí
  10. La Eucaristía: sobre la generosidad de Dios
  11. ¡Actualización! La confesión
  12. ¿Qué sucede en la Confirmación?

 


YOUCAT Confirmación (IX): La Iglesia: un hogar para ti y para mí

Muchas personas no se cansan de criticar a la Iglesia. Presentan verdaderas antologías de todo lo malo que la Iglesia ha hecho en sus dos mil años de existencia y de cuantos escándalos hay en ella. En su mayoría son personas bautizadas, es decir, miembros ellos mismos de la Iglesia. El famoso teólogo Karl Rahner (1904-1984) se opuso a ellos en una ocasión con las siguientes palabras: “La Iglesia es una anciana señora con muchas arrugas. Pero ella es mi madre. Y a una madre no se la pega”. Y tiene razón. La Iglesia es nuestra madre. Nos ha dado la nueva vida; nos alimenta con la Palabra de Dios y con los sacramentos. Sin la Iglesia ninguno de nosotros tendría fe. Andaríamos aún a tientas en la oscuridad y tendríamos que salvarnos a nosotros mismos: lo que no es posible.

 

La Iglesia no es un club de los perfectos

Sí, es cierto. Los escándalos de la Iglesia han sido y son una vergüenza y un verdadero escándalo. Sin embargo, no son un fallo de origen que aparece por casualidad, y que se podría suprimir con un poco de buena voluntad. Bernhard Meuser escribe en su libro Ser cristiano para principiantes:

El mismo Jesús se mezcló con gente desde normal hasta peligrosa, trató al mismo nivel a María Magdalena, la criatura de los bajos fondos, al publicano Zaqueo, a una mujer sorprendida en adulterio, a gente terrible como Judas, quien después le traicionó, a Pedro, que lo negó antes de que el gallo cantara tres veces. Si en la Iglesia sólo pudieran estar hombres y mujeres sin tacha, estaría probablemente vacía. Por lo menos yo no tendría ninguna oportunidad de tener en ella un lugar pequeñito: me conozco, soy capaz de todo. La Iglesia concreta no es un club de los perfectos, sino que, según la voluntad de Jesús, es un lugar para la transformación paulatina de personas totalmente normales. Personas que a veces se equivocan, que tienen todo tipo de delitos en su haber, que necesitan urgentemente que les agarren y los mejoren. Por suerte Jesús nos ha asegurado: “No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido para llamar a los justos, sino a los pecadores”. Todos estamos un poco perjudicados: Uno tiene problemas con el dinero, el otro con la verdad, el tercero con el sexo, con el cuarto no se puede contar, el quinto es un cabezota y el sexto soy yo. No avanzamos al son de una marcha triunfal. Cojeamos, tropezamos, avanzamos lentamente. Pero caminamos. Y además juntos. Ésta es la Iglesia en la que me gusta estar.

 

Si quieres conocer el misterio de la Iglesia

Si quieres conocer el misterio de la Iglesia mira atentamente esta imagen:

Aparentemente se trata de una imagen de la Virgen María. Pero María es considerada, desde los tiempos más antiguos, como “Madre de la Iglesia”. ¿Por qué? Su cuerpo fue la primera morada del Hijo de Dios hecho hombre. Más aún: Jesús era todo el sentido de la vida de María. Ella estaba alrededor de él, él estaba en ella. Así debe ser la Iglesia: un lugar en el que el RESUCITADO pueda actuar hoy. Un lugar de amor pleno y de disponibilidad: “Hágase en mí según tu palabra”, había dicho María cuando el ángel llamó a su puerta. Dios buscaba no sólo entonces un lugar para que Jesús pudiera desarrollar su vida. También lo busca hoy en ti y en mí.

La Iglesia no tiene otro sentido que Jesús mismo. Sólo tenemos que estar ahí —alrededor de Jesús— y dejarle actuar. Entonces somos Iglesia. En el evangelio según san Lucas dice Jesús en una ocasión: “Mis madre y mis hermanos son quienes escuchan la Palabra de Dios y la cumplen” (Lc 8,21). La “Iglesia”, dice el papa Benedicto XVI, “es la familia de Dios en el mundo”.

La Iglesia es, por tanto, en primer lugar el Cristo vivo, que vive hoy entre nosotros, y después viene su “familia”, venimos nosotros, imperfectos, limitados, pecadores, que, juntamente con Jesús, podemos ser “un cuerpo”. Y ahora quizás puedas comprender mejor por qué se dice:

Vosotros sois el cuerpo de Cristo

Jesús se ha implicado hasta tal punto con nosotros que, en cierto modo, somos “un cuerpo” con él. Esto lo testifica la Sagrada Escritura en numerosos pasajes. San Agustín (350-430) explicó con palabras profundas lo que sucede cuando recibimos la Sagrada Comunión: “Recibid lo que sois: el cuerpo de Cristo; para que seáis lo que recibís: el cuerpo de Cristo”.

Mira a la gente de tu grupo. ¡Son tus hermanos y hermanas! ¡Toma ya!, sois, por decir así, “un cuerpo”. ¡Son como una parte de ti! La fe en Jesús os une de modo más profundo de lo que estáis unidos a vuestro padre o vuestra madre o a los hermanos de sangre.

El más importante fragmento de la Escritura acerca de la Iglesia como “cuerpo de Cristo” es de la primera carta a los Corintios. Léelo con atención e intenta descubrir:

  • Qué recibes tú de los otros miembros del Cuerpo de Cristo?
  • ¿Qué papel deberías desempeñar en el Cuerpo de Cristo?
  • ¿Cuáles son tus dones especiales?
  • 
¿Para qué te necesitan tus hermanos y hermanas?

 

Vosotros sois el templo del Espíritu Santo

Otra imagen importante para la Iglesia es “templo del Espíritu Santo”. La palabra “templo” quiere decir algo así como “lugar sagrado”. Ciertamente Dios está presente en todas partes, pero a veces es difícil distinguir si tratamos con algo divino o con algo simplemente humano.

Es fascinante cuando leemos en la Sagrada Escritura que Dios realmente quiere “vivir“ entre nosotros. Hacerle a Dios un lugar “habitable” en nosotros es tu tarea y mi tarea.

Pero no somos nosotros mismos quienes tenemos que construir un templo. Hay muchos que han colaborado en la construcción. Y finalmente es el Espíritu Santo quien construye la morada de Dios entre nosotros día y noche.

 

Vosotros sois el pueblo de Dios

En el Concilio Vaticano II (1962-1965) se ha retomado de nuevo una antigua imagen bíblica de la Iglesia, la imagen del “pueblo de Dios”, que “continúa su peregrinación en medio de las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios”. Con pueblo de Dios se hacía referencia en primer lugar al pueblo de Israel, con quien Dios tiene una larga historia. Con Jesucristo ahora son personas de todos los pueblos las que están llamadas a caminar hacia Dios.

Este anuncio maravilloso lo explica la primera carta de san Pedro.

Un poco de organización

Si se mira la Iglesia de hoy, uno se queda atónito viendo qué ha llegado a ser en dos mil años. Casi se puede perder la visión de conjunto.

  • A veces contemplamos la institución inmensa, vemos catedrales e iglesias, aparato administrativo, cargos e instituciones sociales.
  • 
Otras veces contemplamos la realidad espiritual de la Iglesia, hablamos de vocación y vemos a personas que oran o entregan incluso su vida totalmente a Dios.

Ambas realidades van unidas: lo ESPIRITUAL y la INSTITUCIÓN. Sin la institución la Iglesia no podría existir en el mundo; necesita dinero para poder ayudar, espacios para encontrarse y personas que tengan una determinada función. Pero todo esto sería un aparato muerto y trivial si lo ESPIRITUAL —la realidad viva de Dios en el Espíritu Santo— no fuera el corazón de la Iglesia.

¿Y todo esto para qué?

La Iglesia no es un fin en sí misma. Dios no se alegra en absoluto por ella si sólo da vueltas sobre sí misma. La ha establecido por el bien de los hombres. Debe ser “signo e instrumento para la unión más íntima con Dios y para la unidad de toda la humanidad” (Concilio Vaticano II).

La Iglesia se dedica a su misión cuando desempeña tres tareas esenciales:

 

Fundamentos teológicos

A los cristianos católicos se les hacen a menudo muchas recriminaciones: La Inquisición, las cruzadas, el caso de Galileo…

Merece la pena leer libros como Leyendas negras de la Iglesia, de Vittorio Messori (Planeta, 2000), para poder enfrentarse a los peores prejuicios, pero también con frecuencia tenemos que decir humildemente: “Desgraciadamente es verdad”. El papa Juan Pablo II realizó un reconocimiento de la culpa con motivo del año santo de 2000 y pidió perdón por los pecados a lo largo de toda la historia de la Iglesia. El motivo: la Iglesia no es el club de los perfectos, y pertenecer a la Iglesia tampoco nos convierte en santos. A lo largo de la historia no ha sido así, y hoy en día tampoco.

La mayoría de las recriminaciones no se dirigen, sin embargo, al comportamiento incorrecto de las personas individuales, sino que proceden de un gran malentendido. “No hay ni cien personas en los Estados Unidos que odien a la Iglesia católica romana. Pero hay millones que odian lo que ellos entienden por Iglesia católica”, dijo el arzobispo Fulton Sheen, que murió en 1979.

En realidad, es horriblemente profunda esta imagen que transmiten muchos medios de comunicación sobre la Iglesia y que muchas personas tienen en su cabeza. Y es injusto. No podemos ni queremos aquí ir al detalle. Eso daría para un libro entero. Solo tres puntos generales: en primer lugar, todas las personas, también cuando pertenecen a la Iglesia, son pecadoras. Y porque una persona tenga un cargo o un puesto no deja de ser pecador.

En segundo lugar, la Iglesia siempre es, de esta manera, un hijo de su tiempo. Aunque tenga otro origen, otras fuentes y otro Señor, ni los mismos bautizados entienden algunas cosas la mayoría de las veces, cuando en el horizonte del momento en el que ocurrió sí que puede entenderse.

Y en tercer lugar, no son menos pecadores ni están menos equivocados aquellos que recriminan a la Iglesia. Eso se puede ver en que un estudio minucioso y bienintencionado de la historia de la Iglesia y de la doctrina cristiana concluye que la mayoría de los reproches y prejuicios se relativizan o son infundados.

La crítica o más que crítica imagen de la Iglesia se origina con frecuencia de tal manera que se mide mediante comparaciones, que simplemente no son ciertas.

  • Por ejemplo, la Iglesia no es ningún Estado. ¿Por qué tiene que haber, entonces, una democracia? ¿Es una orquesta democrática? ¿Y estamos nosotros por eso de acuerdo con todos en un Estado, porque se dan procesos democráticos? ¿Se puede votar sobre la verdad?
  • Por ejemplo, la Iglesia no es ninguna empresa económica. Entonces, ¿por qué debe estar conforme al mercado? Cuando un producto ya no se vende, se quita la empresa del mercado. Cuando se debe vender un producto, se califica a través de la publicidad como una cosa atractiva. ¿Debe trapichear la Iglesia de Jesús? ¿Para nosotros como clientes?
  • Por ejemplo, la Iglesia no es ningún dormitorio. ¿Por qué tiene que ser la Iglesia siempre calentita y acogedora? Cuando queremos tener diversión, vamos al parque de ocio. Cuando le querernos conceder algo a nuestro cuerpo y a nuestra mente, hacemos Fitness o Wellness. ¿Es Dios un animador o un masajista?

El YOUCAT resume muy bien lo que es la Iglesia:

La Iglesia es más que una institución porque es un Misterio que es a la vez humano y divino. Y 124

Iglesia es el Cuerpo de Cristo. No somos por tanto “los miembros de la asociación de los amigos de Jesús. Y 128

La Iglesia no está ahí para sí misma. Tampoco está ahí para que cada individuo se divierta y se realice por sí solo. Y 122

La Iglesia es el Pueblo de Dios, que Dios mismo llamó a la vida , que Jesucristo encabeza y cuya fuente de energía es el Espíritu Santo. Y 215

La Iglesia, como pueblo de Dios, no es un fin en sí misma. Existe la frase “Una iglesia que no sirve, no sirve para nada “. Sería un error, sí se hicieran de la Iglesia una especie de auxiliar ejecutivos de cualesquiera intereses, quizás de aquellos que se contradicen profundamente con los mandamientos de Dios y la misión de la Iglesia. Pero la iglesia no es un fin en sí misma: Y 123

Si consideramos y tenemos presente solo estos tres puntos uno detrás de otro, entonces estará claro que la Iglesia no se puede comparar con un Estado, ni con una asociación ni con ninguna empresa, porque pertenece a dos esferas: a la vez. Tiene características de una institución, pero quien la ve solo así la subestima. Es el cuerpo cabeza es Cristo y cuyos miembros somos nosotros. Y este hecho lo lleva a cabo el Espíritu Santo, por la fe, en los sacramentos.

Se trata de una realización en comunidad, no solitaria. Una realización en relación, así como Dios mismo es relación. Y una realización en dirección a la no-Iglesia. Una realización misionera, social. Lo resume muy bien esta frase: “Por Iglesia, con todas sus debilidades, es realmente un fragmento de cielo en la tierra”. Y 123

Aquí lo importante no es transmitir qué cara de la Iglesia tiene que cuidarse, sino estar presente y activo en ella, ser comunidad eclesial. Porque muchas de estas imágenes de la Iglesia como un bloque de piedra provienen de que nosotros mismos nos movemos muy poco en ella y se refieren a ella siempre desde fuera. Esta perspectiva puede ser en ocasiones absolutamente necesaria, porque ya hemos visto que la Iglesia se orienta hacia fuera y no debería dedicarse constantemente a mirarse el ombligo. Pero su verdad interior, su esencia, no la reconocemos por esto. La reconocemos a través de la oración, al recibir los sacramentos, con la lectura de la Sagrada Escritura, en los demás y en la propagación de la fe.

“Entrar puede cualquiera, también cuando esté sucio o se encuentre sucio, cuando sea altamente culpable, cuando no se aclare con sus sentimientos, cuando viva en una relación irregular o tenga más preguntas que respuestas. Puede estar divorciado por tercera, cuarta o quinta vez, se puede ser adicto al alcohol, a las drogas o a Internet (o todo a la vez), se puede haber sido un creyente y haber perdido la fe entre el gentío. Da igual. Cristo no requiere una vida correcta según el lema: Primero ordeno mi vida y luego me puedo presentar ante Dios. Entonces no sería cristiano nunca. ¿Qué vida es ya perfecta?”.

 

NO ESTAMOS SOLOS

Para pararse:

Nadie consideraba sus bienes como propios, sino que todo lo tenían ellos en común. Hechos 4,32

Conecta

Estos son los míos

Los seres humanos necesitamos unirnos, agruparnos, relacionarnos con otros individuos. Es parte de la condición humana y nos ayuda a configurar nuestra propia identidad.

Hazte consciente de todos los grupos a lo que perteneces.

  • Tu padres, hermanos y el resto de parientes
  • Los vecinos y la gente de tu barrio
  • Tu pandilla y tus compañero del colegio
  • Tus profesores y el t personal que trabajan en el centro
  • La parroquia y las persona que están en ella
  • La ciudad, y las personas que te encuentras cuando va a comprar, a hacer cualquier gestión o cuando precisas algún tipo de ayuda
  • Tu provincia, tu comunidad autónoma, tu país
  • Tu continente, tu mundo…

Escribe el nombre de los grupos más importantes para ti a los que perteneces

Dale mas vueltas – Ser con los demás

Un persona no existe en el vacío sino que forma parte de un mundo de relaciones. ¿Eres capa de imaginar tu vida si no hubiera existido nunca tus padres, tu familia, tus amigos…? ¿Quién serías? ¿Qué sería?

Los demás nos ayudan a crear nuestra identidad. En cada grupo somos y actuamos de distinta manera. En nuestra familia somos hijos y hermanos en el colegios alumnos….

Y a la vez, cada grupo me ayuda y me aporta de manera diferente.

Analiza qué papel juegas en cada uno de los grupos en que estás, cómo actúas en ellos, y escríbelo conforme al ejemplo del equipo de baloncesto

Ora

El grupo por excelencia del cristiano es la comunidad. San Agustín (354-430) describió cómo ha de ser la comunidad cristiana con estas hermosas palabras.

Una comunidad es…

Una comunidad es un grupo de personas que rezan juntas.

pero que también hablan juntas; que ríen en común e intercambian favores; están bromeando juntas y juntas están serias; a veces están en desacuerdo, pero sin animosidad como se está a veces con uno mismo, utilizando ese raro desacuerdo

para reforzar siempre el acuerdo habitual. Aprenden algo unos de otros o lo enseñan unos a otros.

Echan de menos, con pena, a los ausentes. Acogen con alegría a los que llegan. Hacen manifestaciones de este u otro tipo, chispas del corazón de los que se aman, expresadas en el rostro, en la lengua, en los ojos, en mil gestos de ternura.

Y cocinan juntos los alimentos del hogar, en donde las almas se unen en conjunto y donde varios, al fin, no son más que uno.”

San Agustín, Confesiones

No te lo pierdas

Un grupo que no pasa de moda: la comunidad cristiana

Esta historia comenzó hace más de 2000 años. Ningún grupo humano ha durado tanto como el de a comunidad cristiana (La Iglesia).

Los cristianos no se distinguen

de los demás hombres ni por su tierra, ni por su lengua. ni por sus costumbres… Están sobre la tierra. pero su ciudadanía es la del cielo.

Se someten a las leyes establecidas

pero con su propia vida superan las leyes. Aman a todos y todos los persiguen.

Se los desconoce y con todo se los condena. Son llevados a la muerte

y con ello reciben la vida.

Son pobres y enriquecen a muchos.

lis falta todo pero les sobra todo.

Son deshonrados pero se glorían

en la misma deshonra.

Son calumniados, y en ello son justificados

Se los insulta y ellos bendicen. Se los injuria y ellos dan honor. Hacen el bien y son castigados como malvados.

Ante la pena de muerte se alegran como si se les diera la vida.

Los judíos les declaran guerra como

a extranjeros y los griegos les persiguen, pero los mismos que les odian

no pueden decir los motivos de su odio.

Para decirlo con brevedad,

lo que es el alma en el cuerpo,

eso son los cristianos en el inundo.”

Carta a Diogneto (sobre el año 200)

 

LOS ÚLTIMOS QUE SE VAN

“Los que hicisteis a uno de estos hermanos mas pequeños , conmigo lo hicisteis.” Mateo 25, 40

Conecta – Ver y escuchar

Basta con ver los telediarios o las portadas de los periódicos, o escuchar las noticias de radio, o buscar en Internet para darse cuenta de que vivimos en un mundo herido que pide ayuda.

Hay personas que escuchan de una manera especial el grito de esta humanidad que sufre y que ven con claridad que tienen que dar la vida para aliviar este sufrimiento y para comunicar la Buena Noticia del Evangelio. Son “los últimos que se van” del lado de los pobres: los misioneros y misioneras.

Te he hecho a ti

En la calle vi a una niña temblando de frío, con un vestidito ligero y con pocas perspectivas de conseguir una comida decente. Me enfadé y le dije a Dios:
– ¿Por qué permites estas cosas? ¿Por qué no haces algo para remediarlo?

Durante un rato, Dios guardó silencio. Pero aquella noche, de improviso, me respondió:
– Ciertamente lo he hecho: te hice a ti.

De todas las realidades de pobreza e injusticia que has visto y oído ultimamente:

– ¿Cuáles con las que más te han llamado la atención? ¡Por qué?
– ¿Qué sentimientos te han producido?

Entregar la vida sin reservas

Las estrellas, que son los ojos de Dios, se han escondido. La fiebre me sube intensamente, no hay posibilidad de ir al hospital porque, como de costumbre, el coche está averiado.
Siento una intensidad grande ante la muerte, estoy alegre ante la muerte. He vivido apasionadamente el amor por la Humanidad y por el proyecto de Jesús. Muero plenamente feliz.
Cometí errores, hice sufrir a personas…, espero su perdón.
Qué bueno morir como los más pobres y marginados…sin posibilidad de llegar al hospital.
Qué bueno que nadie siga muriendo así.
Un abrazo intenso de amor a todos.

Esta es la última página hallada en el diario de Carlos Alberto, un misionero en Kenia. Una bellísima firma final para un vida llena de compromiso. Entrega, fe, esperanza, coraje, amor son las ropas que visten e identifican a las personas que eligen como vocación darse sin reservas por los demás.

– ¿Por qué crees que Carlos Alberto muere plenamente feliz?
– Si tú decidieras ser misionero/a, ¿cuáles serían tus motivos?
– ¿Crees que hoy en día hay muchas personas dispuestas a llevar este tipo de vida? ¿Por qué?

Solución: Hay mas felicidad en dar que recibir. Hechos 20,35

Enséñanos a amar

Señor,
enséñanos a no amarnos a nosotros mismos,
a no amar solamente a nuestros amigos,
a no amar solamente a aquellos que nos aman.
Enséñanos a pensar en los otros
y amar, sobre todo,
a aquellos a quienes nadie ama.
Concédenos la gracia de comprender
que mientras nosotros vivimos
una vida demasiado feliz,
hay millones de seres humanos
que son también tus hijos y hermanos nuestros,
que mueren de hambre
sin haber merecido morir de hambre
que mueren de frío
sin haber merecido morir de frío.
Señor,
ten piedad de todos los pobres del mundo.
No permitas, Señor,
que vivamos felices en solitario. Amén
(Raul Follereau)

 


YOUCAT Confirmación (X): La Eucaristía – sobre la generosidad de Dios

La Eucaristía – sobre la generosidad de Dios

¿Recuerdas tu Primera Comunión? ¿Cuándo fue? ¿Qué supuso para ti…?

Algunos jóvenes van de mala gana a misa. Hay quienes dicen: “No me gustan ni la música ni la gente”. Otros dicen sin más: “Me aburro soberanamente”. Y prefieren quedarse en la cama, sobre todo porque también hay muchos padres que tampoco van a misa. Consulta en el YOUCAT el “precepto del beso”.

“Donde  dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mt, 18,20)

  1. De niño me obligaban a lavarme.
  2. Las personas que se lavan constantemente no son más que 
hipócritas, que piensan que son más limpias que los demás.
  3. Hay muchos tipos de jabón. ¿Cómo puedo saber cuál es el 
adecuado para mí?
  4. Las centrales de abastecimiento de aguas sólo buscan nuestro 
dinero.
  5. He intentado lavarme, pero siempre me resultó aburrido y es 
lo mismo una y otra vez.
  6. En el cuarto de baño el ambiente es frío y aséptico.
  7. Ya me lavo en Navidades y en Pascua. 
¡Esto debería ser suficiente!
  8. Ninguno de mis amigos considera necesario lavarse.
  9. Realmente no tengo tiempo para lavarme.
  10. Quizás me lave cuando sea mayor.

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YOUCAT Confirmación (VII): Un viaje de exploración hacia el Espíritu Santo

PENTECOSTÉS

“Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, semejante a un viento impetuoso, y llenó toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas como de fuego, que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. (Hechos 2, 1-4) 

UN VIAJE DE EXPLORACIÓN HACIA EL ESPÍRITU SANTO

La Confirmación consiste en que el Espíritu Santo desciende sobre ti. La palabra “espíritu” seguro que la has encontrado en alguna ocasión. En los castillos se pasea de vez en cuando algún espíritu. Las bebidas “espiritosas” están en botellas, pero no hay que beberlas necesariamente. Y si hablamos de un gran genio o de un espíritu genial, nos referimos normalmente a un filósofo famoso o a un escritor genial. En la Iglesia, el Espíritu Santo tiene un papel relevante y en Pentecostés descendió sobre los discípulos en “lenguas como de fuego”. Tenemos que profundizar un poco para comprender mejor qué (o, mejor dicho, quién) es el Espíritu Santo.

La religión más moderna del mundo

El pueblo de Israel estaba orgulloso, con razón, de poseer, de algún modo, la religión más moderna del mundo. Otros pueblos suponían que detrás de cada trueno estaba una divinidad propia. Los griegos —que en otros campos eran los campeones mundiales del pensamiento— tenían aún en tiempos de Jesús un firmamento plagado de dioses, en el que es- taba todo revuelto. Por el contrario los judíos sabían que sólo podía existir un único Dios: Yahvé. Eran monoteístas, es decir, creían en un único Dios.

¿Uno, dos, tres o qué?

Cuando luego llegó Jesús, la cosa se complicó de repente. Sus conciudadanos judíos no podían comprender que Jesús llamara PADRE al Señor del cielo. Esto era claramente monoteísta. Pero resultaba que Jesús hacía cosas que sólo Dios podía hacer: curaba enfermos, resucitaba muertos y per- donaba pecados. ¿Cómo? ¿Ahora existían de repente dos dioses? ¿El PADRE y e HIJO? Esto no sólo era para los judíos un retroceso a una religión primitiva; era tan insoportable para ellos, que llevaron incluso a Jesús a la cruz por esto mismo.

Pero todavía sería más llamativo cuando Jesús se despidió de sus discípulos y les prometió “otro defensor”, el ESPÍRITU SANTO. En Pentecostés los discípulos comprendieron lo que quería decir Jesús cuando derramó sobre ellos el ESPÍRITU SANTO.

Los discípulos experimentaron una certeza profunda así como la alegría de la fe y recibieron dones maravillosos (CARISMAS); de repente eran capaces de profetizar, curar y hacer milagros. Desde entonces los cristianos oran al PADRE, al HIJO y al ES- PÍRITU SANTO. Y bautizan en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¿Tendríamos por tanto tres dioses a la vez?

No, los cristianos no son politeístas (gente que cree en la existencia de varias o muchas divinidades). Después de un largo debate la Iglesia de los orígenes encontró la fórmula adecua- da: “Un único Dios en tres personas”. Lo llamamos TRINIDAD. En realidad sólo existe un único Dios. Pero a través de Jesús la Iglesia aprendió que en la profundidad más íntima de este único Dios está la comunión, el intercambio y el amor entre las tres personas.

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YOUCAT Confirmación (VIII): Orar – estar en contacto con el Dios vivo

Después de todo lo que conoces hasta aquí, hay una cosa que no funciona: ser cristiano sin oración. Está garantizado que sale mal. Como en el caso de un enamoramiento entre un chico y una chica, no funciona si los dos nunca se dicen palabras de amor, si no comparten caricias y si nunca muestran un interés nuevo por el otro. Así tampoco se puede vivir con Dios si no se busca constantemente su cercanía.

¿Qué es la oración?

Hay una persona que lo sabe: santa Teresa de Jesús. Teresa era una mujer apasionada y rebelde, y, a la vez, una mística (es decir, Dios hablaba con ella muy intensamente). Está considerada quizás como la mayor maestra de oración en la Iglesia.
¿Y qué nos dice Teresa que es la oración?

En mi opinión la oración no es otra cosa que tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama.

De otra gran santa, la Madre Teresa de Calcuta, podemos aprender cómo se puede permanecer realmente en contacto constante con Dios.

Aprender a orar con Madre Teresa

Quizás pienses ahora: ¿Tiene que ser directamente Madre Teresa, una santa tan grande? ¡Si quiero aprender a nadar no recurro en primer lugar al campeón mundial!

Pero no tienes por qué tener miedo. También Madre Teresa tuvo que aprender a orar, como tú y como yo. Y en su vida tuvo largos tiempos en los que le parecía que Dios estaba lejos, muy lejos de ella. No sentía nada de nada. Pero Madre Teresa había comprendido una cosa: Si Dios está muy cerca de mí, entonces tengo que vivir necesariamente en relación con él. Él es la fuente de mi vida. No sucede nada sin que lo quiera Dios. Y de este modo buscó a Dios con una gran pasión, incansablemente. Escucha lo que nos dice:

 

Creo que no hay nadie que necesite más a Dios que yo. Me siento tan inútil y tan débil. Como no puedo confiar en mí misma, me fío
de él las veinticuatro horas del día. Mi secreto es sencillo: rezo. Amo rezar. El anhelo de rezar está siempre en mí. La oración ensancha el corazón hasta que está dispuesto a acoger el regalo de Dios, que es él mismo. Nos gustaría tanto orar bien, pero entonces fracasamos. Si quieres aprender a orar bien, ora más. Si queremos ser capaces de amar, debemos orar.

 

Todos lo que conocieron a la Madre Teresa testimonian que, en realidad, hacía muy pocas cosas: o bien sonreía y estaba dedicada a la gente. O trabajaba (atendía a un moribundo, escribía cartas en una ruidosa máquina de escribir Olympia). O rezaba. Constantemente se deslizaban las cuentas del rosario entre sus dedos. Realmente intentaba estar las veinticuatro horas del día en contacto con Dios. Su confianza en Dios era infinita. Con frecuencia comenzaba proyectos sociales sin disponer de un solo céntimo. Oraba y estaba convencida de que Dios no la iba a dejar en la estacada. Y él estaba allí. La vida de Madre Teresa está llena de milagros: de repente aparecía de cualquier punto del mundo un cheque que contenía justamente la suma de dinero que necesitaba Madre Teresa.

¿Comprendes ahora por qué a lo mejor sí es preferible aprender a nadar con el campeón mundial? Quizás nunca lleguemos a ser tan grandes orantes como Madre Teresa. Pero debemos saber que serían posibles verdaderos milagros si pusiéramos todo nuestro corazón en Dios.

En el YOUCAT, el papa Benedicto XVI invita a los jóvenes a orar. Dice lo siguiente:

Por eso os invito a buscar cada día al Señor, que no quiere otra cosa que el que seáis verdaderamente felices. Mantened viva una relación fuerte y constante en la oración y, según vuestras posibilidades, estableced momentos en vuestra jornada en los que busquéis sólo su compañía. Si no sabéis cómo debéis orar, pedidle entonces a él que os enseñe, y pedid a su Madre del cielo que ore con vosotros y por vosotros..

Una pequeña escuela de oración,

para los que realmente quieren orar

En el “Libro de oración para jóvenes YOUCAT” hay una “sencilla escuela de oración” que es muy útil para todos los jóvenes que quieren tomar en serio su relación viva con Dios. Bertold Brecht dijo una vez: “La verdad es concreta”. Y también en la oración se muestra que sólo quien busca realmente a Dios, conviene consigo mismo una serie de pasos concretos. Quizás te ayude tomar alguna nota acerca de lo que te vas a proponer hacer en concreto. Dice este texto

Decídete.

Dios nos ha creado y nos quiere como personas libres. Si tú quieres, decídete a llegar a ser una persona que ora ya dar forma a tu relación con Dios. Decide conscientemente: voy a rezar en este y en este momento. Toma la decisión de la oración de la mañana ya la tarde anterior y la de la oración de la tarde desde por la mañana.

Sé fiel en lo pequeño

Algunos comienzan a orar con grandes propósitos. Pasado un tiempo fracasan por ello y piensan que no son capaces de orar. Comienza con pequeños tiempos estables de oración. Y mantente fiel. Entonces podrán crecer tu deseo y también tu oración, conforme a ti mismo, al tiempo y a tus circunstancias.

Tómate tiempo para orar.

Orar quiere decir estar atento a que Dios está pendiente de mí. Con él no es necesario solicitar audiencia. Para el tiempo de oración hay tres criterios que pueden ser útiles. Establece un tiempo fijo (la costumbre ayuda), un momento tranquilo (suelen ser con frecuencia la mañana o la noche) y un tiempo valioso, que te gusta, pero que también regalas con gusto (no es un “tiempo muerto”).

Prepara bien el lugar.

El lugar donde rezas influye en tu oración. Por eso debes buscar un lugar en el que puedas orar bien. Para muchos será el borde de la cama o el escritorio. A otros les ayuda tener un lugar preparado, que se lo recuerda e invita a la oración: un taburete, una silla con reclinatorio, una alfombra, un icono, una cruz o una imagen, la Sagrada Escritura, un libro de oración.

 

Estructura y ritualiza tu vida de oración.

Vencerse cada día de nuevo para hacer oración puede costarnos mucho esfuerzo. Dale a tu oración un orden fijo (un ritual). Este orden no te debe limitar, sino ayudarte a no tener que pensar cada día si quieres orar y cómo. Antes de orar ponte conscientemente en presencia de Dios; después de la oración tómate un tiempo para dar gracias y para dejarte bendecir por Dios.

Ora con todo el ser.

La oración no es sólo cuestión de pensamientos y palabras. En la oración toda la persona está llamada a unirse a Dios: tu cuerpo, tus percepciones internas y externas, tu memoria, tu voluntad, pensamientos y sentimientos o el sueño de la noche pasada. A veces las distracciones te aportan una valiosa información acerca de lo que te ocupa y mueve realmente y de lo que puedes poner expresamente ante Dios y dejarlo en él. Aquello que hay que hay que resolver y que se te ocurre durante la oración, puedes también escribirlo y (después) volver a la oración.

Ora de formas diferentes

Descubre y practica las muchas formas de la oración, que pueden ser diferentes según el tiempo, el propio estado de ánimo y la situación actual: la oración ya formulada de otro orante, a la que me adhiero; la oración personal en las intenciones personales; la oración a partir de una palabra de la Sagrada Escritura (por ejemplo, las lecturas de la misa del día); la oración de corazón (llamada la oración de Jesús), en la que se repite una jaculatoria breve o sólo el nombre de Jesús en cada respiración; la oración interior, en la que toda la persona, interior y exterior, está en silencio y escucha…

Aprovecha las ocasiones.

También puedes aprovechar las ocasiones que se presentan para orar entremedias (por ejemplo una jaculatoria, una breve acción de gracias o una alabanza): un tiempo de espera, el viaje en autobús, en el tren o en el coche (no poner inmediatamente la música), la hora libre, la capilla o la iglesia que está en tu ruta habitual. Convierte las ocasiones que se te presentan para orar en invitaciones para unirte de nuevo más con Dios.

Deja hablar a Dios

Orar quiere decir también escuchar la voz de Dios. Dios habla de forma más explícita en las palabras de la Sagrada Escritura, que la Iglesia lee cada día. Habla a través de los santos. Pero también habla —a menudo de forma escondida— en el corazón de cada persona, por ejemplo, en el juicio de tu conciencia o mediante una alegría interior. La palabra de Dios en la Escritura deja oír la palabra de Dios en el corazón y le pone voz. Deja hablar a Dios en tu oración. Entra en intimidad con él, de forma que puedas distinguir su voz de las demás voces y aprendas a reconocer su voluntad.

Ora con la Iglesia terrestre y celeste.

Quien ora se introduce —tanto si ora solo como si ora con otros— en la gran comunión de los orantes. Ésta abarca desde la tierra hasta el cielo e incluye tanto a los que viven hoy como a los ángeles, los santos y la multitud desconocida de los que viven junto a Dios. Orar significa también orar con otros y orar por otros. Por eso es bueno no rezar sólo uno mismo, sino, allí donde sea posible, también con otros: con la familia, con los amigos, con tu comunidad. Y con los santos. Puedes pedir su intercesión. Porque la comunión de oración de las personas ante Dios no termina con la muerte.

 

Las dos oraciones más importantes del mundo

Las dos oraciones más importantes son el Padrenuestro y el Avemaría. El Padrenuestro porque Jesús mismo nos enseñó a usar estas palabras, y el Avemaría porque comienza con las palabras con las que el ángel de Dios anunció la Encarnación de Cristo. No debería pasar ni un solo día sin que camines de la mano de estas dos oraciones, durante toda tu vida.

Pero no las pronuncies de forma monótona e inconsciente, sino medita en cada ocasión lo que significan. Te presentamos aquí un intento de traducir ambas oraciones en un nuevo lenguaje, sólo para la meditación, no para recitarlas tal cual. Los teólogos pondrán algunos reparos a nuestra “traducción”. Pero es importante que también vosotros, junto a vuestro sacerdote o vuestro catequista, intentéis penetrar en el sentido de las palabras, que os acompañarán durante toda la vida. Y tenéis que aproximaros a estas oraciones con el corazón.

El Padrenuestro

Padre nuestro que estás en el cielo,

Padre invisible de todos los hombres,

santificado sea tu Nombre;

queremos alabar tu nombre.

venga a nosotros tu reino;

¿Qué dice el Padrenuestro?

¡Que tu nueva vida se muestre en todas partes!

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Que sean tus deseos los que se impongan en todas partes,

en lo visible y en lo invisible.

Danos hoy nuestro pan de cada día;

Danos aquello que necesitamos en el día a día.

Perdona nuestras ofensas,

No nos trates según lo que hemos ocasionado;

concédenos un nuevo inicio,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;

tal como nosotros damos otra oportunidad

a los que nos han hecho algo;

no nos dejes caer en la tentación,

no nos dejes solos en la tentación,

y líbranos del mal.

sino libéranos del mal.

[Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria por los siglos de los siglos.

Amén.

Esto es así. Se puede orar:

 

El Avemaría

Dios te salve, María, llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres

entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre,

Jesús.

Santa María,
Madre de Dios,
ruega por nosotros, pecadores, ahora
y en la hora de nuestra muerte.

Amén.

 

¡Hola, María!

Estás llena de la fuerza de Dios.
Dios está contigo.
Sobre ti hay más bendición,
que en todas las mujeres de la tierra. Bendición es quien llena tu vientre,

Jesús.

Santa María,
Madre del Dios hecho hombre,
pide por nosotros, fracasados, ante Dios, en este momento
y cuando muramos.

Que así sea.

 

 


YOUCAT Confirmación (VI): El regreso de Jesús o la historia de la Resurrección

EL REGRESO DE JESÚS O LA HISTORIA DE LA

RESURRECCIÓN

Que esto es posible…Morir…y, sin embargo, encontrar una vida…

…lo sabemos desde que Jesús murió y resucitó. A Marta, que no quería creer que Lázaro podía recibir de Jesús una nueva vida, le dijo Jesús: ”Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mi, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí no morirá para siempre”.

Y le preguntó también: ”¿Crees esto?”.

Esta pregunta la debe responder cada cristiano:

¿Crees esto de Jesús?

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¿Por qué Dios lo permite? El misterio del mal

¿POR QUÉ DIOS LO PERMITE?

EL MISTERIO DEL MAL

“Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado…” (Mt 27,46)
Ante tanta injusticia, violencia…uno se puede hacer muchas y diversas preguntas…porqué necesitamos respuestas que nos ayuden a comprender…el origen y el porqué…del “misterio del mal” que nos provoca estupor y temor y nos hace sentir muy vulnerables y limitados.
Y eso, nos interpela y nos hace pensar…
¿Dónde está Dios? ¿Por qué Dios lo permite? Si Dios existe, ¿por qué permite que tanta gente inocente muera? ¿Es Dios justo? Y si no es su culpa, ¿de quién es? ¡Él es el creador del mundo!
Decía Nietzsche, el famoso filósofo, que si Dios no puede ayudar a alguien en dificultad es porque no tiene poder y por tanto no es Dios y no existe. Y si pudiendo hacerlo no lo hace entonces es un monstruo.
Dios creó el mundo y al hombre libre…y no ha permaneceido impasible ante el sufrimiento del hombre. Dios ofrece el camino de la reconciliación a través de Cristo, que como cordero humilde y manso aceptó ser rechazado, odiado, flagelado, escupido y crucificado. Dios ha querido descender a la realidad más profunda del hombre  ‘para destruir mediante su muerte al señor de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a esclavitud’ (Hb. 2,14).
Jesucristo ha sido la víctima inocente por excelencia y en él Dios nos muestra su verdadero rostro, su esencia, su mismo ser: el amor y la misericordia.
Cristo, su mismo hijo, ha tomado nuestra condición y ha descendido a nuestra realidad más profunda. Ha experimentado el desprecio, la desesperación, el odio, la soledad, la traición, el abandono, el dolor físico más absoluto que pueda existir, para abrirnos un camino por en medio de la muerte hacia la vida eterna.
  • YOUCAT 51, 66-70, 111, 526
‘La muerte ha sido vencida. La muerte no es el final. La muerte no tiene la última palabra. Dios nos ha preparado un lugar en la eternidad para gozar con él en su presencia’.

Para reflexionar…

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YOUCAT Confirmación (IV): Jesús – más que sólo un hombre

¿QUIÉN ES JESÚS?

Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios.

Jesus conoce perfectamente cómo es e hombre, porqué Él mismo se ha hecho hombre.

  • Mt 4,1-11: Jesús tuvo hambre tras el ayuno en el desierto y fue tentado por el demonio.

Todos estamos llamados a no caer en las tentaciones del mal.

  • Mc 10,46-52: Curación del ciego Bartimeo.

La “Curación del ciergo” muestra el poder divino que tiene Jesús.

  • Lc 22,39-45: Jesús tiene miedo ante la muerte y reza en el monte de los Olivos.

El miedo de Jesús ante la muerte muestra claramente su lado humano.

  • Lc 9,12-17: El milagro de los panes y los peces.

El milagro de los panes y los peces muestra con claridad su fuerza divina y, por tanto, pertenece al lado divino de Jesús.

  • Mc 4,35-41: La tormenta en el lago, Jesús calma la tormenta cuando los discípulos le despiertan.

En el texto sobre la tormenta en el lago se puede reconocer tanto el lado humano como el divino de Jesús. Dormirse mientras hay una tormenta puede mostrar, de alguna manera, un aspecto humano y despreocupado de Jesús, la fuerza sobre la violencia de la naturaleza muestra claramente su divinidad.

  • Jn 11,17-19. 34-41.43-44: Jesús se entristece por Lázaro y lo despierta de la muerte.

En la “resurrección de Lázaro2 se ve el poder de Jesús sobre la muerte, por lo que queda clara su divinidad. Pero, de la misma manera, su tristeza por la muerte de Lázaro nos muestra su humanidad.

  • Heb 4,15: “No tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino que ha sido probado en todo, como nosotros, menos en el pecado.”

¿Qué ventaja tiene que aquel que aboga por nosotros ante Dios sepa cómo es ser humano, con todos los sentimientos y con la experiencia de haber sido tentado?

¿Qué ventaja tiene que aquel que intercede por nosotros ante Dios sea también Él mismo Dios?

¿Qué significa para nosotros como cristianos que Jesús es verdadero hombre y verdadero Dios?

Jesús, como verdadero hombre, está en el lugar de entender realmente nuestros problemas y sentimientos, ya que Él mismo los ha vivido. Incluso esto es válido para las situaciones en las que nos sintamos tentados o, incluso, cuando pequemos, porque Él también fue tentado (sin llegar nunca a pecar – YOUCAT 88)

Jesús – más que sólo un hombre

Hay una historia verdadera del zar ruso Pedro el Grande (1672–1725). De joven, Pedro era una persona extraordinariamente ávida de saber. Quería aprender todo lo posible para, cuando ciñera en su momento la corona de zar, modernizar su país, que estaba algo retrasado.

“¡En Rusia podríamos construir barcos tan geniales como los que hacen los holandeses!”, se dijo. Efectivamente los holandeses eran los mejores constructores de barcos del momento. Por ello se coló bajo un nombre falso en un astillero holandés y aprendió el oficio de un carpintero de barcos. Cuando Pedro llegó a ser zar logró que los rusos se convirtieran en poco tiempo en constructores de grandes veleros…

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YOUCAT Confirmación (VI): El regreso de Jesús o la historia de la Resurrección

La Resurrección de Jesús es un hecho, no un símbolo.

Nosotros mismos resucitaremos en persona tras la muerte a la Vida Eterna.

Entre los boxeadores se dice: “¡No volverán jamás!”. Se refieren a los grandes campeones, que hace tiempo decidían a su favor todos los combates. Y un día aparece un joven y saca a golpes del ring a uno de estos campeones. El viejo debe tragarse la derrota y no encuentra descanso. Por eso intenta un regreso al ring. Quiere demostrárselo a todos. La mayoría de las veces esto acaba en catástrofe. El viejo campeón recibe una paliza tremenda. Humillado, se retira a hurtadillas del ring. La leyenda del boxeo queda destruida.

La destrucción de una leyenda

¿Qué había pasado? Jesús era la estrella de su tiempo. Había surgido como un cometa, y como la cola del cometa arrastraba a la gente detrás de sí: amigos, discípulos, apóstoles, curiosos, ávidos de sensacionalismos, políticos idealistas. Y, en efecto, tenía algo que ver:

  • Jesús tuvo que ser un orador con talento, que sabía fascinar a las masas.
  • 
Junto a Jesús se podía contar siempre con algún milagro. En la Biblia se nos habla de ciegos que veían de repente, paralíticos que podían volver a andar, sordos que ahora podían oír, leprosos que desde ese momento dejaban de tener heridas malolientes y feas cicatrices. Jesús incluso resucitó a muertos (y no a muertos aparentes; en el caso de Lázaro, Marta le dijo a Jesús: “Señor, ya huele, porque ya lleva cuatro días enterrado”).
  • Jesús pidió a la gente que subieran con él hacia Jerusalén, en medio de una situación política delicada. El país estaba ocupado por los romanos. ¿Había alguien que preparaba una sublevación sangrienta? Muchos esperaban un liberador. Desde hacía tiempo se extendía el rumor de que llegaría un “mesías“, enviado por Dios, y que de un golpe de fuerza barrería a la chusma romana fuera del país.

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YOUCAT Confirmación (XII): ¿Qué sucede en la Confirmación?

DEBEMOS ESTAR ABIERTOS AL ESPÍRITU SANTO PARA QUE LA CONFIRMACIÓN TENGA EFECTO EN NOSOTROS,PARA QUE NOS FORTALEZCA PARA SER DISCÍPULOS DE JESÚS

Vas a recibir en la Confirmación al Espíritu Santo y serás marcado con su sello, y, con ello, fortalecido en la fe. Sin embargo, el Espíritu Santo no actúa contra nosotros ni sin nosotros. Eso significa que tenemos que estar abiertos.

Si estamos bien abiertos al Espíritu, podrá actuar en nosotros y crecer , y puede suceder que sea algo realmente sorprendente…

La misión de Jesús también va a recaer sobre ti. Como cristiano perteneces al grupo de los amigos de Jesús que deben hacer discípulos de Jesús a todas las personas. La Confirmación te fortalece y empuja para esta misión.

Si has participado en el curso de catequesis de Confirmación hasta este momento y has trabajado este libro (YOUCAT), ya sabrás que lo más importante de la Confirmación no es el reloj caro o el ordenador portátil que quizás te regalen un par de personas queridas, sino el momento de la Confirmación, en el que sucede algo entre el cielo y la tierra, entre tú y Dios.

  • Dirás SÍ al don de Dios, al Espíritu Santo.
  • Él entrará en tu vida…
  • Y ya no te abandonará nunca, tampoco en la hora en la que regreses junto a él, que te ama infinitamente.

Después de la homilía del obispo debes confesar tu fe delante de él. Sin fe no se puede recibir ningún sacramento. Y si de verdad quieres recibir el Espíritu Santo debes renunciar a todo aquello que está contra Dios. Por eso el obispo, o su representante, pregunta a los confirmandos:

Después os pregunta el obispo si os tomáis verdaderamente en serio la relación con la Iglesia:

El obispo confirma entonces vuestra profesión de fe:

Después viene la invitación a la oración de todos. Es un poco como en Pentecostés, cuando la joven Iglesia se reunió alrededor de María y pedía intensamente la venida del Espíritu Santo. Ya lo conocéis: poco después aparecieron las lenguas de fuego. El obispo invita por tanto a la comunidad a orar, más o menos con estas palabras:

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YOUCAT Confirmación (V): ¿Por qué tuvo que morir Jesús?

Ante Jesús difieren las opiniones: ¿Actuaba por el poder supremo de Dios o era un impostor, un falso profeta, un blasfemo y un quebrantador de la ley? Quien le odiaba, sólo veía que se ponía en el lugar de Dios: perdonar pecados, relativizar la ley del sábado: éstos eran delitos que se castigaban con la muerte.

Ésta es la historia externa. Pero,

  • ¿por qué se le ocurrió a Jesús meterse en el infierno de Jerusalén, sabiendo que moriría allí?
  • ¿por qué no rehuyó del juicio?
¿
  • por qué no animó a sus discípulos a luchar?
  • ¿por qué no reaccionó el cielo?

Para todo esto sólo hay una respuesta:

Jesús fue a morir libremente.
Él lo quería así. El Padre lo quería así.

Siempre se dice: Jesús lo hizo por amor a nosotros. O se dice: lo hizo para redimirnos mediante su pasión. Pero ¿qué quiere decir esto?

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YOUCAT Confirmación (XI): ¡Actualización! La confesión

¡Actualización! La confesión

Te puedes imaginar lo que pasa si durante meses no cargas las actualizaciones en tu ordenador. En algún momento el sistema operativo se bloquea. O se producen graves fallos de seguridad. El firewall ya no funciona. Virus y troyanos pueden campar a sus anchas en tu PC y finalmente todos tus datos se van al traste.

“Yo no necesito ningún perdón y menos aún la confesión“. Esto es más o menos igual de absurdo que decir: “No necesito ninguna actualización. Mi software funciona también sin ellas”.

Se puede decir que Dios te ha creado como un software maravilloso. Pero este software necesita actualizaciones periódicas. Si no empleas las actualizaciones, hasta el mejor sistema del mundo se estropea con el tiempo. La CONFESIÓN —también se conoce como “Sacramento de la Reconciliación”— es la mejor oferta de actualización que nos hace Dios.

  • Aquello que te machaca

Lo que te machaca es el pecado. El pecado no es sólo el mal que hacemos, sino también el bien que no hacemos. Por tanto no es sólo pecado la ira, la dureza de corazón, la envidia, las pequeñas trampas que cometemos. También es pecado el haber podido ayudar y no haberlo hecho. El tener talentos y haber sido demasiado vago para trabajar con ellos. El haber podido contribuir al triunfo de una causa justa y, en lugar de ello, habernos largado cobardemente.

Todos estos pecados y omisiones tienen el mismo efecto que los virus en un PC. Hacen que nuestra vida sea lenta, triste y fea. Un pecado llama a otro pecado. Las malas costumbres se nos cuelan. A menudo pensamos que con un poco de buena voluntad lo podríamos arreglar nosotros mismos. ¡Pero nos engañamos! Después del enésimo intento de suprimir nuestra dureza de corazón, nos resignamos y nos limitamos con frecuencia a encubrir nuestra maldad. Y además nuestro pecado no está lejos.

  • Dios nos regala un nuevo comienzo

Todo pecado que cometemos se dirige en último término contra Dios mismo. Él nos ha creado de un modo maravilloso. ¿Y qué hacemos con este don? Miramos cómo poco a poco se vuelve sucio y feo. Esto no es lo que Dios quiere. Nos da una oportunidad única para hacer de nuevo nuestra vida tan hermosa y fuerte como en el momento en el que fuimos creados por Dios como sus hijos amados.

La historia del “hijo pródigo” —que se debería llamar más propiamente la “historia del padre misericordioso”— es uno de los pasajes más hermosos de toda la Biblia. Nos muestra a un Dios tan lleno de amor y bondad, que, aunque nos equivoquemos, no se aparta de su amor por nosotros.

Quizás tus pecados no sean tan graves como los del hijo pródigo. Pero también tú necesitas que Dios te acoja en su gran amor y ponga tu contador a cero. “Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como la nieve”. Sigue, por tanto, tu deseo de que Dios te vuelva de nuevo perfecto y hermoso. Haz el esfuerzo, acércate a la confesión, ¡especialmente ahora que deseas ser confirmado! Reflexiona: también los sacerdotes se confiesan. El mismo Papa se arrodilla regularmente en el confesionario, para decirle a un pobre sacerdote sus pecados y omisiones y dejarse reconciliar de nuevo con Dios. ¡Imagínate al sacerdote que tiene que escuchar los pecados del Papa!

  • ¿Qué es necesario para confesarse bien?

Tal vez tengas una idea algo extraña de cómo va eso de la confesión: entrar a hurtadillas en un confesionario (o en un cuarto de confesiones), desgranar pecados, escuchar algo que te dicen, largarse. Sólo el dentista es peor. Pero miremos una vez este asunto con objetividad.

El YOUCAT nos dice todo lo que es necesario para una verdadera confesión.

  • ¿Y de qué me tengo que confesar?

Para descubrir en qué aspectos mi vida no va bien y no se corresponde con el amor de Dios, nos puede ayudar lo que se conoce como “examen de conciencia”. El más antiguo del mundo son los diez mandamientos. Pero se pueden encontrar muchos más, por ejemplo en Internet. Aquí te presentamos un examen de conciencia particularmente sensato, escrito especialmente para jóvenes:

No sólo es pecado cuando actúo con dureza de corazón, sino también cuando me miro a mí mismo y no me dejo amar primero por Dios. Si rechazo su amor sin límites, me vuelvo yo mismo insensible.

  • No es pecado disfrutar de las cosas hermosas de la vida, pero sí convertirlas en mis dioses y querer conseguirlas a cualquier precio.
  • No es pecado querer ganar mucho dinero, pero sí que el bienestar se convierta en todo para mí. Y tener miedo a perder mi vida si comparto y me compadezco de otros.
  • No es pecado reclamar mis derechos, pero sí abusar de mis derechos, volverme desconsiderado y duro de corazón o menospreciar los derechos de otros.
  • No es pecado sentir deseos e impulsos sexuales, pero sí dejarme dominar por mis instintos o utilizar a otros para satisfacer mis ansias sexuales.
  • No es pecado que haya personas que no me resulten simpáticas, pero sí tratarlas como si no fueran, como yo, hijos amados de Dios.
  • No es necesariamente pecado criticar a otras personas, pero sí hacerlo de forma irreflexiva o descuidada y con ello desacreditar o herir a otras personas.
  • No es propiamente pecado experimentar en mí la envidia, la ira o la alegría por el mal ajeno, pero sí no intentar superar estos sentimientos o dejarme llevar por ellos en mis acciones.
  • No es pecado hablar de otras personas, pero sí contar, de forma irreflexiva o malévola, cosas malas de otras personas.
  • No es pecado callar en situaciones de conflicto, pero sí callar cuando otros son humillados, calumniados o víctimas de mentiras.
  • No es pecado discutir con alguien, pero sí buscar camorra, no escuchar a otros, no ocuparme de ellos, negarme a la reconciliación.
  • No es pecado que mi corazón se quede vacío a menudo en la oración, pero sí que no valore el tiempo de oración o ni siquiera me tome la molestia de abrirme a Dios y escuchar su palabra.
  • No es pecado tener a veces dudas de fe, pero sí separarme de la comunión de los creyentes, no participar regularmente de la Eucaristía, dar más valor a lo terrenal que a lo espiritual.
  • No es pecado hacer planes para mi vida, pero sí no dejar espacio para mi fe en Dios, que no me interese el hecho de que mi vida está cada día en sus manos.

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YOUCAT Confirmación (III): Por qué el mundo va mal

POBRE TIERRA, QUÉ ENFERMA ESTÁS…

A todos les gustaría que el mundo fuera un paraíso. Pero por mucho que los políticos, los filósofos y los educadores lo intentan no parece posible lograr que los hombres actúen humanamente, que se acabe el hambre en el mundo y que se supriman las enfermedades o la muerte misma.

  • ¿POR QUÉ DIOS LO PERMITE?

Si Dios existe, ¿por qué permite que tanta gente inocente muera?

Y si no es su culpa, ¿de quién es? ¿No ha creado Él el mundo?

Pero en medio del dolor aparecen noticias de pequeños milagros.

Pero, ¿por qué esta pequeña ha sobrevivido y tantos otros no?

Michael Jackson, el rey del pop, nos regaló esta excepcional canción sobre el llanto de la tierra ante el mal que el hombre provoca. Ese llanto, ¿no podría ser en realidad el llanto del Creador?

LEE ATENTAMENTE…¿ESTÁS DE ACUERDO? ¿POR QUÉ?

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YOUCAT Confirmación (II): Lo que podemos saber acerca de Dios

¿QUÉ IMAGEN TIENES DE DIOS?

“Dios nos ha creado por amor, quiere entrar en contacto con nosotros y pasar la eternidad junto a nosotros.” 

POR QUÉ ALGUNAS PERSONAS NO QUIEREN SABER NADA DE DIOS

“Con el fin de que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de cada uno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos.” (Hch 17,27-28)

  • El ateísmo y su frecuente expresión agresiva
  • Argumento cosmológico de la existencia de Dios (el universo no puede ser una causa en sí mismo)
  • Argumento de la causalidad (todo lo que existe tiene una causa)

 

PERO…¿DIOS EXISTE? – (Youcat: 4,5,6; 21,22,23;32)

Aquí tienes algunas repuestas…léelas atentamente, ¿estás de acuerdo? ¿Por qué?

  • “El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia consigue abrir.” (Albert Einstein)
  • “Probablemente Dios no existe. Deja de preocuparte y disfruta la vida.” (Campaña atea en autobuses)
  • “¡No veo a ningún Dios aquí arriba!” (Yuri Gagarin, primer astronauta en ser enviado al espacio)
  • “Me desconcierta tanto pensar que Dios existe como que no existe.” (Gabriel García Marquez)
  • “Si las vacas pensarán, su DIos tendría pezuñas.” (Eurípides)

YOUCAT –> 357 ¿Es el ateísmo un pecado contra el primer mandamiento?

YOUCAT –> 5 ¿Por qué entonces los hombres niegan a Dios, si pueden conocerlo mediante la razón?

 

¿Y SI NO PUEDO ENCONTRAR A DIOS?

¿Qué es creer? Creer es no tener miedo, confiar, como nos muestra este anuncio. Muchos de nuestros miedos a la hora de abandonarnos en las manos de Dios desaparecen cuando nos lanzamos a sus brazos. Creer siempre es un riesgo que demanda libertad para asumirlo. ¿Te cuesta creer? ¿Qué miedos te impiden hacerlo?

¿CREER ES DE TONTOS? – (Youcat: 20,21,22,23,24)

Aquí tienes algunas repuestas…léelas atentamente, ¿estás de acuerdo? ¿Por qué?

  • “Tener fe significa no querer saber la verdad.” (Nietzsche)
  • “Pienso que todo el mundo debería de creer en alguna cosa; yo creo que seguiré bebiendo.” (Grocho Marx)
  • “Dad el primer paso en la fe. No necesitas ver toda la escalera, solo dá el primer paso.” (Martin Luther King)
  • “Cuando se deja de creer en Dios, en seguida se cree en cualquier cosa” (G. Chesterton)

¿Por qué estamos aquí (en el mundo)?

Por el amor de nuestros padres. Antes de nosotros hacer nada por merecerlo, el amor nos trajo aquí.

¿Por qué estamos en Kairós/Iglesia?

Por el amor de Dios. Dios nos hizo sus hijos.

Somos hijos de Dios pero, ¿nos comportamos como hijos de Dios?

No depende de mí ser hija de Dios/mis padres, pero sí depende de mí comportarme como tal.

Se tiene que notar en nuestra vida, con nuestro actos que somos hijos de Dios.

¿Difícil? El Señor nos da fuerza y esperanza. La fortaleza nos viene del Señor.

¿Para qué estamos en Kairós?

Para conocer más a Jesús.

Cuando te gusta alguien y esa persona se fija en ti, ¿cómo te sientes? Feliz. Dios se ha fijado en ti, pero muchas veces no nos damos cuenta. Si fuéramos consciente seríamos más felices, pese a las dificultades del día a día (ser feliz no es no tener problemas).

A los amigos les presentamos a otros amigos nuestros…¿presentamos también al Señor a nuestros amigos?

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