Conocemos a San Pedro Poveda


 

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Pedro José Luis Francisco Javier Poveda Castroverde, conocido como Pedro Poveda Sacerdote católico, pedagogo y escritor español, protector de gitanos en las cuevas de Guadix. Víctima de la persecución religiosa durante la Guerra Civil Española, fue asesinado en las tapias del cementerio de la Almudena.

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San Pedro Poveda nació en Linares, el 3 de diciembre de 1874. Murió el 28 de julio de 1936 en el inicio de la guerra civil española. Dio testimonio de su fe cristiana y de su ser sacerdote hasta el último momento. Beatificado por el Papa Juan Pablo II el 10 de octubre de 1993, en Roma junto a Victoria Díez, miembro de la Institución Teresiana. Fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003.

San Pedro Poveda es un santo para nuestros días. Su vida es la del creyente que vive la fe en el día a día y que no vacila en confesarla, aún en medio de la dificultad.

“Mi creencia mi fe, no es vacilante, es firme inquebrantable¨.

Son palabras suyas en 1920. Palabras vividas desde su juventud y en las difíciles circunstancias en las que le tocó vivir.

Cuando las escribió, Poveda estaba a punto de trasladarse a Madrid con un nombramiento de Capellán de la Casa Real. En la capital (1921-1936), San Pedro Poveda se relacionó con las principales asociaciones y personalidades de la vida intelectual y pedagógica que, desde la orilla creyente, se esforzaban por defender la autonomía de la labor docente en medio del ambiente de descristianización programada del país.

Su actividad no se quedó en palabras. Sus esfuerzos por afianzar su Obra, la Institución Teresiana, no mermaron su apoyo a otras propuestas educativas y proyectos. Él ofreció alternativas para los católicos que querían vivir su fe sin disociarla de su tarea profesional. Estaba convencido de que “Creer bien y enmudecer, no es posible”.

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Reconocido por la UNESCO, en su centenario, como Humanista y Pedagogo, fue un promotor de la acción de los laicos, medio siglo antes de que el Concilio Vaticano II reconociera su llamada a la santidad desde el ejercicio de su tarea profesional en medio de la sociedad.

Convencido del papel insustituible de las mujeres en la sociedad futura, confió a mujeres jóvenes su proyecto educativo. En una época en que la mujer accedía por primera vez a los estudios superiores en España, quiso entre sus colaboradoras personas que mostraran “con los hechos que la ciencia hermana bien con la santidad de vida”.

Con los más pobres:

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San Pedro Poveda había iniciado su labor evangelizadora en el barrio de las cuevas que rodean la ciudad de Guadix (sur de España), al inicio del siglo XX, donde un grupo de personas, los “cueveros”, vivían al margen de una de las diócesis más antiguas del país. Gitanos, obreros sin cualificar, parados, alfareros, formaban un mundo aparte, en el que rara vez entraba un accitano del centro de la ciudad. El joven Poveda, aún seminarista, inició una labor de acercamiento a aquél mundo marginal, conquistó el corazón de los cueveros, y fundó para ellos las Escuelas del Sagrado Corazón que aún perduran.

En Guadix fue ordenado sacerdote en 1897 y permaneció allí hasta 1905.

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 De nuevo, empezó haciendo. En Oviedo, en 1911, inició la primera Academia. Un centro educativo residencial para jóvenes que accedían a los estudios del Magisterio y después ocuparían sus puestos en la enseñanza estatal. Lo mismo hizo en Linares (1912).

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Con María Josefa Segovia:

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En 1913 se trasladó a Jaén, donde fue canónigo de la Catedral, se hizo Maestro y trabajó como profesor del Seminario y de las Escuelas Normales. Allí conoció a María Josefa Segovia, a quien pidió dirigir una Academia en la ciudad, (1913), convirtiéndola en su principal colaboradora. Ella fue la primera Directora General de la Institución Teresiana. Desde Jaén  San Pedro Poveda impulsó la extensión de su Obra a otras ciudades de España. En 1914 fundó en Madrid la primera residencia universitaria femenina de España.

Encarnación y humanismo cristiano.

En 1917, la Institución Teresiana quedó inscrita en el registro de asociaciones civiles de Jaén según la vigente Ley de Asociaciones y fue aprobada entre las asociaciones diocesanas, según el Código de Derecho Canónico recién promulgado. Quedó constituida desde el principio como una institución laical con diversas asociaciones. Se acogía a la titularidad de Teresa de Jesús, en quien Poveda encontró un modelo de verdadero humanismo centrado en Dios, mujer de oración y de acción. Porque los asociados no vivirían en conventos sino en medio de la sociedad, les propuso como estilo de vida el de los primeros cristianos, siendo luz y sal en medio de las gentes.
En 1924 la Obra de Poveda fue reconocida a perpetuidad por el Papa Pío XI. Cuatro años después, la Asociación impulsó la presencia de sus miembros fuera de España: en América (1928) y en Italia (1934).
La primera iglesia dedicada a San Pedro Poveda se encuentra en India.

Escritos

  • AHORA COMIENZO (1911)
  • LA IMPORTANCIA DE LA MISIÓN (1911)
  • LAS CONDICIONES DE CRISTO (1910)
  • MÁXIMAS DE VIDA CRISTIANA (1909)
  • YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD… (1920)
  • LA MANSEDUMBRE UN MANDATO (1935)

Artículos

Poveda creyó en los jóvenes

En 1933, escribe:

Así la diseñó Poveda: Una juventud que aprecie los valores de “un vivir serio”, sin aburrimiento, sin alteraciones ni desalientos, con “ecuanimidad espontánea, fruto del orden en que está nuestro ser”. Libre de complejos. Juventud no egoísta ni “amadora de sí misma”, “que no piense en ella, en sus comodidades, en sus estudios, en su porvenir, en sus distracciones”, sino “preocupada por las necesidades ajenas”, de atenderlas y remediarlas. Juventud, en fin, alegre…

Poveda creyó en la mujer

Apostó por su preparación intelectual y personal

Pedro Poveda supo vislumbrar la importancia de la mujer en la nueva sociedad y puso manos a la obra para impulsar su integración en ella.

Poveda pertenece al grupo de personas que apostaron por la urgencia de preparar a las mujeres. Desde el principio, y más a partir de 1911, Poveda quiere apoyarles en su preparación intelectual y personal.

Cuando se repasa la breve historia de la promoción de la mujer en el mundo sorprende el planteamiento del P. Poveda que, partiendo de la tradición cristiana, abre un amplio cauce para el desarrollo de las múltiples posibilidades que la vida moderna empieza a presentar a la mujer. .

Oración por la intercesión de San Pedro Poveda

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