I Encuentro Kairós
El pasado día 9 de noviembre tuvo lugar un encuentro en el seminario de Jaén un encuentro de todos los grupos Kairós de la diócesis de Jaén. Es un proyecto nuevo del que nos sentimos muy orgullosos de formar parte desde la parroquia de San Idelfonso.
Nuestro grupo Kairós salió desde San Idelfonso un poco sin saber muy bien que nos íbamos a encontrar cuando llegáramos al Seminario. Sin embargo, no pudo salir mejor. Lo primero que se hizo fue hacer una presentación de lo que era Kairós. ¿Qué es Kairós? Kairós es una palabra griega que aparece en el evangelio de San Marcos y significa “Tiempo para Dios”. Es representado por un pez, por la cruz que nos sostiene y por el mar, una aventura asegurada.
A continuación se hizo una presentación de todas las parroquias que fuimos a ese encuentro. Algunas hicieron un teatro, otras presentaron su parroquia… La parroquia de San Idelfonso ya estaba trabajando con este grupo de adolescentes hace un año, por lo que nosotros presentamos un video con todas las actividades que se hicieron el año anterior. Cayó muy bien entre todos los presentes y animó mucho a los nuevos grupos.
Después de presentarnos tuvimos un rato de dinámicas. Los 131 adolescentes que estaban allí se dividieron en dos grandes grupos. Una de esa mitad primero se fue a hacer una pequeña gymcana que había preparada. Aquí fue donde todos los adolescentes se mezclaron según las pegatinas que le habían tocado. Fue el momento de hacer nuevos amigos, amigos que tenían las mismas inquietudes. Pero acabaron tan pronto que tuvimos que inventarnos una “pista especial”. Fue muy divertido y los chavales disfrutaron mucho. Cuando acabamos, pasamos a la segunda dinámica. Esta vez iba a ser más tranquilita. Trataba de ver un corto y después reflexionar sobre ello. El corto trataba sobre la “Vida de Mao”. Una chica de Bancok que quería bailar para Dios, pero un día, por culpa de las minas antipersonas pierde una pierna y ella piensa que no podrá volver a bailar nunca más.
Cuando acabamos de esto, ya todos teníamos mucha hambre, incluso a más de uno se le había escuchado el estómago en la reflexión del corto. Fue otro momento de convivencia y de poder conocer a otras personas a otros adolescentes, porque aunque nos parezca mentira no estamos solos, somos muchos y con la ayuda de Dios cada vez seremos más.
Pero todo lo bueno se tiene que acabar. Como cualquier amigo, nos fuimos a despedir de nuestro gran amigo Jesucristo. Pero antes, dos seminaristas que acaban de entrar en el seminario mayor, nos contaron su vocación muy ilusionados y muy contentos por la decisión que habían tomado. Finalmente, rezamos una oración y repitieron unas pulseras para diferenciarnos de los demás y decir: “Nosotros le vamos a dar una oportunidad a Dios”
Después de esto, nos despedimos de todos, pero no fue una despedida para siempre, fue un hasta luego. Este encuentro nos ha dado más ánimos y más fuerzas para seguir con este proyecto de Dios.


