Oración del enviado

ORACIÓN DEL ENVIADO

“Id por todo el mundo…” 

Estas palabras están dichas para mí.
Soy continuador de tu obra.
Soy tu compañero en la misión.
Gracias Jesús,
me encuentro emocionado por tu confianza.

La mies es mucha y los braceros pocos.
Quiero ser uno de ellos.

Muchas personas están caídas y pasamos de largo.
Quiero ser un buen samaritano.

Conviérteme primero a mí
para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.

Dame AUDACIA.
En este mundo escéptico y autosuficiente
tengo vergüenza y miedo.

Dame ESPERANZA.
En esta sociedad recelosa y cerrada
yo también tengo poca confianza en las personas.

Dame AMOR.
En esta tierra insolidaria y fría
yo también siento poco amor.

Dame CONSTANCIA.
En este ambiente cómodo y superficial
yo también me canso fácilmente.

Conviérteme primero a mí
para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.

Gracias Jesús.


Creo en la paz

CREO EN LA PAZ

Creo en la paz siempre joven.
Creo en la paz de los hombres nuevos.
En la paz, grabada en corazones de carne.
En la paz, en la paz sin tiempo.

Creo en la paz que destruye las armas.
En la paz de bombas de risa.
En la paz de la verdad.
Creo en la paz de los silos recoletos de trigo.

En la paz del ser frente al tener.
En la paz sin barrotes.
Creo en la paz de los que se abrazan y besan.
En la paz de los que perdonan y olvidan.
En la paz con letras mayúsculas.

Creo en la paz de campos de girasoles.
En la paz de ríos limpios.
En la paz que no se compra en los mercados.
Creo en la paz de la justicia.
En la paz de la solidaridad.

En la paz de la misericordia.
Creo en la paz del Creador de la Paz.
Padre nuestro, paz
Padre nuestro, de todos: ni mío ni tuyo, sino de todos y para todos por igual: paz.

Que estas en el cielo y en la tierra, allí donde crece la paz,  y, con entrañas de madre, estás en quien hace presente la paz, y quieres estar en quien todavía vive dominado por el odio o el rencor.

Santificado sea tu nombre y el nombre de todos aquellos que aman la paz, que calladamente trabajan por la paz, que son constructores de paz haciendo nuestro mundo más santo y habitable.

Venga a nosotros tú Reino que es un reino de justicia para todos, cuyo fruto es la paz.
Hágase tu voluntad de paz en la tierra a todas las personas de bien  y paz en el corazón a todas las personas de mal.

Danos hoy -y siempre- nuestro pan de cada día,  y fuerza para ganarlo y salud para disfrutarlo y fe para compartirlo en paz, con paz.

Perdona nuestras ofensas para que nos sintamos perdonados y aprendamos a perdonar,  y perdonemos nosotros también contagiando la paz de nuestro corazón a un mundo  cada vez más lleno de amor.

No nos dejes caer en la tentación de imponer nuestra paz  o de desesperar ante el lento crecimiento de la semilla de la paz.

Y líbranos del mal  de un corazón sin paz.
Amén. Shalom. Paz.


CONVIVENCIA PASCUAL KAIRÓS 2018 – La vida es un camino

La vida es un camino.
Desde que nacemos es preciso partir.
Hay que ir dejando atrás muchas cosas: infancia, familia, hogar …
salir del presente y orientarse hacia el futuro … y caminar …

No podemos pararnos porque la vida sigue.
Lo importante es no dejar la propia ruta y no salirse del camino,
aunque a veces resulta difícil y cuesta arriba.
Pero no vamos solos.
Caminamos con los otros,
y Cristo también se hace compañero de camino.
Y el camino tiene una meta.

La vida tiene un sentido.
Al final del camino cenaremos juntos. Y se hará luz.
Entonces percibiremos que el corazón ardía mientras hacíamos el camino.

Y nos vendrán las ganas de reemprender el camino,
de volver al encuentro de los que quedaron atrás.
Porque los otros también esperan que vayamos a decirles:
“Hemos visto al Señor”.


JUEVES SANTO 2018 – Turno de vela

TURNO DE VELA 2018

 

MONICIÓN INICIAL

Estamos en la noche del Jueves Santo.
Venimos aquí para participar en tus sentimientos
Así hacen los amigos.
Tú, Señor Jesús, eres nuestro amigo.
El amigo que nunca falla.
Y te quedaste con nosotros en el pan y en el vino, “consagrados” por ti en cada misa.Y ya se convierten en tu “cuerpo” y “sangre”, todo tu entregado por nosotros.

 Canto: No adoréis a nadie más que a Él

1.- LA ULTIMA NOCHE CON SUS AMIGOS

Jesús se sentó a la mesa con sus amigos.
Iba a cenar recordando lo que Dios había hecho hace muchos muchos años, cuando sacó a los israelitas que eran esclavos en Egipto y los llevó a la libertad.
Pero Jesus hizo algo distinto y los apóstoles no comprendieron al principio.
Jesús del pan dijo: “Esto es mi Cuerpo”, y del vino dijo: “Esto es mi Sangre”. Desde entonces esta transubstanciación/tranfor- mación se da en cada Santa Misa.
Ya está ahí Jesús presente, realmente y espiritualmente.
La participación en el Cuerpo y la Sangre de Cristo no tiene más fin que el que nosotros nos transformemos en lo que reci- bimos. (SAN LEÓN MAGNO)
Se trata ante todo de transformación de algo de la creación y nuestro (pan y vino). Y se trata también de mi transformación de un ser mortal y pecador en un ser que ya no muere más.
Y Jesús nos mandó celebrar y vivir esta fiesta de nuestra reden- ción y dijo “Haced esto es memoria mía”.
Y así día tras día, año tras año y siglo tras siglo los cristianos seguimos participando de la vida de Cristo “entregado” por no- sotros y resucitado.
Todo esto es señal de cómo Jesús el Señor nos quiere.

Una historia de contrabando

En el año 2011 fue beatificado Johannes Prassek, un sacerdote de Lübeck, que fue “ajusticiado” por los nazis por “favorecer al enemigo traicionando a la patria”. En los meses de prisión lo que más añoraba era la Eucaristía. Finalmente, una persona valerosa se atrevió a meter de contrabando en la cárcel un par de formas y algo de vino, ocultos entre otros alimentos, para el jo- ven sacerdote. “¡Si usted supiera”, escribió Prassek contestando a este presente, “lo que me he alegrado! Por la comida, claro está; pero aún más por las formas y el vino. He llorado como un niño pequeño. Ahora celebro aquí cada mañana la Eucaristía, de forma tan sencilla, que ni siquiera en las catacumbas se daba así: un salero es el cáliz, un pañuelo el corporal. Sólo un par de gotas de vino y un pequeño trocito de hostia, para que ambos alcancen para muchas veces. Le agradezco mucho que tuviera usted el valor de pensar en algo así”.

Johannes Prassek avanzó hacia la muerte, pero tenía un reme- dio contra la muerte y el miedo: el “pan de la vida”, Jesús.

El Señor no nos exige grandes obras, sino únicamente entrega y agradecimiento. No necesita nuestras obras, sino únicamente nuestro amor. (SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS )

Quien recibe la Sagrada Eucaristía,se pierde en Dios como una gota en el océano. No se pueden separar ya. (SAN JUAN MARÍA VIANNEY)

Me pregunto

¿Amo la Eucaristía del domingo o la abandono con frecuencia? ¿Recibo a Jesus con alegría?
¿Dejo que el Señor me transforme para ser como El?

2.- AMAR “LAVANDO LOS PIES”

Esto sucedió en la Ultima Cena de Jesús con los suyos:

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: «¿Comprendéis lo que he he- cho con vosotros? Vosotros me llamáis “el Maestro” y “el Señor”, y decís bien, porque lo soy. 1Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vo- sotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vo- sotros también lo hagáis. (Jn 13, 12 ss)

Canto: Como el Padre me amó

 

Escucha nuestra súplica

Señor enséñanos
a no amarnos solo a nosotros mismos, a no amar solamente
a nuestros amigos,

a no amar solo
a aquellos que nos aman.

Enséñanos a pensar en los otros

y a amar sobre todo a aquellos a quienes nadie aman.

Concédenos la alegría
Concédenos la gracia de comprender

que, mientras nosotros vivimos

una vida demasiado feliz
hay millones de seres humanos, que son también tus hijos, hermanos nuestros
que mueren de hambre

sin haber merecido morir, que mueren de frío

sin haber merecido morir de frío Señor ten piedad de los todos
los pobres del mundo.

Y no permitas Señor
que nosotros vivamos felices en solitario.

Líbranos de nuestro egoísmo
de querer ser felices solo nosotros. Queremos ser jóvenes que alegran a otros.

Canto: Nada nos separará

Me pregunto

¿Amo de verdad o soy egoísta muchas, muchas veces? ¿En qué se nota que amo ?

3.- PUEDO COMENZAR DE NUEVO

Esto sucedió en un encuentro de Jesus resucitado con los após- toles:

“Jesús repitió: «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo». 22 Y, dicho esto, so- pló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes les perdonéis los pecados, les quedan per- donados; a quienes se los retengáis, les quedan reteni- dos” (Jn 20, 21ss)

Medito

Te puedes imaginar lo que pasa si durante meses no cargas las actualizaciones en tu ordenador. En algún momento el sistema operativo se bloquea. O se producen graves fallos de seguri- dad. El firewall ya no funciona. Virus y troyanos pueden cam- par a sus anchas en tu PC y finalmente todos tus datos se van al traste.

“Yo no necesito ningún perdón y menos aún la confesión“. Esto es más o menos igual de absurdo que decir: “No necesito nin- guna actualización. Mi software funciona también sin ellas”. Se puede decir que Dios te ha creado como un software maravi- lloso. Pero este software necesita actualizaciones periódicas. Si no empleas las actualizaciones, hasta el mejor sistema del mun- do se estropea con el tiempo. La CONFESIÓN —también se co- noce como “Sacramento de la Reconciliación”— es la mejor oferta de actualización que nos hace Dios. (Youcat. Confirma- cion)

Tu que siempre nos perdonas

Tu que siempre nos perdonas, por que nos queres mucho,
tu que siempre nos perdonas, Señor ten piedad.

Tu que siempre nos escuchas, Por que nos quieres mucho, Tu que siempre nos escuchas,

Cristo ten piedad.

Tu que siempre nos ayudas, Por que nos quieres mucho, Tu que siempre nos ayudas, Señor ten piedad.

Oramos

1. Cuando el pobre nada tiene y aun reparte. cuando el hombre pasa sed y agua nos da, Cuando el débil a su hermano fortalece

Va Dios mismo en nuestro mismo caminar (2)

2. Cuando un hombre sufre y logra su consuelo, cuando espera y no se cansa de esperar,
cuando amamos, aunque el odio nos rodee, … Va Dios mismo en nuestro mismo caminar (2)

3. Cuando crece la alegría y nos inunda, cuando dicen nuestros labios la verdad, cuando amamos el sentir de los sencillos, … Va Dios…

4. Cuando abunda el bien y llena los hogares, cuando un hombre donde hay guerra pone paz, cuando hermano le llamamos al extraño, …
Va Dios…

Gracias

Gracias, amigo Jesús, porque te quedas con nosotros y podemos comulgar de ti.
Gracias porque con tu perdón podemos siempre comenzar de nuevo

 

 


Su cruz y mi cruz

SU CRUZ Y MI CRUZ

Su Cruz y mi Cruz. La cruz de Cristo no era sólo el leño que llevó a cuestas y en el que murió. La cruz de Jesús fue, junto a ésa, el dolor de la soledad, las injusticias que sufrió, los insultos que recibió… Los de aquel momento y los de toda la historia. El dolor que siente por lo que yo he hecho mal hoy contra otra persona, o contra mí mismo o contra Él. Esa es su cruz. Por eso yo soy RESPONSABLE DE LA CRUZ DE JESÚS.

Y mi cruz de cada día, la que tengo que coger para seguirle, no es un leño de madera. Mi cruz es el dolor de la enfermedad, las injusticias que sufro, el cansancio en el trabajo, el dolor que me supone luchar contra la pereza, el esfuerzo por ser generoso -porque me cuesta dar mis cosas-.
Mi Cruz es trabajar bien cuando no me apetece. Y saber pisotearme y obedecer cuando no quiero, y…

Mi cruz es el DOLOR QUE SUPONE A VECES ACTUAR DE ACUERDO CON EL AMAR A DIOS, CON EL AMAR A LOS DEMÁS -más que a mí mismo- y CON EL AMARME BIEN A Mí MISMO ¿para perfeccionarme y no destruirme?

Señor, quiero coger mi cruz de cada día porque quiero seguirte. ¡Que sea generoso, Dios mío!

Via Crucis

VIA CRUCIS

Oración inicial

 Señor Jesús, vamos a recorrer contigo las estaciones de tu agonía y tu muerte. Y vamos a contemplar, con esperanza, tu Resurrección. Ayúdanos a comprender un poco mejor, a amar un poco más, para que después de meditar sobre estas quince estaciones de tu Pasión salvadora, nosotros mismos nos decidamos a seguirte, también en la cruz.

También recordamos Señor a quienes sufren hoy tantas y tantas cruces.

Postrado ante la cruz en la que has muerto y a la que yo también te he condenado, sólo puedo decirte que lo siento,
sólo puedo decirte que hoy te amo.

Y te pido perdón por mis errores.
Y te pido perdón por mis pecados.
Perdóname, Señor, hoy me arrepiento. Perdóname, mi Dios crucificado.

1.- Jesús es condenado a muerte

Estás totalmente solo. Ningún amigo te ayuda. Nadie va a defenderte.
El pueblo te abandona, los jefes no buscan la verdad, todos tienen motivos para condenarte.

Has gastado toda tu vida ayudando a los demás, haciendo milagros, curando y haciendo favores a todos.
Y ahora te van a matar.
Cuando yo sea tratado injustamente ayúdame a ser fuerte y mantenerme fiel a tu voluntad.

Perdona a tu pueblo, Señor perdona a tu pueblo,
perdónale, Señor.
Somos el pueblo que has elegido y con tu sangre lo has redimido, perdónanos Señor.

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