CATEQUESIS DE CONFIRMACIÓN – Celebración del perdón

  I PARTE

  1. MONICIÓN

Dios nos regala un nuevo comienzo

  • Vamos a mirar a nuestro interior para reconocer cómo somos.
  • Venimos a reconocer ante Dios y ante los demás estas debilidades nuestras. Pero no solo nos quedamos en reconocer lo que somos sino que además venimos a pedir perdón a Dios y a la comunidad por nuestras debilidades.
  • El perdón que Dios nos ofrece en el Sacramento de la Penitencia nos renueva. Queremos ser jóvenes siempre dispuestos a renovarnos desde nuestra debilidad con la fuerza de Dios que es su Espíritu.
  1. ORACIÓN

En este tiempo de Cuaresma,

cuando nos preparamos para celebrar

la muerte de Jesús y su vida para siempre,

te pedimos, Padre, que renueves nuestro interior para que creamos de verdad en Él

y sepamos vivir como Él.

Demasiado a menudo nos pueden

la pereza y el desinterés.

Demasiado a menudo sólo miramos por nosotros.

Y no somos capaces de ver la felicidad que podemos encontrar si abrimos los ojos como Jesús,

si actuamos como Jesús,

si amamos como Jesús,

si te amamos a ti, Dios, Padre como Jesús te ama.

Padre, perdona el mal que hay en nosotros, la inconsciencia y la pereza que hay en nosotros.

Padre, renuevanos,

condúcenos por el camino de la conversión, acércanos a Jesús,

para que sepamos hallar la felicidad

allí donde Él la hallaba.

  1. EVANGELIO – LA BUENA NOTICIA

El Señor esté con vosotros.

Y con tu Espíritu.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas. (15, 1ss)

En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharlo. Y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:

«Ese acoge a los pecadores y come con ellos».

Jesús les dijo esta parábola:

«¿Quién de vosotros que tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y, al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos, y les dice:

“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la oveja que se me había perdido”.

Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.

O ¿qué mujer que tiene diez monedas, si se le pierde una, no enciende una lámpara y barre la casa y busca con cuidado, hasta que la encuentra? Y, cuando la encuentra, reúne a las amigas y a las vecinas y les dice:

“¡Alegraos conmigo!, he encontrado la moneda que se me había perdido”.

Os digo que la misma alegría tendrán los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta».

Palabra del Señor/ Gloria a ti Señor Jesús

  1. HOMILÍA – ACOGEMOS TU PALABRA SEÑOR
  1. EXAMINAMOS NUESTRA VIDA – REFLEXIÓN Y REMORDIMIENTO
  • ¿Me acuerdo de Dios en mi vida? ¿Le rezo, por ejemplo por la mañana o por la noche? ¿Quiero vivir de verdad como hijo suyo?
  • ¿Me porto bien en casa? ¿Quiero a mi padre y a mi madre? ¿Les hago caso en lo que me dicen? ¿Ayudo en casa con alegría y sin protestar? ¿Quiero a mis hermanos? ¿Quiero a mis abuelos? ¿Los trato con cariño?
  • En el colegio o instituto ¿trabajo en serio? ¿Hago caso a los maestros? ¿Doy buen ejemplo a los demás-compañeros? ¿Procuro no estropear el material de la clase?
  • ¿Soy buen compañero? ¿Estoy dispuesto a ayudar a los demás cuando lo necesitan? ¿Me preocupo de los compañeros a los que nadie hace caso ni presta atención?
  • ¿Me burlo de los que no lo hacen bien en clase, o de los que siempre pierden en los juegos, o de los que no tienen tantas cosas como yo?
  • ¿Me peleo con los demás chicos o chicas? ¿Quiero tener siempre la razón y que todo el mundo haga lo que a mí me gusta? ¿ Tengo antipatía u odio a alguien?
  • ¿He cogido cosas que no eran mías? ¿Digo mentiras?
  • ¿Soy servicial? ¿Comparto con los demás lo que tengo?
  • ¿Procuro ayudar de algún modo a los pobres y a todos los que se lo pasan mal? ¿Procuro amar como Jesús me ama?

Ahora que ya has revisado tu vida y tu corazón y has descubierto lo que haces bien…lo que haces regular…lo que haces mal…y lo que sabes que puedes hacer mejor…¡Anótalo en tu papelito de corazón! 

  1. PETICIÓN DE PERDÓN Y AYUDA

Ante mis problemas…

  • …de mediocridad, de falta de aliento, de estancamiento y monotonía: Señor Jesús, ayúdame.
  • …de salud, de los problemas propios de mí edad, de materialismo, de falta de armonía entre mis deseos y mi realidad: Señor Jesús, ayúdame.
  • …de falta de generosidad, de entrega radical; de andar a medias tintas: Señor Jesús, ayúdame.
  • …de pecados, de hábitos adquiridos, de mi mal pasado : Señor Jesús, ayúdame
  • de miedo, de aburrimiento o tristeza: Señor Jesús, ayúdame.
  • …de soledad, de falta de comunicación, de ser incomprendido: Señor Jesús, ayúdame.
  • …de no tener vida interior, porque vivo superficialmente y se me escapa la vida, lo importante y profundo de mi ser: Señor Jesús, ayúdame.
  • …de mi falta de seguridad, de debilidad, de un ambiente egoísta en que cada uno va a lo suyo; Señor Jesús, ayúdame.
  • …de mi afán de tener, sabiendo que todo pasa y que,  a la hora de la verdad, sólo quedas Tú: Señor Jesús, ayúdame.

Jesús,reconozco que muchas veces sólo pienso en mí 

y no me preocupo por los demás;

que sólo quiero hacer lo que me gusta,

y no ayudo en casa,

ni estoy atento en el colegio/instituto,

ni trato bien a la gente,

ni soy capaz de compartir con los demás lo que tengo.

Jesús, te pido que me perdones

y me enseñes a ser como tú,

y a llevar alegría a los que están a mi alrededor.

 II PARTE

  1. CONFESIÓN Y PERDÓN

Te acercas al sacerdote. 

Junto con el sacerdote haces al señal de la cruz y dices:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

El sacerdote te saluda.

Di cuándo fue tu última confesión.

Cuéntale tus pecados o también puedes leerlos en un papelito.

El sacerdote te hablará, te animará para que vivas tantas cosas buenas que Dios te ha dado y que tienes. Te pondrá una penitencia y te dirá con el poder de Jesús:

Dios, Padre misericordioso,

que reconcilió consigo al mundo

por la muerte y la resurrección de su Hijo

y derramó el Espíritu Santo para la remisión de los pecados,

te conceda, por el ministerio de la Iglesia,

el perdón y la paz.

Y yo te absuelvo de tus pecados

en el nombre del Padre, del Hijo

y del Espíritu Santo.

Tu respuesta es: Amén.

¡Ya eres libre!

Dios te ha perdonado.

Ahora puedes comenzar una vida nueva.

Pídele al sacerdote que te dé un papelito de “corazón limpio”. Deja tu papel de “corazón sucio” dentro de la corona de espinas, signo de la salvación que Jesús nos trae con su Pasión, Muerte y Resurrección en la cruz. Arrodillate ante la cruz y dale gracias a Dios por su perdón. 

  1. ACCIÓN DE GRACIAS

Anota en tu papel de “corazón limpio” tus compromisos tras la confesión. ¿A qué te comprometes para mejorar y ser mejor amigo de Jesús?

Y ahora  con las palabras que Jesús nos enseñó  para hablar con Dios, el Padre Nuestro, le decimos cómo queremos ser y vivir: 

Nunca digas PADRE si no  te comportas como un hijo, como una hija.

Nunca digas NUESTRO si solo se trata de ti.

Nunca digas SANTIFICADO SEA TU NOMBRE si sólo piensas en tu propia honra.

Nunca digas VENGA TU REINO si no amas de verdad.

Nunca digas HÁGASE TU VOLUNTAD si deseas imponer tu voluntad.

Nunca digas DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA si no te preocupas de los que pasan necesidad.

Nunca digas PERDONA NUESTRAS OFENSAS si abrigas sentimientos de odio contra tu prójimo.

Nunca digas NO NOS DEJES CAER EN LA TENTACIÓN si estás  dominado por el egoísmo, el odio o la violencia y  no quieres salir de ahí…

Nunca digas LÍBRANOS DEL MAL si no te empeñas de manera consecuente a favor del bien…

Nunca digas AMÉN si no tomas en serio las palabras del Padrenuestro.

Gracias, Señor,  por la vida que nos das,

por el amor que pones en nuestros corazones

por todas las personas que amamos y nos aman.

          Gracias Señor porque queremos ser buenos de verdad.