La EUCARISTÍA, el sacramento de nuestra fe
ESTRUCTURA DE LA EUCARISTÍA
RITOS INICIALES: son ritos introductorios a la celebración que hacen que los fieles reunidos constituyan una comunión y se dispongan para escuchar la palabra y celebrar la eucaristía.
– Procesión de entrada: Llegamos al templo y nos disponemos para celebrar el misterio más grande de nuestra fe. Acompañamos la procesión de entrada cantando con alegría.
– Saludo inicial: Después de besar el altar y hacer la señal de la cruz, el sacerdote saluda a la asamblea. Manifiesta la presencia del Señor y el misterio de la Iglesia.
– Acto penitencial: Pedimos humildemente perdón al Señor por todas nuestras faltas y nos disponemos para acoger el don de Dios.
– GLORIA: Alabamos a Dios, reconociendo su santidad, al mismo tiempo que nuestra necesidad de Él.
– ORACIÓN COLECTA: Es la oración que el sacerdote, en nombre de toda la asamblea, hace al Padre. En ella recoge todas las intenciones de la comunidad.
LITURGIA DE LA PALABRA: Dios habla y descubre el misterio de la redención y salvación, ofrece alimento espiritual y se hace presente. Escuchamos a Dios, que se nos da como alimento en su Palabra, y respondemos cantando, meditando y rezando.
– Primera lectura: en el Antiguo Testamento, Dios nos habla a través de la historia del pueblo de Israel y de sus profetas.
– Silencio: acogida en el corazón de la palabra de Dios.
– Salmo: Meditamos rezando o cantando un salmo.
– Segunda lectura: en el Nuevo Testamento, Dios nos habla a través de los apóstoles.
– Aclamación al Evangelio: acogida y saludo al Señor que habla en el Evangelio. El canto del Aleluya nos dispone a escuchar la proclamación del misterio de Cristo.
– Evangelio: Culminación de la liturgia de la palabra. Al finalizar aclamamos diciendo: “Gloria a ti, Señor Jesús”.
– Homilía: El celebrante nos explica la Palabra de Dios según las necesidades de los oyentes.
– Credo- profesión de fe: Después de escuchar la Palabra de Dios, confesamos nuestra fe.
– Oración de los fieles: Rezamos unos por otros pidiendo por las necesidades de todos.
LITURGIA DE LA PALABRA. Tiene tres partes: Rito de las ofrendas, Gran Plegaria Eucarística (es el núcleo de toda la celebración, es una plegaria de acción de gracias en la que actualizamos la muerte y resurrección de Jesús) y Rito de comunión.
Realización de lo que Jesús hizo y encargó a sus discípulos:
– Presentación de las ofrendas: Presentamos el pan y el vino que se transformarán en el cuerpo y la sangre de Cristo. Realizamos la colecta en favor de toda la Iglesia.
– Oración sobre las ofrendas: Oramos sobre las ofrendas.
– Prefacio (acción de gracias) + santo: Es una oración de acción de gracias y alabanza a Dios, al tres veces santo.
– Epíclesis (invocación al Espíritu): El celebrante extiende sus manos sobre el pan y el vino e invoca al Espíritu Santo, para que por su acción los transforme en el cuerpo y la sangre de Jesús.
– Consagración: El sacerdote hace “memoria” de la última cena, pronunciando las mismas palabras de Jesús. El pan y el vino se transforman en el cuerpo y en la sangre de Jesús.
– Anámnesis (aclamación): Aclamamos el misterio central de nuestra fe.
– Intercesión- súplica: Ofrecemos este sacrificio de Jesús en comunión con toda la Iglesia. Pedimos por el Papa, por los obispos, por todos los difuntos y por todos nosotros.
– Doxologia (glorificación): El sacerdote ofrece al Padre el cuerpo y la sangre de Jesús, por Cristo, con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo. Todos respondemos: “Amén”.
Rito de la comunión: acciones que predisponen a los fieles para comulgar.
– Padre Nuestro: Preparándonos para comulgar, rezamos al Padre como Jesús nos enseñó. Petición del pan de cada día y del Pan eucarístico.
– Rito de la paz: manifestación de comunión con los hermanos antes de comulgar.
– Fracción del pan: manifestación de que los fieles forman un solo cuerpo, un solo pan de vida.
– Comunión: Llenos de alegría nos acercamos a recibir a Jesús, pan de vida. Antes de comulgar hacemos un acto de humildad y de fe.
– Oración: Damos gracias a Jesús por haberlo recibido, y le pedimos que nos ayude a vivir en comunión. Súplica por los frutos del misterio celebrado.
RITOS DE DESPEDIDA: Son ritos que concluyen la celebración.
– Bendición: Recibimos la bendición del sacerdote.
– Despedida y envío: Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, volvemos a nuestras actividades, a vivir lo que celebramos, llevando a Jesús en nuestros corazones.
CULTURA RELIGIOSA
– Misa. Viene de la frase con la que despedía a los fieles al final de la celebración: “ite, missa est”. Missa = míttere=enviar. Los cristianos, al término de la celebraicón, son enviados a vivir en la vida lo que han celebrado en comunidad.
– Eucaristía. Palabra griega que significa “acción de gracias”. Hoy conviven este término con el de misa para indicar la reunión del pueblo de Dios en la que se escucha la palabra y realiza el memorial de la última cena de Jesús.
– Sacramento de nuestra fe. El pan y el vino consagrados devienen el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Esta realidad que se da en la celebración del sacramento de la Eucaristía hace de este sacramento el “sacramento de nuestra fe”, el sacramento principal de los cristianos, donde hay una presencia real de Jesús bajo las especies de pan y vino.
– Memorial. Acción que al recordarla la hacemos presente y participamos en ella de manera plena. Recordamos hechos salvadores (acciones de Dios en Jesús a favor nuestro) que se hacen presentes y de ellos participamos.
– Institución. El relato de lo que Jesús hizo, tal como el Nuevo Testamento nos lo transmite, en el momento de reunirse con sus discípulos tomar y repartir el pan y el vino.
– Sacrificio. Se dice el “Santo Sacrificio de la Misa”, acentuando la dimensión de entrega, de pasión y de muerte en cruz (con derramamiento de sangre) de Jesús que encierra el misterio del amor que celebramos.
– Alianza/ Nueva alianza. Yahvé hizo alianza con su pueblo a través de Abrahán, Moisés y por los profetas fue renovando la alianza. La Nueva Alianza la realiza el Padre a través de la entrega y de la muerte y resurrección de Jesús. En Jesús Dios sella y lleva a perfección el pacto de fidelidad iniciando desde el diálogo de Dios con Adán y Eva.
– Comunión. Acción física de comer el Pan y el Vino eucaristizados. Acción que va más allá de lo meramente físico e indica que el creyente se alimenta de la vida de Dios, de las acciones, gestos, palabras, anuncio del Reino hecho por Jesús. Quien comulga realiza un acto de intimidad con Dios. Comer a Dios es reconocer que Dios está dentro de uno y Dios vive en el creyente hasta poder decir con san Pablo: “No soy yo el que vivo es Cristo quien vive en mí; mi vivir es Cristo; lo de Cristo es mi vida, mi motor, mi fuerza, mi meta, mi todo.”
– Acción de gracias. También Eucaristía, reconocimiento agradecido de todo lo que Dios hace por nosotros sobre todo en Jesús, Cristo.
VIVIR DE MANERA EUCARÍSTICA
“Significa salir de sí mismo, de los estrechos límites de la propia vida y crecer en la amplitud de la vida de Cristo. Quien busca y recibe al Señor en su casa no se preocupará sólo de él mismo y de sus cosas. Comenzará a preocuparse de las cosas del Señor.” Edith Stein


