Convivencia COTO RÍOS 2013 (I Parte)

1º Día

¡NOS PONEMOS EN CAMINO!

Todos ilusionados por pasar unos días juntos y con Dios nos pusimos en camino hacía Coto Ríos, un pequeño pueblo en la Sierra de Segura, rodeado de naturaleza, rodeado de vida.

Es un lugar privilegiado, fuera del bullicio y del estrés que supone la ciudad. Solo nosotros, la naturaleza y Dios. Nos alojamos en la casa parroquial, gracias a su comunidad por acogernos. 

Ese día brillaba  y calentaba el sol con más fuerza que nunca, por eso nos fuimos a disfrutar todos juntos de un baño el río.

 

El río transparente como el cristal, fluía despacio a través del pueblo. Si lo pensamos y lo reflexionamos, el agua del río nunca es la misma, siempre se va renovando, tal y como quiere Dios que hagamos como nuestras vidas, renovarlas. Del mismo modo que debemos ser transparente como el río.

Después de la comida, tuvimos un rato libre en el que unos pasearon, otros descansaron y otros aprendimos a hacer pulseras.

Después, un momento de celebración para encontrarse con Dios, para darle gracias al Señor por el curso, por el viaje y para pedirle que nos lo pasáramos esos días muy bien.

Eso fue para nosotros la Eucaristía.

Celebramos la misa con alegría y compartiendo como hermanos aquel momento con la gente del pueblo.

Tras la celebración, compartimos un rato de dialogo con nuestro párroco D. Pedro, sobre la Encíclica del Papa Francisco “Lumen fidei“:

  • Introducción: “Quién cree, ve”
  • Primer capítulo: “La fe es escuchar la historia que Dios hizo y hace con nosotros, confiar en Jesús y anhelar su Espíritu. La idolatría es no fe…”
  • Segundo capítulo: “Buscar la verdad (preguntas radicales) y no conformarse con lo que me viene bien o me agrada…”
  • Tercer capítulo: “La luz de Cristo resplandece en el rostro de los cristianos…”
  • Cuarto capítulo: “La fe promueve el amor y alimenta la esperanza”
  • Conclusión: “La Virgen María, modelo de fe y alegría”

 

Por la noche pudimos disfrutar de un gran regalo. Una familia de jabalíes nos visitaron en el pueblo y se acercaron para comer lo que la gente del pueblo les daba. Fue muy bonito ver como hasta en la naturaleza se necesitan unos de otros y como la familia es muy importante.  En la madrugada del día siguiente también pudimos disfrutar de algunos ciervos que bajaron a hacer lo mismo.

Para acabar este día tan agotador, estuvimos en un “cine a domicilio”. Nos acomodamos cada uno en nuestros asientos, incluso algunos se durmieron de  lo agusto que estaba. Vimos “La última cima”, una película documental sobre la vida de un sacerdote, Pablo Domínguez Prieto, que hizo una gran labor durante su vida. Se podría decir que fue un buen instrumento de Dios y un buen pescador de hombres.