…el CAMINO de la VOCACIÓN…

Todos tenemos una gran vocación:

SER CRISTIANO

El Señor nos llamó, de modos diversos, (nuestra familia, el colegio, los amigos, la parroquia… las dificultades, en la soledad de nuestro espíritu…) … y respondimos.

En el camino que vamos a contemplar , vamos a reconocer  esta llamada, cómo fue y que pasó.

Dentro de esa gran vocación (ser y vivir como Jesucristo) estamos recibiendo llamadas particulares: estudios, ilusiones y esperanzas…. atención a otros…  los dones que tenemos ( se nos han regalado para el bien común…)

Y más aún llamada al matrimonio,  a ser catequista, estar en un movimiento cristiano, vida religiosa, ministerio sacerdotal, ministerios diversos… atenciones particulares…

Vamos a tomar conciencia de estas llamadas que tenemos y cómo estamos respondiendo…

  • ORACIÓN

¿Qué debo hacer, Señor?” (Hch 22, 10)

La vocación no es algo que tú inventes; sino algo que encuentras. No es principalmente una decisión que tú tomas, sino una llamada a la que tú respondes.

Mediante la oración, podrás encontrar lo que Dios quiere de ti. En la oración, el Espíritu Santo aguzará tu oído para que puedas escuchar.

En este diálogo con Jesús podrás escuchar su voz que te dice: “Sígueme” (Lc 18,22); o bien escucharás: Vuelve a tu casa y cuenta todo lo que Dios ha hecho contigo” (Lc 8,39).

Oración de la mirada limpia

Jesús, enséñame a tener una mirada limpia como la tuya.
Enséñame a querer que todo el mundo sea feliz,
porque mi felicidad sería muy corta y mezquina
si sólo la quisiera para mí y no para todos.

Enséñame a no pensar sólo en los que están cerca de
mí, ni sólo en los que me caen bien.

Enséñame a amar de verdad a los que no son como yo,
a los que hacen cosas distintas de lo que a mi me gusta,
a los que quizá me resultan incómodos.
Enséñame a no despreciar a nadie.
AMEN

Meditación:

¿Qué llamadas, que impulsos espirituales a hacer algo hermoso he vivido?

¿A cuáles he ido respondiendo?

  • ESCUCHA

Tenía dentro de mí como un fuego ardiente, encerrado en los huesos; intentaba contenerlo, y no podía“. (Jr 20,9)

Para descubrir lo que Dios quiere tú tienes que escuchar, mirar y experimentar. Para esto, necesitas silencio interior y exterior; el ruido impide percibirlo. Aprende a mirar a las personas que te rodean: ¿qué está diciendo Jesús a través de su miseria, de su ignorancia, de su dolor, de sus desesperanzas, de su necesidad de Dios, de Su anhelo de felicidad y de alegría … ?

Oración: Tú estás siempre con nosotros

Dios, Padre nuestro,
de nuevo nos encontramos en nuestra reunión.
Te damos las gracias.

A veces salimos de la reunión más satisfechos
y a veces menos
incluso a veces parece que el grupo sea un desastre.

Pero tú siempre estás con nosotros
y nos ayuda a conocerte,
y nos da a tu Palabra y tu amor,
y nos animas cuando estamos desanimados,
y abres nuestro ojos
a todo lo que ocurre a nuestro alrededor,
y nos impulsas a vivir como Jesús vivió.

Haznos sentir hoy  de nuevo tu presencia,
abre nuestro corazón,
y danos tu Espíritu,
lleno de juventud y de fuerza,
para que descubramos,
la vida que tú quieres para cada uno de nosotros.

Meditación:

¿Qué me esta diciendo el Señor a través de las personas que me rodean?

¿Qué me siento llamado a hacer y vivir?

  • INFORMACIÓN

Reconoced el país, a ver qué tal es, y el pueblo que lo habita, si es fuerte o débil, escaso o numeroso; y qué tal es el país en que viven, bueno a malo; cómo son las ciudades en que habitan, abiertas o fortificadas; y cómo es la tierra, fértil o pobre, si tiene árboles o no. Tened valor y traed algunos productos del país” (Nm 13, 18-20)

Para descubrir tu lugar en la Iglesia es conveniente que conozcas las diversas vocaciones.

Investígalas, observa cómo viven, cuál es su misión, conoce quienes son los principales destinatarios de su dedicación.

Oración: Colaborar en tu acción

Señor Dios, padre nuestro;
te damos gracias porque estamos aquí reunidos;
te damos gracias porque formamos grupo
y nos podemos ayudar mutuamente.

Padre, abre nuestro ojo
para que veamos nuestra vida
en toda su profundidad:
que nuestra mirada,
amplia, abierta amorosa como la tuya,
llegue todos nuestro compañero y compañeras
y todas las personas que están cerca de nosotros
Envíanos tu Espíritu joven  y valiente
a nuestro corazón:
haz de nosotros verdaderos hijos tuyos,
que sepamos amarte,
que sepamos colaborar en tu acción del mundo.

Haz que estemos atentos y activos
ante lo problemas y los males
que hay a nuestro alrededor;
pon en nuestro labios palabras que den luz;
que por medio de nosotros
tu amor crezca en todas partes.

Te lo pedimos por Jesucristo
que en tu Mirada, Acción y Palabra
entre en nosotros. Amen

Meditación:

Hay cristianos a mi alrededor que han respondido hermosamente a la vocación particular que el Señor les da ¿conozco a esta gente?

¿Qué vocaciones conozco?

  • REFLEXIÓN Y DISCERNIMIENTO

¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar” (Le 14, 28-30)

La vocación es una empresa demasiado grande y es ¡para toda la vida!

Descubre cuáles son tus capacidades y limitaciones, qué es lo que te atrae o te disgusta de éste o de aquel estado de vida …

No pienses que llegarás a tener la certeza absoluta de lo que Dios quiere de ti. Lo que encontrarás serán signos que indican cuál podría ser el proyecto de amistad que Dios tiene para ti.

Meditación:

¿Qué tengo de bueno que Dios me ha dado?

¿Cómo podía servir esto para otros?

¿Qué deseo hacer para bien de otros?

¿Qué puedo vivir para bien de la Iglesia y del mundo?

  • DECISIÓN

Te seguiré adonde vayas” (Le 9,57)

Habiendo descubierto lo que Dios quiere de ti, decídete a seguirlo. Tomar una decisión es difícil. Tus limitaciones te parecerán montañas. Sin embargo, a pesar de tus limitaciones -o mejor, con todas ellas- responde como Isaías: “Aquí estoy, mándame“.

La decisión es un paso en la fe; es una acto de confianza en tu amigo Jesús. Es normal que tengas dudas sobre si podrás con las exigencias y si llegarás al final. Pero de lo que no podrás dudar será de lo que tú quieres.

Oración: Padre, me abandono en tus manos  

(Carlos de Foucauld)

Padre:
me abandono en tus manos.
Haz de mi lo que quieras.

Sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo
con tal que tu voluntad se cumpla en mi
y en todas tus criaturas.

Es lo único que deseo, Padre.

Te confío mi vida,
Te  la doy, Dios mío,
con todo el amor de  mi corazón,
porqué te amo,
y me es una necesidad  de amor darme,
ponerme en tus manos sin reservas,
con infinita confianza.

Porque tú eres mi Padre.

Meditación:

¿Qué decisiones he tomado?

¿Qué decisiones puedo tomar?

  • ACCIÓN

Los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron” (Mt 4,21-22).

Una vez tomada la decisión, ¡lánzate! Lánzate sin miedo. Y pon todos los medios a tu alcance para hacer lo que has decidido.

Prepárate para vencer los obstáculos, que los tendrás. ¡Dónde no hay dificultades en la vida! No se trata de cargar hoy la cruz de toda la vida, sino sólo la de cada día.

  • ACOMPAÑAMIENTO ESPIRITUAL

Levántate y vete a Damasco; allí te dirán todo lo que he determinado que hagas” (Hech 22, 10).

Éste es un recurso que puedes aprovechar en cada uno de los pasos anteriores. Te ayudará a prepararte convenientemente a llevar a cabo tu decisión. Si bien es cierto que la vocación es una llamada de Dios que nadie puede escuchar por ti, ni a la que dar respuesta en tu lugar, también es cierto que necesitas a alguien que te acompañe en tu discernimiento vocacional.

De muchas maneras Dios te está revelando cómo quiere que colabores en la construcción de su reino. Él es el más interesado en que tú descubras y realices tu vocación.

Por todo esto, reza, dialoga con tu director espiritual, escucha, infórmate, reflexiona, discierne, decídete y actúa.

Oración: Jesús envíanos de nuevo

Jesús tú nos has dicho: “Como el Padre me ha enviado,
también os envió yo: poneos en camino y dad fruto”

Gracias por la confianza  que tiene en nosotros.
Aquí estamos. Envíanos de nuevo.
Te ofreceremos este rato de reflexión.

También te reunías con los apóstoles,
y sentimos que estás presente entre nosotros
animando nuestra reunión.

Contigo formamos grupo,
formamos comunidad
formamos iglesia.

Ayúdanos a encontrarte,
anima el interior de nuestro corazón,
para que sepamos descubrirte
presente en nuestra vida,
en la vida de nuestros compañeros y compañeras,
y en todo los que ocurren a nuestro alrededor.

Que tu palabra nos renueve
y haga más vivo nuestro deseo
de ser testigos de tu amor.

Meditación:

¿Dialogo espiritualmente con quien pueda iluminarme sobre mis llamadas, anhelos y servicios a la Iglesia?