ACÉRCATE AL SEÑOR

Esta tarde, en nuestra parroquia, como cada mes tuvimos la adoración al Santísimo. Al ser cuarto domingo de mes contamos con la participación de los jóvenes de las distintas cofradías de nuestra parroquia. Durante estos minutos tuvimos la oportunidad de examinar nuestra amistad con Jesús, pero no te creas que se trata de una evaluación, sino más bien de tomarse el pulso acerca de ello… y, eso incluye, por supuesto, nuestra relación con los demás.

Pudimos abrir nuestro corazón y nuestra memoria al Señor y reflexionamos si nuestras acciones, sentimientos y pensamientos reflejan nuestra identidad de discípulos del Maestro. Al hacerlo teníamos claro que era cosa de valientes, no cualquiera es capaz de ser sincero consigo mismo, pues supone reconocer y confesar nuestros fallos, omisiones, egoísmos, en fin… Pero también fuimos conscientes de que quien estaba delante de nosotros, mirándonos y escuchándonos, no era un juez, sino Jesús el Señor, nuestro amigo y hermano. Él no nos juzga, no nos reprocha nuestros fallos, nuestros pecados; Él es misericordioso.

Jesús nos espera con los brazos abiertos para consolarnos y para demostrarnos su amor en el sacramento de la reconciliación. En este tiempo de Cuaresma mientras caminamos hacia la Pascua es tiempo idóneo para tomarse el pulso, para reconocerse débil y pedir perdón a través de este sacramento, y vivir unido a Jesús, para celebrar junto a Él el triunfo de su resurrección.