VIRGEN DE LA CAPILLA 2018 – Testimonio de Alba Mª Martos


“Bendita sea la hora en que María Santísima
descendió del cielo a la ciudad de Jaén
para socorrer a nuestros mayores.
Por siempre sea bendita y alabada.
Virgen Santísima de la Capilla.
Rogad por nosotros.”

El 11 de junio en nuestra ciudad es siempre un día muy importante. Desde por la mañana, con la Misa y la posterior Ofrenda floral, dedicamos el día a la Virgen María en su advocación de la Capilla.
Por la tarde, llega esa procesión que siempre había vivido desde fuera de la mano de mis abuelos mientras me contaban esa historia de cómo la Virgen descendió a Jaén.

Cuando el año pasado nos propusieron participar en la procesión no lo dudé ni un segundo, era una experiencia que quería vivir y qué este año he repetido y espero seguir repitiendo en los años siguientes.
Cuando llegué a la Iglesia todo era un barullo inmenso pero en las caras de los presentes se veía ilusión y alegría por poder llevar a la Virgen por las calles de la ciudad.
Cuando sales ves rostros conocidos del barrio que esperan el momento de depositar sus plegarias en María y de dar gracias por poder ver la procesión otro año más.
En el momento en el que la Virgen llega a la reja se vive un momento de emoción desmedida , a pesar de las estrechas calles, el cortejo se detiene para dar paso a la Imagen y cantar esa canción que en algunas familias memorizamos desde bien pequeños.
El encierro es otro momento único, la gente se agolpa en la plaza y junto los chirris y las pastiras entonamos el himno de nuestra ciudad.
Y a pesar del dolor de pies y el cansancio , todos los que participamos de la procesión tenemos rostros de alegría, desde los más pequeños hasta los más mayores hemos orado con la Virgen y pedimos volver a participar del cortejo otro año más.