DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO(Ciclo B)

EVANGELIO (Mc 6,30-34)
En aquel tiempo, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo: “Venid, vosotros solos, a descansar un poco a un lugar apartado”. Porque iba y venía tanta gente que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer. Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado. Pero muchos los vieron ir y los reconocieron; entonces, de todos los pueblos, corrieron allá y se les adelantaron. Al bajar Jesús de la barca vio la multitud, y sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.
Meditación:
En la mentalidad bíblica, que conoce de cerca la tarea del pastor, se relaciona esta profesión con la labor de cuidado del pueblo, de ahí que se reconozca que solo Dios es el Pastor, con mayúscula, de Israel, pues Él le protege, guía y alienta. El modo en que Jesús atiende a sus discípulos, invitándoles a descansar tras el envío misionero, y cómo se le conmueven las entrañas ante la desorientación que descubre en la multitud apunta a su condición de Pastor y, de manera indirecta, a esa doble dimensión de “oveja” y “pastor” que todos ostentamos. Por una parte, somos guiados y protegidos por Jesucristo pero, por otra parte, también estamos invitados a compartir su compasión ante el dolor ajeno.
Oración:
Ayúdame, Señor, a descansar en tu presencia. Hazme también descanso acogedor para mis hermanos y hermanas.
Acción:
Encuentra un momento especial para orar y descansar.