Testimonio de Sor Mª Delicia del Corazón de Jesús

Testimonio de Sor Mª Delicia del Corazón de Jesús (Franciscana descalza del convento de las Bernardas),  por su Profesión de votos Temporales.

Paz y Bien a todos,

Hoy, sólo me nace decir: Gracias Padre, por haberme elegido y bendecido dándome a tu Hijo, como Esposo. Gracias  por tantos beneficios recibidos,  inmerecidos.

 Gracias también,  a todos y cada uno de vosotros que a pesar del calor y la distancia estáis aquí, acompañándome en este día tan especial como es mi consagración a Dios. Sé que muchos  se preguntarán cómo es que estoy aquí tan lejos de mi patria. Pues bien, os contaré un poco de mi experiencia vocacional y digo un poco, porque las palabras siempre suelen quedar cortas comparado a la alegría que uno siente al ser amado por un Dios tan grande  que se hace pequeño por ti.

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A mí en concreto, el Señor, me ha llamado a través de sueños, pero yo, no lo escuché, me dejé llevar de mis amigos que me decían: “¡estás loca, vas a echar a perder tu vida allí encerrada sin disfrutar de nada”! Así que poco a poco me fui alejando de la Iglesia. Y así, es como se va apagando la luz en mi vida y empieza la oscuridad hasta llegar a un punto de decir: “yo no nací para amar, nadie nació para mi”. Veía que mi vida no tenía sentido así que una noche llena de angustia y desesperación subí a la terraza y mirando al cielo grité a Aquel que me había llamado. “Padre, llévame contigo, salva mi vida”.

Él escuchó mi súplica. Pero yo, no me imaginé que me sacaría de mi país y hoy estaría aquí contando las maravillas que ha hecho conmigo. Bien dice El: “mis caminos no son vuestros caminos”.

Cuando se me presentó la oportunidad de venir a España no lo pensé dos veces, dije: “empezaré una nueva vida”. Tenía muchos planes pero nada relacionado con la Iglesia.

Cuando llegué a España todo cambió. Me acogió una familia maravillosa a quien quiero darle gracias por su apoyo y comprensión y por aceptar ser los padrinos de mi alianza con Dios. Gracias familia Bernárdez Yanes.

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Después, por medio de una amiga conocí a las Hijas de la Caridad en Valencia, y con ellas estuve colaborando en Caritas un tiempo, también conocí a las clarisas y al P. Juan Andrés, mi guía espiritual a quien le doy gracias por acompañarme.

Poco a poco veía que mi vida estaba recobrando la luz  pero no me sentía del todo feliz, me faltaba algo.

Me preguntaba ¿para qué estoy aquí, solo para ganar dinero y divertirme? No, “quiero ser de Dios y para Dios por los hombres, mis hermanos”. Y en seguida me vino a la mente aquellos sueños tan hermosos  de antaño que no había recordado antes. Así que decidí hacer la experiencia con las Clarisas. Fue maravilloso, a pesar de que no pude dormir una semana. Ya no quería salir, pero tenía que enfrentarme con la realidad de fuera. Esos dos meses que estuve fuera se me hicieron eternos hasta que el 8 de enero de 2010  entré y después de un año tomé el hábito.

Por obediencia y formación vine a esta comunidad de Jaén, con la idea fija de regresar pero el Señor tenía otros planes para mí. Él, ha tenido que luchar y ser paciente  conmigo para llegar a escuchar de mis labios: “lo que Tú quieras, Dios mío, y donde Tú quieras”. Y ahora, unida a mi querida Madre, María, le digo constantemente: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra”.

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Gracias a vosotras, querida Comunidad por haberme acogido, y hoy formar parte de la Orden de Santa Clara y de San Francisco.

 Una vez más os doy gracias  a todos por estar aquí, compartiendo  mi alegría desbordante por la gracia y fidelidad, paciencia y misericordia que ha derrochado el Señor, conmigo.

Finalmente quiero decirles que aquí tenéis una nueva hermana que rezará por todos y cada uno de vosotros y  os pido de corazón que recéis por mi perseverancia y fidelidad.

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Quiero terminar diciendo como el salmista: “te doy gracias Señor porque me escuchaste y fuiste mi salvación”. GRACIAS…

Sor Mª Delicia.

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