I LA CONFESIÓN – Update!
LA CONFESIÓN
- YOUCAT. Libro de catequesis para la Confirmación
- YOUCAT Libro de catequesis para la Confirmación (Manual del catequista)
- YOUCAT. Confesión Update!
¿Estás dispuesto a experimentar el verdadero efecto liberador de la confesión? En el sacramento de la reconciliación descubrimos la belleza del amor y de la misericordia de Dios.
En la confesión recibimos una fuerza liberadora y un nuevo comienzo con Dios. Y la alegría de esta experiencia es realmente visible.
¡Comienza de nuevo! ¡Confiésate!

¡ACTUALIZACIÓN!
Te puedes imaginar lo que pasa si durante meses no cargas las actualizaciones en tu ordenador. En algún momento el sistema operativo se bloquea. O se producen graves fallos de seguridad. El firewall ya no funciona. Virus y troyanos pueden campar a sus anchas en tu PC y finalmente todos tus datos se van al traste.
“Yo no necesito ningún perdón y menos aún la confesión“. Esto es más o menos igual de absurdo que decir: “No necesito ninguna actualización. Mi software funciona también sin ellas”.
Se puede decir que Dios te ha creado como un software maravilloso. Pero este software necesita actualizaciones periódicas. Si no empleas las actualizaciones, hasta el mejor sistema del mundo se estropea con el tiempo. La CONFESIÓN —también se conoce como “Sacramento de la Reconciliación”— es la mejor oferta de actualización que nos hace Dios.
-
Aquello que te machaca
Lo que te machaca es el pecado. El pecado no es sólo el mal que hacemos, sino también el bien que no hacemos. Por tanto no es sólo pecado la ira, la dureza de corazón, la envidia, las pequeñas trampas que cometemos. También es pecado el haber podido ayudar y no haberlo hecho. El tener talentos y haber sido demasiado vago para trabajar con ellos. El haber podido contribuir al triunfo de una causa justa y, en lugar de ello, habernos largado cobardemente.
Todos estos pecados y omisiones tienen el mismo efecto que los virus en un PC. Hacen que nuestra vida sea lenta, triste y fea. Un pecado llama a otro pecado. Las malas costumbres se nos cuelan. A menudo pensamos que con un poco de buena voluntad lo podríamos arreglar nosotros mismos. ¡Pero nos engañamos! Después del enésimo intento de suprimir nuestra dureza de corazón, nos resignamos y nos limitamos con frecuencia a encubrir nuestra maldad. Y además nuestro pecado no está lejos.

-
Dios nos regala un nuevo comienzo
Todo pecado que cometemos se dirige en último término contra Dios mismo. Él nos ha creado de un modo maravilloso. ¿Y qué hacemos con este don? Miramos cómo poco a poco se vuelve sucio y feo. Esto no es lo que Dios quiere. Nos da una oportunidad única para hacer de nuevo nuestra vida tan hermosa y fuerte como en el momento en el que fuimos creados por Dios como sus hijos amados.
La historia del “hijo pródigo” —que se debería llamar más propiamente la “historia del padre misericordioso”— es uno de los pasajes más hermosos de toda la Biblia. Nos muestra a un Dios tan lleno de amor y bondad, que, aunque nos equivoquemos, no se aparta de su amor por nosotros.
Quizás tus pecados no sean tan graves como los del hijo pródigo. Pero también tú necesitas que Dios te acoja en su gran amor y ponga tu contador a cero. “Aunque vuestros pecados sean como escarlata, quedarán blancos como la nieve”. Sigue, por tanto, tu deseo de que Dios te vuelva de nuevo perfecto y hermoso. Haz el esfuerzo, acércate a la confesión, ¡especialmente ahora que deseas ser confirmado! Reflexiona: también los sacerdotes se confiesan. El mismo Papa se arrodilla regularmente en el confesionario, para decirle a un pobre sacerdote sus pecados y omisiones y dejarse reconciliar de nuevo con Dios. ¡Imagínate al sacerdote que tiene que escuchar los pecados del Papa!
-
¿Qué es necesario para confesarse bien?
Tal vez tengas una idea algo extraña de cómo va eso de la confesión: entrar a hurtadillas en un confesionario (o en un cuarto de confesiones), desgranar pecados, escuchar algo que te dicen, largarse. Sólo el dentista es peor. Pero miremos una vez este asunto con objetividad.
El YOUCAT nos dice todo lo que es necesario para una verdadera confesión.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE BUSCAR LA RECONCILIACIÓN CON DIOS? ¿CÓMO SE HACE?
¿Contar lo peor de mí a un perfecto desconocido? ¡Sí, ¿estoy loco?! ¿Y luego ir a un sacerdote y decirle que he robado, engañado, mentido? ¿Qué he deseado a mi compañero de mesa que se fuera al infierno y que he pasado la mitad de la noche navegando en Internet por páginas poco recomendables?
¡Eso ni hablar! ¡Lo que pensará de mí! ¡No le podría volver a mirar a los ojos!
De acuerdo, es cierto. Hace falta mucha valentía para ello, también para vivir en el lado oscuro de la vida.
De alguna manera, todos queremos ser los más grandes.
Queremos brillar, queremos ser admirados. Y ciertamente tenemos mucho de admirable en nosotros.
- Uno es un genio en matemáticas;
- y el otro es un deportista genial;
- y otro es simplemente un superamigo, daría por ti su última gota de sangre.
Pero todos sabemos que también hacemos el mal. Durante un tiempo uno puede esconder su lado oscuro. Pero un día se descubre que el maravilloso trabajo que llevé a clase fue un corte y pega. Se nos pilla en una mentira y alguien nos plantea:”¡Eh, me has mentido desde hace años!”. Tenemos que reconocer que la costumbre de mentir nos tiene pillados. Entonces ponemos cara compungida.
Los cobardes buscan entonces disculpas y excusas.
Quien tiene valor, dice:
“Sí, eso fue así. He metido increíblemente la pata. ¡Por favor, perdóname!”
En la mayoría de los casos, la valentía de la confesión compensa. Pero a menudo también queda una sensación de inquietud. Una vez tuve que decirle a un amigos estas duras palabras: “¿Puedes volver a perdonarme?”. Y esto es lo que dijo mi amigo: “¡De acuerdo, te puedo perdonar, pero no podré olvidarlo nunca!”. ¿Qué perdón es ése? Entonces yo, en un alarde de osadía, le dije a mi amigo: “¡Entonces preferiría que no me perdonaras, pero que lo olvidaras!”

¡HOLA , DIOS! ¡OTRA VEZ ESTOY AQUÍ!
¡Hola, Dios, otra vez estoy aquí! He metido bastante la pata. Me he apartado del camino. Sé exactamente por qué. Todo pecado, cualquier falta de amor, TE afecta. ¡Sólo tú eres Dios! Sólo tú puedes perdonarme.
¡Aquí estoy, perdóname!
A pesar de que en mi vida ya me he confesado cientos de veces, siempre tengo que hacer un esfuerzo. Y eso que sé que cinco minutos después, cuando salgo del confesionario, voy a estar tan contento como después de darme un baño en el mar.
- Hay paz en mi alma.
- Podría cantar y bailar de alegría.
- No todos tienen esa alegría espontánea, pero para mí es así.
Cuando en nombre de Jesús, el sacerdote perdona tus pecados, entonces puedes realmente volver a empezar de nuevo. Imagínate: ¡Totalmente nuevo! Sí, empieza la vida para ti, una vida que comienza ahora desde el principio.
¡Dios, que es Amor, no sólo te perdona tus pecados, sino que incluso, en cierto sentido, los olvida!
¿CÓMO ES DIOS? ¡SENCILLAMENTE INCREÍBLE!
¡Oh, Dios, cómo he podido merecer yo que tengas tal interés por mí! ¡Tú me conoces! Realmente no tengo tantas cosas maravillosas que mostrar.
Pero es evidente que eso a Dios no le interesa. Su amor es inquebrantable. ¿Y qué hace eso en mí? Yo me rindo. Voy a correr hacia Él como el hijo pródigo en el evangelio. A veces no puedo creer que el Padre del cielo abre nuevamente sus brazos y me acoge sonriendo. Yo balbuceo como el hijo pródigo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo!” (Lc 15,21)
No puedo imaginar cómo reacciona Dios conmigo, pecador arrepentido. Normalmente se debería decir: ¡Él me dice ahora todo! ¡Su mirado severa me aniquila” ¡Tendría que decir algo así como: “Lárgate! ¡Desaparece de mi vista! ¡No quiero volver a verte nunca, nunca, nunca!” Pero precisamente eso Dios no lo hace! Él está plenamente feliz de que yo le haya encontrado. Él ha preparado una fiesta para mí. ¡Todo de lo más exquisito!

¿QUÉ ES LA CONFESIÓN?
- La confesión es como un periódico update en mi vida. Si dejo escapar este update, todo mi software se viene abajo un día. Mi ordenador portátil está expuesto a ataques de virus y triyanos.
- La confesión es como el mantenimiento del coche. a más tardar, cada 30.000 kilómetros, el coche tiene que ir al taller; de lo contrario, la cosa no marcha y el motor se estropea. La Iglesia dice: al menos una vez al año, preferiblemente antes de la Pascua, todo católico debe confesarse.
- La confesión es como una ducha tras una larga caminata. Regresas muerto de cansancio a casa. El polvo de la calle se ha mezclado en tu sudor. Apestas, es imposible ir así entre la gente. Sin embargo, después de una ducha te sientes como nuevo. Tu piel puede volver a respirar. Vuelve el ánimo. Te pones ropa limpia y fresca.
- La confesión es como el final feliz del viaje de un kamikaze. Pecar es como conducir en sentido contrario. Si quieres evitar un choque frontal, sólo tienes una oportunidad: ¡para el coche y da la vuelta!

Para profundizar…
YOUCAT
- YOUCAT 224 – ¿Por qué nos ha dado Cristo el sacramento de la Penitencia y la Unción de enfermos?
- YOUCAT 225 – ¿Qué nombres hay para el sacramento de la Penitencia?
- YOUCAT 226 – Si ya tenemos el Bautismo, que nos reconcilia con Dios, ¿por qué necesitamos entonces un sacramento específico de la Reconciliación?
- YOUCAT 228 – ¿Quién puede perdonar los pecados?
- YOUCAT 232 – ¿Qué debo hacer en una confesión?
- YOUCAT 349 – ¿Cuáles son los diez mandamientos?
- YOUCAT 315 – ¿Qué es en realidad un pecado?
- YOUCAT 294 – ¿Es pecador quien experimenta en sí mismo pasiones fuertes?
- YOUCAT 291 – ¿Cómo puede un hombre distinguir si sus actos son buenos o malos?
- YOUCAT 396 – ¿Qué actitud tiene un cristiano ante la ira?
- YOUCAT 466 – ¿Qué es la envidia y cómo se puede luchar contra ella?
- YOUCAT 455 – ¿Qué es ser veraz?

