AMISTAD
Somos un grupo que nos reunimos para conocer mejor a Jesús y vivir esa experiencia juntos, en comunidad. ¿Creéis que entre nosotros ha nacido una amistad a raíz del grupo? ¿Y con Jesús? Normalmente cuando nos preguntan ¿Quien es Jesús para ti? La respuesta es de libro: Jesús es mi amigo ¿Eso es así? ¿Sabemos, de verdad, que es ser AMIGO?…de eso es de lo que vamos hablar esta tarde.
Reflexionaremos sobre esto con el diálogo del zorro y el principito del libro “EL PRINCIPITO”
Argumento del libro “El Principito”.
Narra las aventuras de un niño, que viene de un lejano planeta, del tamaño de una cajita de juguete.
Cuando llega a la tierra encuentra a un aviador abandonado en medio del desierto del Sahara porque su avión había sufrido un fallo mecánico.
El principito cuenta el aviador su vida cotidiana en su pequeño planeta y le habla de la relación que tiene con una rosa que tiene en el planeta.
El pequeño personaje también narra las aventuras que tiene en los seis planetas antes de llegar al planeta tierra.
El principito se encuentra en el planeta tierra con el aviador (el narrador), con la serpiente, con el zorro (que le enseño la importancia del amor y la amistad), y otros más. La obra termina con el regreso del principito a su planeta, dejando triste al aviador.
El Principito nos habla de la AMISTAD…
“Entonces apareció el zorro.
- Buenos días – dijo el zorro.
- Buenos días –respodió cortésmente el Principito, que se dio la vuelta pero no vio nada.
- Estoy acá –dijo la voz bajo el manzano…
- ¿Quién eres? –dijo el Principito – Eres muy lindo…
- Soy un zorro –dijo el zorro.
- Ven a jugar conmigo –le propuso el Principito -. ¡Estoy tan triste!…
- No puedo jugar contigo –dijo el zorro-. No estoy domesticado.
- ¿qué significa “domesticar”? –preguntó el Principito.
- Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.
- ¿Crear lazos?
- Sí –dijo el zorro. Para mi no eres todavía más que un muchachito semejante a mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú me necesitas. No soy para ti más que un zorro semejante a mil zorros. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol y tendremos necesidad el uno del otro. Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo…
El zorro calló y miró largo tiempo al Principito:
- Empiezo a comprender –dijo el Pricipito-. Hay una flor… Creo que me ha domesticado… (refiriéndose a la flor que antes había conocido y con la que había tratado).
El zorro calló y volvió a mirar largo tiempo al Principito:
- ¡Por favor,… domestícame! –dijo.
- Bien lo quisiera –respondió el Principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.
- Solo se conocen las cosas que se domestican –dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!
- ¿Qué hay que hacer? –dijo el Principito.
- Hay que ser muy pacientes –respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en la hierba. Te miraré de reojo y no dirás nada. Pero, cada día, podrás sentarte un poco más cerca…
Al día siguiente volvió el Principito.
- Hubiese sido mejor venir a la misma hora –dijo el zorro-. Si vienes por ejemplo a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres. Cuanto más avance la hora, más feliz seré. Pero si vienes a cualquier hora, nunca sabré a qué hora preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
- ¿Qué es un “rito”? –dijo el Principito.
- Es también algo demasiado olvidado –dijo el zorro. Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas…
El Principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- No sois en absoluto parecidas a mi rosa: no sois nada aún –les dijo-. Nadie os ha domesticado ni habéis domesticado a nadie. Sois como era mi zorro. No era más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Y las rosas se sintieron muy molestas.
- Sois bellas, pero estáis vacías –les dijo todavía. No se puede morir por vosotras. Sin duda un transeúnte común creerá que mi rosa se os parece. Pero ella sola es más importante que todas vosotras. Puesto que es ella la rosa a quien escuché quejarse, o alabarse, o aún, algunas veces, callarse. Puesto que ella es mi rosa.
Y volvió hacia el zorro:
- Adiós –dijo.
- Adiós –dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos –repitió el Principito, a fin de acordarse.
- Los hombres han olvidado esta verdad –dijo el zorro-. Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa…
- Soy responsable de mi rosa… –repitió el Principito, a fin de acordarse”.
Antoine de SAIN-EXUSPÉRY. “El Principito”.
REFLEXIONAMOS SOBRE EL TEXTO
- ¿Qué es para el zorro “domesticar”?
- “Lo esencial es invisible a los ojos”, dice el zorro. ¿Qué experiencias son “esenciales pero que no las pueden ver los ojos? Pon ejemplos.
“Crear lazos…”
- Ven a jugar conmigo –le propuso el Principito -. ¡Estoy tan triste!…
- No puedo jugar contigo –dijo el zorro-. No estoy domesticado.
- ¿qué significa “domesticar”? –preguntó el Principito.
- Es una cosa demasiado olvidada –dijo el zorro-. Significa “crear lazos”.
- ¿Crear lazos?
- ¿Qué significa “crear lazos”?
QUE ES UN AMIGO
– Un amigo no existe, son por lo menos DOS
– Es alguien que se encarna en mi y en quien yo me encarno
– Alguien que se pone a mi nivel, hombro con hombro, no tirando de mi ni abandonándome.
– La amistad engendra igualdad; no hay distancias entre yo y mi amigo, ni superioridad, ni sumisión de uno bajo otro.
– Cuando sé que mi amigo lo pasa mal, no espero que me llame, acudo siempre y pronto.
– No tolero que en mi presencia se hable mal de mi amigo, le defiendo con uñas y dientes.
– Mi amigo y yo compartimos vivencias y respetamos ideales.
– Me dice sinceramente “esto está bien” “esto está mal”
– Me comprende.
– Tiene confianza conmigo y yo con él, nunca desconfiamos.
– Me da su amistad sin esperar nada a cambio, aunque le guste que yo le corresponda.
– Siempre me espera.
– Ve cómo progreso y se alegra, no es celoso, ni envidioso de mis éxitos.
– No me falla en lo difícil, por lo tanto tampoco en lo fácil.
– Siempre está a mi servicio.
– Me ha elegido por amigo; yo no he comprado su amistad, me la ofrece gratis, voluntaria y desinteresadamente.
– Lo que a él le pasa me duele, me importa; a él también conmigo.
– Le cuento mis cosas, aun las íntimas; no hay secretos entre nosotros.
– Procuro darle gusto en lo que le gusta, y no hacer lo que le disgusta.
– Si mi amigo tiene una buena noticia y no me la cuenta, me duele.
– Me conoce sin que yo hable, con sólo mirarme me comprende y le comprendo.
– Me quiere tal como soy, aunque me ayuda a que sea mejor.
– Se deja importunar por mi, no se molesta con mis impertinencias.
– Nunca pienso mal de él, ni sospecho en él mala intención contra mí.
– Nuestra amistad conoce tormentas, pero siempre renace.
QUE ES PARA JESÚS SER AMIGO
– “Os he elegido Yo”. Su llamada es gratuita. Alegría por ello.
– “Os he contado las cosas de mi Padre”. Intimidad
– “Doy la vida por vosotros”. No es palabrería, ni fácil ni interesado. Me he jugado la vida por vosotros y la he perdido.
– “Soy vuestro aval ante el Padre”
– “En las dificultades, no os preocupéis; las he pasado yo antes y sé como duelen” “Os ayudo desde mi experiencia personal”. Se ha encarnado en nosotros para entendernos. Se hizo hombre.
– “No os extrañe que sea exigente con vosotros: antes os he dado motivos para serlo”. El dio la vida por nosotros. Cualquier cosa que nos pida Jesús a nosotros ya antes lo hizo Él.
QUE SUPONE PARA NOSOTROS SER AMIGO DE JESÚS
– Vivir los MANDAMIENTOS como “quiero complacer a mi amigo”.
– Nos quiere contar su intimidad y los secretos de su corazón: los encuentros con Jesús los tenemos en la ORACION.

