CAMPAMENTOS 2018 – Testimonio de Eva


CAMPAMENTOS 2018 – Testimonio de Eva

El mes de julio ha comenzado este año para mí de una manera muy distinta a como lo ha hecho otros años. El día 6 comenzó el campamento de jóvenes Kairós y niños de catequesis de las parroquias de San Ildefonso y San Félix. He tenido la suerte de poder acompañarlos estos tres días y compartir momentos que no se me olvidarán nunca, una gran aventura, llena de anécdotas, risas, mucho cariño y sobre todo llena de DIOS.

La experiencia que he vivido ha sido muy enriquecedora para mí. Un campamento religioso, no son unas vacaciones pagadas con todo incluido para descansar, es un lugar para convivir, para compartir, para ser generoso con los demás y para crecer como persona. Todo esto se consigue con una preparación previa, cuidando con detalle todas las actividades y momentos que se van a vivir, para que todo salga bien.

Esto lleva un esfuerzo extra que recae sobre los monitores y las personas que van a colaborar de alguna manera en el buen funcionamiento del campamento.

He aprendido mucho de todos estos actos, de la labor que han desempeñado los cocineros y sus ayudantes, es un trabajo grande tener la comida lista y preparada en cada momento del día para tantas personas, metidos en una cocina, con calor y haciéndolo de una manera desinteresada, simplemente por el hecho de ayudar a los demás. Los admiro, han hecho un gran trabajo.

Los jóvenes viven momentos difíciles en su día a día, tienen muchas comodidades pero les falta tener esos momentos de tranquilidad, momentos de oración y mirar en su interior, (la sociedad tampoco ayuda mucho en este aspecto) que les pueden ayudar a superar muchas dificultades a lo largo de su vida. En estos días que hemos compartido han podido desconectar de sus rutinas, de las redes sociales, han podido disfrutar y divertirse de una manera distinta a como lo hacen normalmente, han tenido tiempo de mirar en su interior, creo que hemos dejado una semilla en ellos que si la cuidamos y regamos adecuadamente puede crecer y fortalecerse, así podrán enfrentarse a esta sociedad de otra manera, con valores y no con superficialidad. He visto su ayuda a los más pequeños, su trato hacia ellos, han sido generosos y eso merece ser valorado. Estos jóvenes prometen.

Los niños han sido la vida del campamento, ellos siempre lo son, tienen energía para dar y regalar y muchas ganas de aprender.

He compartido casi todos los momentos del campamento con ellos, he sido su monitora, su amiga, su mediadora en los problemillas de convivencia, su mamá cuando han necesitado un abrazo o compañía en momentos de añoranza de la familia. Han sido mi motor, mis ganas de dar todo lo mejor de mí, de sacar mi niña interior. Se aprende mucho de estos pequeños, tienen un corazón enorme, abierto a todo, se dejan empapar con mucha facilidad y lo ven todo con ojos de pureza. Hemos trabajado con ellos para que sepan parar y desconectar del día a día, que miren en su interior y se busquen, escuchen, en ellos también hemos puesto esa semilla para que crezca despacito, pero segura. Qué gran regalo han sido estos pequeños para mí, he aprendido tanto de ellos.

Los niños, jóvenes y también adultos, me han hecho ver el campamento como una caja enorme envuelta en papel de regalo, llena de sentimientos, de energía para los momentos de bajón, de amistad, porque es muy importante tener buenos amigos en nuestro camino, de valores, hay que valorar lo que es importante en la vida, como la familia, los amigos, el tiempo personal, el compartir con los demás…, el resto solo son adornos que entorpecen el verdadero camino, llena también de momentos vividos y compartidos que es lo que realmente te hace crecer.

El lema del campamento “Confío en Ti, No vamos solos”, ha sido muy importante, a veces hace falta recordar que Dios está ahí, Él siempre va a querer lo mejor para nosotros, a lo mejor el camino que nos pone para llegar a la meta no es el que más nos gusta, pero si decimos CONFÍO EN TI, ese camino va a ser más llevadero, no es lo mismo saltar un obstáculo solo que hacerlo con ayuda, pero hay que pedir esa ayuda.

Este campamento para mí, ha sido volver a decir CONFIO EN TI, estoy preparada para seguir el camino pero siempre contigo, pase lo que pase.

También ha sido muy importante para mí, compartir este campamento con mis dos hijas, es bonito vivir esta experiencia con todos estos niños y adolescentes, transmitirles tus valores, tus experiencias, pero compartirlo con tus hijos es muy enriquecedor, ser ejemplo para ellos es importante, ellas se han sentido muy contentas de poder vivir esta experiencia conmigo, ha sido un momento de compartir juntas, pero no como lo hacemos en el día a día, con las prisas y las obligaciones diarias, sino de compartir nuestra experiencia religiosa, nuestros pensamientos, ellas han visto el trabajo que he realizado y como me he prestado a ayudar desinteresadamente, es importante para mí que puedan valorarlo y que algún día ellas quieran con generosidad hacer lo mismo y prestar su ayuda también cuando sean un poquito más mayores, otra semilla más puesta.

Dios siempre está presente y en este campamento lo he notado en cada situación, en cada niño, en cada momento vivido, así lo he querido vivir y sentir, y me ha encantado, por eso mi conclusión a la experiencia vivida es “CONFIO EN TI” no preguntaré más, solo caminaré porque sé que la meta merecerá la pena.