Hoy, Oración Vocacional, a las 20:00 h en el Seminario

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RETIRO DE ADOLESCENTES & JÓVENES: “Preparado para ser discípulo misionero”

“Preparado para ser discípulo misionero”

Baños de la Encina acoge un retiro para adolescentes para preparar la Misión

La actividad se llevó a cabo el pasado, 12 de enero, en la Ermita del Cristo del Llano, donde más de 50 adolescentes y jóvenes de los grupos Kairós se reunieron para escuchar lo que Dios tenía pensado para cada uno de ellos. Tras una dinámica de presentación, comenzó el retiro propiamente dicho.

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Kairós en la “Oración Vocacional” del Seminario Diocesano

ORACIÓN VOCACIONAL

El pasado viernes 11 de enero, el grupo Kairós de San Ildefonso participó en la oración vocacional que cada primer viernes de mes organiza el Seminario Diocesano de Jaén.

A la oración también nos acompañó el grupo Kairós de El Salvador, catequistas y nuestros sacerdotes: don Pedro y don Manuel.

Pedimos por todas las vocaciones, y en especial por nuestro amigo Dani que ha comenzado su discernimiento vocacional hace poquito en el Seminario Menor. También rezamos por la pronta recuperación de nuestro acompañante Kairós Víctor.

 #estamontañalasubimostodos

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RETIRO PARA ADOLESCENTES Y JÓVENES “Preparado para ser discípulo misionero”

RETIRO PARA ADOLESCENTES Y JÓVENES “Preparado para ser discípulo misionero”

 


Oración fin de año (III)

Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.
Gracias por la vida y el amor, por las flores, el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.
Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé, las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos, los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar, con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.
Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón, perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho, y perdón por vivir sin entusiasmo.
También por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. Por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.
En los próximos días iniciaremos un nuevo año y detengo mi vida ante el nuevo calendario aún sin estrenar y te presento estos días que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.
Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría, la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.
Quiero vivir cada día con optimismo y bondad llevando a todas partes un corazón lleno de comprensión y paz.
Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.
Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y las derrame a mi paso.
Cólmame de bondad y de alegría para que, cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí encuentren en mi vida un poquito de TI.
Danos un año feliz y enséñanos a repartir felicidad . Amén

Oración fin de año (II)

Señor, antes de entrar en el bullicio
y el aturdimiento del fin de año,
quiero esta tarde encontrarme contigo
despacio y con calma.

Son pocas las veces que lo hago.
Tú sabes que ya no acierto a rezar.
He olvidado aquellas oraciones que me
enseñaron de niño y no he aprendido a
hablar contigo de otra manera más viva
y concreta.

Señor, en realidad, ya no sé muy bien
si creo en Ti. Han pasado tantas cosas
estos años. Ha cambiado tanto la vida
y he envejecido tanto por dentro.
Yo quisiera sentirte más vivo y más
cercano. Me ayudaría a creer. Pero me
resulta todo tan difícil.

Y sin embargo, Señor, yo te necesito.
A veces me siento muy mal dentro de mí.
Van pasando los años y siento el desgaste
de la vida. Por fuera todo parece funcionar
bien: el trabajo, la familia, los hijos.
Cualquiera me envidiaría. Pero yo no me
siento bien.

Ya ha pasado un año más. Esta noche comenzaremos
un año nuevo, pero yo sé que todo seguirá igual.
Los mismos problemas, las mismas preocupaciones,
los mismos trabajos. Y así, ¿hasta cuándo?

Cuánto desearía poder renovar mi vida desde dentro.
Encontrar en mí una alegría nueva, una fuerza
diferente para vivir cada día. Cambiar, ser mejor
conmigo mismo y con todos.

Pero a mi edad no se pueden esperar grandes cambios.
Estoy ya demasiado acostumbrado a un estilo de vida.
Ni yo mismo creo demasiado en mi transformación.

Por otra parte, Tú sabes cómo me dejo arrastrar por
la agitación de cada día. Tal vez por eso no me
encuentro casi nunca contigo. Tú estás dentro de
mí y yo ando casi siempre fuera de mí mismo. Tú
estás conmigo y yo ando perdido en mil cosas.

Si al menos te sintiera como mi mejor Amigo.
A veces pienso que eso lo cambiaría todo.
Qué alegría si yo no te tuviera esa especie
de temor que no sé de dónde brota pero que me
distancia tanto de Ti.

Señor, graba bien en mi corazón que Tú hacia
mí sólo puedes sentir amor y ternura.
Recuérdame desde dentro que Tú me aceptas tal
como soy, con mi mediocridad y mi pecado, y
que me quieres incluso aunque no cambie.

Señor, se me va pasando la vida y, a veces,
pienso que mi gran pecado es no terminar de
creer en Ti y en tu amor. Por eso, esta noche
yo no te pido cosas. Sólo que despiertes mi fe
lo suficiente para creer que Tú estás siempre
cerca y me acompañas.

Que a lo largo de este año nuevo no me aleje mucho
de Ti. Que sepa encontrarte en mis sufrimientos
y mis alegrías. Entonces tal vez cambiaré.
Será un año nuevo.

Amén.


Oración fin de año (I)

Por todo cuanto me diste en el año que termina,
Gracias por los días de sol y los nublados tristes,
por las tardes tranquilas y las noches oscuras.
Gracias por la salud y por la enfermedad,
por las penas y las alegrías.
Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste.
Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga,
por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce,
por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños
y de las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes,
por las dificultades y las lágrimas.
Por todo lo que me acercó a Ti.
Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme
dado techo, abrigo y sustento
Gracias Señor. Gracias Señor. Señor.
¿Qué me traerá el año que empieza?

Lo que Tu quieras Señor, pero te pido fe para mirarte en todo,
esperanza para no desfallecer, y caridad para amarte cada día más,
y para hacerte amar entre los que me rodean.
Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad,
dame Señor, lo que tu sabes que me conviene y yo no sé pedir.
Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas,
y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.

Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo
y concede tu paz al mundo entero. Así sea.

Gracias Señor. Gracias Señor.

Amén.


ORACIÓN – ¡Comenzamos Adviento 2018!

¡COMENZAMOS ADVIENTO!

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Oración del enviado

ORACIÓN DEL ENVIADO

“Id por todo el mundo…” 

Estas palabras están dichas para mí.
Soy continuador de tu obra.
Soy tu compañero en la misión.
Gracias Jesús,
me encuentro emocionado por tu confianza.

La mies es mucha y los braceros pocos.
Quiero ser uno de ellos.

Muchas personas están caídas y pasamos de largo.
Quiero ser un buen samaritano.

Conviérteme primero a mí
para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.

Dame AUDACIA.
En este mundo escéptico y autosuficiente
tengo vergüenza y miedo.

Dame ESPERANZA.
En esta sociedad recelosa y cerrada
yo también tengo poca confianza en las personas.

Dame AMOR.
En esta tierra insolidaria y fría
yo también siento poco amor.

Dame CONSTANCIA.
En este ambiente cómodo y superficial
yo también me canso fácilmente.

Conviérteme primero a mí
para que yo pueda anunciar a otros la Buena Noticia.

Gracias Jesús.


Creo en la paz

CREO EN LA PAZ

Creo en la paz siempre joven.
Creo en la paz de los hombres nuevos.
En la paz, grabada en corazones de carne.
En la paz, en la paz sin tiempo.

Creo en la paz que destruye las armas.
En la paz de bombas de risa.
En la paz de la verdad.
Creo en la paz de los silos recoletos de trigo.

En la paz del ser frente al tener.
En la paz sin barrotes.
Creo en la paz de los que se abrazan y besan.
En la paz de los que perdonan y olvidan.
En la paz con letras mayúsculas.

Creo en la paz de campos de girasoles.
En la paz de ríos limpios.
En la paz que no se compra en los mercados.
Creo en la paz de la justicia.
En la paz de la solidaridad.

En la paz de la misericordia.
Creo en la paz del Creador de la Paz.
Padre nuestro, paz
Padre nuestro, de todos: ni mío ni tuyo, sino de todos y para todos por igual: paz.

Que estas en el cielo y en la tierra, allí donde crece la paz,  y, con entrañas de madre, estás en quien hace presente la paz, y quieres estar en quien todavía vive dominado por el odio o el rencor.

Santificado sea tu nombre y el nombre de todos aquellos que aman la paz, que calladamente trabajan por la paz, que son constructores de paz haciendo nuestro mundo más santo y habitable.

Venga a nosotros tú Reino que es un reino de justicia para todos, cuyo fruto es la paz.
Hágase tu voluntad de paz en la tierra a todas las personas de bien  y paz en el corazón a todas las personas de mal.

Danos hoy -y siempre- nuestro pan de cada día,  y fuerza para ganarlo y salud para disfrutarlo y fe para compartirlo en paz, con paz.

Perdona nuestras ofensas para que nos sintamos perdonados y aprendamos a perdonar,  y perdonemos nosotros también contagiando la paz de nuestro corazón a un mundo  cada vez más lleno de amor.

No nos dejes caer en la tentación de imponer nuestra paz  o de desesperar ante el lento crecimiento de la semilla de la paz.

Y líbranos del mal  de un corazón sin paz.
Amén. Shalom. Paz.


CONVIVENCIA PASCUAL KAIRÓS 2018 – La vida es un camino

La vida es un camino.
Desde que nacemos es preciso partir.
Hay que ir dejando atrás muchas cosas: infancia, familia, hogar …
salir del presente y orientarse hacia el futuro … y caminar …

No podemos pararnos porque la vida sigue.
Lo importante es no dejar la propia ruta y no salirse del camino,
aunque a veces resulta difícil y cuesta arriba.
Pero no vamos solos.
Caminamos con los otros,
y Cristo también se hace compañero de camino.
Y el camino tiene una meta.

La vida tiene un sentido.
Al final del camino cenaremos juntos. Y se hará luz.
Entonces percibiremos que el corazón ardía mientras hacíamos el camino.

Y nos vendrán las ganas de reemprender el camino,
de volver al encuentro de los que quedaron atrás.
Porque los otros también esperan que vayamos a decirles:
“Hemos visto al Señor”.


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