Conocemos el Hogar de Santa Clara
EL HOGAR DE SANTA CLARA
El pasado sábado estuvimos en el hogar de Santa Clara. Un lugar donde las personas que no tienen nada puedan sentir que tienen una “familia” y un lugar donde estar calentitos, y más en este tiempo.
El hogar de Santa Clara es una parte del convento que lleva su mismo nombre. Las religiosas del convento de Santa Clara se les quedó grande y decidieron donar una parte a cáritas y éstos últimos lo convirtieron en un hogar para los más necesitados.
Todos nos esperaban con ilusión, y aunque al principio estaban pocos en el salón viendo un película, tan pronto como se enteraron los demás, vinieron a saludarnos. La voluntaria nos estuvo enseñando toda la casa. Era un hogar muy acogedor, dentro se estaba muy calentito. Un señor muy amable que estaba en el hogar nos enseño su habitación. También nos enseñaron las manualidades que hacen durante el día. ¡Claramente todos los que estaban allí eran unos artistas! Había flores de papel, muñecas de papel de eva, cajas recicladas… Una maravilla todo aquello. Y como no, no nos podíamos olvidar la parte más importante de la casa, sobre todo para los cristianos: la capilla. El hogar contaba con una pequeña capilla, muy acogedora y preciosa. Además contaba con tres imágenes en las vidrieras muy conocidas por el grupo Kairós: San Francisco de Asís, Santa Clara y Jesús.
Después de aquella visita guiada por la casa, que por cierto era una casa muy grande, estuvimos un rato con todas las personas que estaban en salón. Nos presentamos y después empezamos a contar chistes. Nos lo pasamos muy bien y yo creo que los residentes también. Tenían una cara de felicidad que era muy distinta a la que tenían cuando llegamos.
Pero llegó el momento de la despedida. Estuvimos allí una hora y media, algunos a lo mejor les podría parecer que es mucho tiempo, ¡vaya royo pasar así la tarde del sábado, con lo a gusto que se está en la casa calentito! Todo lo contrario, salimos de allí que parecía que habíamos estado cinco minutos. Pero lo más importante es que salimos muy contentos, muy ilusionados, incluso con ganas de volver. Y es que al fin y al cabo, este tipo de cosas son las que diferencia a un cristiano: “y los reconoceréis por sus obras”
Cuando nos fuimos nos invitaron a volver, y… ¿cómo se puede decir que no a la llamada de los más necesitados? Todos los chavales dijeron que SÍ, e incluso alguno propuso algún taller nuevo.
Muchas gracias a Inmaculada y la voluntaria por darnos la oportunidad de conocer el hogar de Santa Clara.

