Nos acercamos a los místicos a través de San Juan de la Cruz


…los ojos deseados…

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Introducción

“El amor es ciego”… Los defectos no se ven… “Hay verdades que solo el corazón conoce” …

“Quien ama, ve más” pues se coloca al borde del misterio que cada uno somos…

Así se entienden los “místicos” pues “ven más” porque aman… se colocan al borde del Misterio en que Dios consiste.

Y así son capaces de narrar bien lo que sucede a cada hombre y mujer. Pues quien sabe de Dios sabe del hombre.

Uno puede conocer cómo alguien cree en Dios por la forma de hablar del hombre.

La aventura con Dios que ellos narran es también la aventura de cada uno de nosotros.

 

En la experiencia de San Juan de la Cruz: sed en la noche oscura

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Todos estamos en la experiencia de San Juan de la Cruz, también a nosotros nos sucede lo que a él, nos damos cuenta de “…la fonte que mana y corre aunque es de noche”.

Os invito a reconocer “la fonte que mana y corre”, el ansia de “más” que nos lleva,; ”aunque es de noche”, aunque a veces solo oigamos un rumor, como rumor de agua lejana y no podamos identificar la fuente y no podamos saciar la sed.

Somos gente sedienta que oye un rumor de agua pero no alcanzamos a identificar la fuente ni a calmar la sed.

Y al no identificar la fuente ni calmar la sed tenemos el peligro de que nos suceda lo avisa A. Machado:

Bueno es saber que los vasos

nos sirven para beber;

Lo malo es que no sabemos

para qué sirve la sed

 

Somos gente sedienta (ansiamos más), lo malo es que no sabemos para qué la sed.

Y este no saber nuestro de la sed nos puede llevar a lo que también dijo Machado

“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”.

(A.Machado)

El intento de quitar la sed del corazón humano nos hace gente sin corazón.

Los ojos deseados

En el Convento de los Carmelitas, donde murió S Juan de la Cruz, en el suelo del jardín hay una losa donde están escritas estas palabras del Cántico espiritual:

¡Oh cristalina fuente,

si en esos tus semblantes plateados

formases de repente

los ojos deseados

que tengo en mis entrañas dibujados!

Bellamente ha señalado S. Juan de la Cruz lo que nos sucede: los ojos deseados ya los tenemos en las propias entrañas dibujados.

Llevamos dentro una añoranza de Dios (los ojos dibujados en las entrañas) , son ojos “dibujados” solamente; aun hace falta que el color les inunde para que aparezca cómo son estos.

Esta añoranza de Dios espera cumplirse (formases de repente los ojos deseados). Y uno se pregunta “¿donde se formarán, donde se me presentarán estos ojos deseados ?

¿No han recibido nunca una mirada de cariño, una mirada bondadosa, una mirada alegre, una mirada que rehace la vida? Seguro que han tenido más de una vez la experiencia de un mirar que plenifica, que llena el alma. Estos “ojos deseados” son los que uno añora. Esos ojos deseados que nos han aportado paz, alegría, entusiasmo… esos ojos deseados, esa mirada sanadora es la que ansiamos.

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Ser místicos

“En el siglo XXI un cristiano o será místico o no será cristiano” dijo K. Rahner, uno de los grandes teólogos del siglo XX.

Dije al comienzo que místico es el que ve más porque ama. Y he señalado además que místico es el que experimenta a Dios, añorandolo ( “los ojos deseados”)

Sin experimentar, de alguna forma, a Dios amado no se puede ser cristiano hoy.

Y eso es la fe: una experiencia de relación. Esa relación la indica Santa Teresa que definió la oración como “trato de amistad con quien sabemos que nos ama”.

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Nuestro desajuste y Dios “huido”

Cuando los cristianos hablamos de Dios, hablamos del “Misterio amoroso” que nos envuelve, que ha hecho una historia desconcertante con nosotros (Jesús) y está más dentro de nosotros que nuestra propia intimidad (Espíritu Santo)

Dios mismo se acerca en Jesús y en su Espíritu, y así provoca en nosotros una respuesta.

Que nosotros seamos “capaces” de responder a la cercanía de Dios aparece en una condición nuestra: nuestro desajuste… Y este desajuste nuestro es nuestra herida, de la que S. Juan de la Cruz dice:

¿A donde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
Habiéndome herido;
Salí tras ti, clamando, y eras ido”

(Cántico espiritual)

Pero a veces no aguantamos el desajuste que somos y entonces nos sucede como dice Antonio Machado:

“En el corazón tenía
la espina de una pasión;
logré arrancármela un día:
ya no siento el corazón”.

(A.Machado)

Estamos haciendo la experiencia de arrancarnos la espina de la pasión (“pasión” como padecimiento y como tensión). Y hemos caído en la trampa del “dulce bienestar” y del “individualismo” . Tenemos cosas pero no hay prójimo. Cuando se pierde el prójimo, se pierde a Dios. Y brota la experiencia de la “idolatría”. Nos construimos “dioses” que son hechura de nuestras manos.

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Místicos hoy

Termino con el recuerdo de dos mujeres, místicas de hoy:

  • Edith Stein “Santa Teresa Benedicta de la Cruz” fue una joven judía, con un porvenir brillante como profesora de “Filosofia en Alemania.

Seducida por el misterio de la cruz de Cristo se convierte al Catolicismo.

Abandona su Cátedra y entra en el Monasterio del Carmelo en Colonia.

Pasa al Carmelo de Echt en Holanda ante el peligro de los nazis.

El 2 de agosto de 1942 fue sacada del Carmelo por la Gestapo.

Por ser católica y judía fue llevada al campo de concentración de Auschwitz,

donde murió en la cámara de gas el 9 de agosto de 1942

El Papa Juan Pablo II canonizó a esta mujer judía, filósofa, monja y mártir , el 11 de octubre de 1998 en la Basílica de San Pedro en Roma. Fue también este Papa quien la declaró co-patrona de Europa el 12 de julio de 1999, en el marco de la apertura del Sínodo de Europa.

Traiga a esta santa aquí para una súplica: que ella nos ayude a entender la ciencia de la Cruz, la Cruz de Cristo

 

  • La jugadora de la selección polaca de voleibol, Ágata Mroz, (1982-2008)

No solo fue hermosa como una súpermodelo y una deportista extraordinaria (entre otras cosas dos veces campeona de Europa), también fue una cristiana notable.

En junio del año 2008 fue derrotada por un peligroso cáncer, después de que rechazara, antes del nacimiento de su hija en abril de 2008, todo tipo de tratamiento que pudiera poner en peligro la salud de su hija. Murió con 27 años. Y salvó a su hija. Poco antes de su muerte dijo: “no me arrepiento de mi decisión. Si tuviera que optar de nuevo tomaría la misma decisión. Soy feliz y me voy satisfecha”

Estas dos mujeres nos muestran un aspecto importe del misterio de la cruz.

Para otro día dejamos el misterio de la Cruz en S. Juan de la Cruz.