Rezo del Santo Rosario en la naturaleza (misterios dolorosos)
Por su naturaleza el rezo del Rosario exige un ritmo tranquilo y un reflexivo remanso que favorezcan en quien ora la meditación de los misterios de la vida del Señor, vistos a través del Corazón de Aquella que estuvo más cerca del Señor, y que desvelen su insondable riqueza. En esta ocasión, os invitamos, a rezar el Santo Rosario, mientras nuestro camino, reflexionamos sobre el.

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos del Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuera impuesta. Amén.
V: Señor, abre mis labios.
R. Y anunciará mi boca tu alabanza.
V. Ven, oh Dios, en mi ayuda.
R. Apresúrate, señor a socorrerme.
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Los misterios que vamos a considerar son los Misterios Dolorosos.

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LA ORACIÓN DE JESÚS EN EL HUERTO
- UNA MONTAÑA. Tus sueños, ilusiones, lo que has logrado… Escríbelo mientras das gracias en tu interior.
- EL SOL. Trae a tu memoria los acontecimientos o hechos, en que has sentido a Dios más presente, más cercano. Cerca del Sol, escribe cuándo quieres “ir a Él”…
- LAS NUBES. Puedes recordar aquellos momentos en los que no veías con claridad la luz del sol, la luz de nuestro Dios para no olvidar que podemos caminar a pesar de las nubes.
A continuación rezamos el Padre Nuestro una sola vez.
V. Padre nuestro, que estás en el cielo; santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
R. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también perdonamos a los que nos ofenden.; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.
Ave María (diez veces)
V. Dios te salve María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendiga Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la muerte. Amén.
Gloria al Padre (una vez)
V. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
Al acabar el misterio rezamos:
María, Madre de gracia, Madre de Misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
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LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR
- CUEVAS. Son esos lugares del camino, donde puedes estar en silencio, solo contigo como único dueño de tus secretos… ¿En qué momento piensas pararte? ¿Piensas seguir viviendo a lo “loco”…? ¿Acaso no has descubierto que es necesario entrar en lo secreto…? ¡¡¡Atrévete al compromiso de reservarte un tiempo para ti!!!
- ARCO IRIS. Es la oportunidad de traer al recuerdo a esas personas que te han aportado algo bueno. Da gracias a tu Dios por ellas.
- LOS VALLES. Es necesario, que traigas a tu presente esos días en que has sido feliz. Sí, tráelos aquí, ante la presencia de Dios y… no dejes de dar gracias.
(Se reza lo mismo que en el anterior misterio)
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JESÚS ES CORONADO DE ESPINAS
- RÍOS Y PLANTAS. Signos de vida que nos ayudan a seguir adelante. Podríamos recordar lo que nos hizo superar las dificultades: tal vez, una palabra de ánimo venida de alguien querido; quizás un consejo de nuestros padres… posiblemente, el valor que tuvimos desde dentro de nosotros para actuar con la cabeza…
- LAS RAMAS SECAS: Son las que reflejan nuestras propias limitaciones y nuestros pecados. Si las conocemos, si ponemos nombre a cada una, podremos convertirlas en simples dificultades que podemos ir superando.
(Se reza lo mismo que en el anterior misterio)
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JESÚS CARGA CON LA CRUZ
- LA MOCHILA: Hemos ido “guardando” cosas que necesitamos para hacer el camino; cosas que nos han sido útiles… ¿cuáles son?
- EL BASTÓN: Hay gente a tu lado que también camina contigo ¿De quién me voy a fiar en este camino? ¿Por quién me voy a dejar ayudar para continuar “haciendo el bien”?
(Se reza lo mismo que en anterior misterio)
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JESÚS MUERE EN LA CRUZ
- EL PUENTE: Pasar haciendo el bien, según el estilo de Jesús, es un ir haciendo de puente, tendiendo la mano, prestando un servicio ¿Qué estoy dispuesto a hacer por los demás? ¿Cuál va a ser mi compromiso para con ellos?
(Se reza lo mismo que en anterior misterio)
Al terminar los cinco misterios, se reza:
V. Dios te salve, María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia, el señor es contigo; bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. Dios te salve María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia, el señor es contigo; bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
V. Dios te salve María, Hija de Dios Padre, llena eres de gracia, el señor es contigo; bendita tu eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
R. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
LETANÍAS
A las siguientes invocaciones, se responde repitiendo la misma invocación:
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad
Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos.
A las siguientes invocaciones, se responde: Ten piedad de nosotros
Dios, Padre Celestial
Dios Hijo, Redentor del mundo.
Dios, Espíritu Santo
Trinidad Santa, un solo Dios.
A las siguientes invocaciones, se responde: Ruega por nosotros.
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Vírgenes de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Iglesia
Madre de la divina gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre virginal
Madre sin corrupción
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
Virgen poderosa
Virgen clemente
Virgen fiel
Espejo de justicia
Trono de sabiduría
Causa de nuestra alegría
Vaso espiritual
Vaso digno de honor
Vaso insigne de devoción
Rosa mística
Torre de David
Torre de marfil
Casa de oro
Arca de la alianza
Puerta del cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consuelo de los afligidos
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los profetas
Reina de los apóstoles
Reina de los mártires
Reina de los confesores
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los santos
Reina concebida sin pecado original
Reina elevada al cielo
Reina del santísimo Rosario
Reina de las familias
Reina de la paz
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
R. Perdónanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo
R. Escúchanos, Señor.
V. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo
R. Ten piedad de nosotros.
ANTÍFONA
Bajo tu protección nos acogemos santa Madre de Dios; no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todos los peligros, Virgen gloriosa y bendita.
V. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
Te suplicamos Señor, que derrames tu gracia sobre nuestras almas, para que los que, por el anuncio del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos llevados a la gloria de su Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Por las necesidades de la Iglesia y del Estado. Padre nuestro…, Ave María… y Gloria al Padre….
Por la persona e intenciones del Señor Obispo de esta Diócesis. Padre nuestro…., Ave María…., y Gloria al Padre…
Por las benditas ánimas del Purgatorio. Padre nuestro…., Ave María…
V. Descansen en paz.
R. Amén
El camino sigue… y en él, vamos a encontrarnos también otras nuevas montañas, surgirán nuevas metas, otros nuevos sueños, otros nuevos cielos llenos de sol y de nubes… Pidamos al Señor, que sea Él nuestro compañero de camino y que nuestra Madre, María, sea luz que nos ayude a caminar con todo lo que somos… con nuestros sueños, ilusiones, esperanzas, debilidades…