Testimonios de la JMJ Brasil / JPJ El Roció 2013
Dos Formas de vivir la JMJ.
El pasado sábado 21 de septiembre, escuchamos los testimonios de las personas que habían ido este verano a vivir la JMJ de Brasil. Dos de ellos pudieron vivirla cerca del Santo Padre allí en Brasil, y otros, aunque lejos físicamente muy cerca del Papa Francisco, también.
Desde Brasil
En representación de los que fueron de Jaén vinieron a nuestra parroquia Tommy (subdelegado de la delegación de Juventud) y Ana, una chica de 14 años. Ella fue la que nos contó sobre todo cómo vivieron todo aquello. Muchos de nosotros estuvimos en la anterior JMJ, pero pudimos comprobar que no tienen ni punto de comparación. “Es muy diferente cuando cambias de país y no conoces a nadie” nos decían.
Pasaron 15 días en Brasil. La primera semana estuvieron acogidos por una congregación de religiosas. Allí pudieron ver la caridad en persona. Como esas hermanas, sin no tener mucho, los trataban como reyes. “Nosotros comimos muy bien, como reyes de echo. Pero lo que no sabíamos era lo que comían ellas. Quizás no comieran ni la mitad de lo de nosotros, por tal de dárnoslo a nosotros”, nos contaban en la reunión. Y es que el espíritu de la JMJ, del espíritu estaba ahí, y aunque no comieran materialmente seguramente Dios les recompensaba por su gran generosidad.
Allí también se encontraron con otras personas de España. Quizás no se conocían de nada pero tenían una cosa en común: eran cristianos y estaban llenos del mismo Espíritu Santo.
Llegó el día de las despedidas con esta congregación que le había hospedado durante esos días. Y se fueron a donde iba a ir el Papa. Aquella ciudad durante aquellos días era una locura, gente de todas las nacionalidades, los metros colapsados, todo.
El cansancio se iba notando ya, pero aún así recibieron con energía y alegría al Papa en la Playa de Copacabana. “Si no había 30.000 personas no había ninguna”. Tendría que ser muy bonito aquello de ver a tanta gente congregada en un mismo sitio y para un fin tan bonito.
Por lo que nos contaron y comparándolo con la JMJ de Madrid, llevaban razón no tienen ni punto de comparación.
Ana, fue con la edad mínima para participar en estas jornadas, pero mentalmente no aparentaba esa edad, parecía más mayor, más madura. Y es que normalmente, cuando vives una experiencia como esta, ya no vuelves a ser la misma. Vuelves con una alegría que no se puede expresar con palabras. Y es que allí, no se respira el mismo aire, se respira otro tipo de aire, allí no hay un simple oxígeno, hay algo más, algo que la ciencia no puede expresar. Y ese aire se te queda en los pulmones y luego cuando llegas a tu casa, a tu lugar habitual lo trasmites y la gente de tu alrededor también está tan alegre como tú.
Desde el Rocío
Por desgracia no todos tuvimos la poder ir a Brasil, así que en España se hicieron unos encuentros para vivir la JMJ desde aquí en España. Y como no, algunos Jóvenes de San Ildefonso, participaron en este encuentro, en El Roció (Huelva).
Aunque fue menos días, se vivió de igual modo o incluso de igual modo, porque solo en un día ya estaban tan cansados como los de Brasil. A pesar de toda el calor que hacía a finales de julio en Andalucía, a pesar de todos los problemas físicos de cada uno, la mayoría consiguieron hacer el camino del Roció hasta el final. Fueron alrededor de 5 h, pero a pesar de eso, el camino lo hicieron con mucha alegría, cantando… Sabía que su destino valía la pena todo lo que estaban pasando.
Por fin llegaron a su destino, “deseosos de una ducha” nos contaban entre risas. Al día siguiente cuando pudieron descansar un poco (o por lo menos intentarlo) tenían un día muy largo, muy intenso para pasarlo junto al Señor, al Papa, a todos los que estaban en Copacabana y con todos los que estaban en el Rocío. Tuvieron algunas catequesis de nuestro señor obispo de Jaén y con otros obispos de Andalucía.
Ni siquiera el falso aviso de bomba allí en la ermita del Rocío, pudo acabar con el espíritu de la juventud del Papa. Solo fue un susto que lo único que consiguió fue hacerlos más fuertes en la oración y en la fe.
Uno de los chicos de los que fueron al Rocío reconocía que incluso lloraba. Para él fue una total renovación de Espíritu y esa llama que surge dentro del corazón hace brotar unas lágrimas, que por supuesto no son de pena, sino de la alegría, del don que da el Espíritu Santo.
Y es que como he dicho anteriormente, aunque este grupo de jóvenes del Papa no estuvieron en Brasil físicamente, en alma si estaban. Por lo tanto, si en la playa de Copacabana eran cerca de 30.000 personas si contamos también todas las personas que estaban en alma congregadas allí creo que no existe un número para contarlas.
La próxima JMJ son en Cracovia, los que fueron a Brasil afirman que volverían a ir, que no importa el dinero, “es una inversión que merece la pena” nos contaban. Cuando oímos todo lo que nos contaron a más de uno se le escapaba alguna lágrima. No todas las JMJ son iguales, por eso nos gustaría ir a todos a las próximas, además, no se debe de pasar tan mal cuando todas las personas coinciden en que se lo pasan estupendamente y que quieren repetir.


