Dignidad, fortaleza y esperanza en medio del paro
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Cómo viven jóvenes concretos su situación de parados
«Se nos había prometido que si estudiábamos, si nos esforzábamos, tendríamos un trabajo acorde con el esfuerzo realizado, nos veríamos recompensados…»
«Es muy duro dar pasos atrás a nivel profesional y personal.Uno se ve tentado a ‘abandonar sus dones’, lo que se traduciría en ‘rebajar su currículum’. Por primera vez tienes el temor de no poder llegar a hacer lo que habías soñado…»
«Aunque mi decisión ha sido personal, voluntaria y consecuente, me siento como mucha gente que ha tenido que emigrar, en el sentido de no saber cuándo podré volver a casa, porque ahora allí no hay oportunidades, y el futuro es incierto…»
«Cuando uno quiere trabajar, está preparado y dispuesto, pero no encuentra una sola oportunidad… ¿de dónde saca las fuerzas para salir adelante?…»
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Pero a pesar de todo hay que mantener la dignidad
Los jóvenes tendremos que redefinir nuestras expectativas, aprender a sentirnos realizados también en la monotonía de una vida sencilla, precaria y con pocas seguridades, desplazando el centro de la autorrealización del propio ombligo a un punto próximo al otro. Nos servirá recuperar elementos básicos en toda espiritualidad como la abnegación o el ascetismo. De otra forma no seremos capaces de soportar el peso de los sueños incumplidos y de las utopías irrealizadas porqué no son ‘de este mundo’.
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Estando en los límites de una sociedad incapaz de construirse en la justicia hay que mantener la fortaleza y la esperanza
Estoy aprendiendo los límites del mercado laboral, la degradación de la dignidad humana alrededor de la idea de que para vivir hay que trabajar, estoy viviendo una época de la historia que resulta deprimida pero apasionante y, al tiempo, aprendiendo mis propias limitaciones como persona.
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Esta crisis es ocasión de renovar el presente:
La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo. Conviene afrontar las dificultades del presente en esta clave, de manera confiada más que resignada. (Benedicto XVI)
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¿Qué hacer?
1.- Hemos de transmitir esperanza pero esto es imposible si antes no hemos demostrado solidaridad.
2.- Esta esperanza la transmiten las personas que muestran cómo afrontar las dificultades y los problemas.
3.- Es necesario llegar a experimentar que hay algo en nosotros que nos hace capaces de superar las dificultades y nos da la fuerza para poner por obrar lo que sea necesario. Aquí podemos captar a Dios, el “amor indestructible de Dios”.
Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias
de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los
pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y
esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de
Cristo … La Iglesia por ello se siente íntima y realmente
solidaria del genero humano y de su historia.
Constitución Iglesia en el mundo actual
(Concilio Vaticano II)
