Ser catequista


Queridos catequistas…

Catequista es una vocación: “ser catequista”, ésta es la vocación, no trabajar como catequista. ¡Cuidado”, no he dicho “hacer” de catequista, sino “serlo”, porque incluye la vida. Se guía al encuentro con Jesús con las palabras y con la vida, con el testimonio.

  • TENER FAMILIARIDAD CON ÉL

Para un discípulo, lo primero es estar con el Maestro, escucharle, aprender de él. Cuando estaba en la diócesis que tenía antes, veía a los catequistas salir de los cursos del seminario catequístico, diciendo: “¡Ya tengo el título de catequista!”. Eso no vale, no tienes nada, has dado un pequeño paso. ¿Quién te ayudará? No es un título, es una actitud: estar con Él, y durante toda la vida.

  • CAMINAR DESDE CRISTO SIGNIFICA IMITARLO EN EL SALIR DE SÍ E IR AL ENCUENTRO DEL OTRO

El corazón del catequista vive siempre este movimiento de “sístole y diástole”: unión con Jesús y encuentro con el otro. Son las dos cosas: me uno a Jesús y salgo al encuentro con los otros. Si falta uno de estos dos movimientos, ya no late, no puede vivir.

  • CAMINAR DESDE CRISTO SIGNIFICA NO TENER MIEDO DE IR CON ÉL A LAS PERIFERIAS

Si un catequista se deja ganar por el temor, es un cobarde; si un catequista se queda impasible, termina siendo una estatua de museo. Por favor, nada de estatuas de museo.

 

Jesús no dice: ¡Vayan y apáñense! ¡No!

¡No dice eso! Jesús dice:

¡Vayan, yo estoy con ustedes” Aquí está

nuestra belleza y nuestra fuerza:

si vamos, si salimos a llevar su

Evangelio con amor, con verdadero espíritu apostólico,

ÉL camina con nosotros, nos precede – lo digo en español-

nos “primerea”. El Señor

siempre nos “primerea”.

(Del discurso del papa Francisco a los catequistas, 27 de septiembre de 2013.)