Visita Pastoral: nuestro Obispo
Muy queridos amigos:
Con la Visita Pastoral, que muy pronto comenzaré en esa querida Comunidad parroquial, pretendo, ante todo, rezar juntos ante el Señor y nuestra Madre la Virgen, conoceros personalmente, y animaros en vuestra fe de cristianos. Tendré la oportunidad de agradecer vuestras oraciones y apoyo, conocer vuestra Parroquia, vuestras casas, vuestras calles, vuestros campos y saber cómo soy yo.
Es verdad que al frente de cada Parroquia hay un sacerdote, representante del Obispo, pero es mi deber visitar a las numerosas Comunidades y grupos de cristianos de la Iglesia de Jaén, que Dios me ha confiado, como Pastor.
Mi interés primordial será, ante todo, estimularos a seguir de cerca a Jesús y a su Evangelio. Al sacerdote, mi colaborador más inmediato y cercano, quiero mostrarle mi especial afecto y agradecimiento por su entrega, y confirmar su abnegada labor entre vosotros. A los religiosos y religiosas, si les hubiere, les llevaré también el agradecimiento más profundo de la Diócesis y mío propio, por enriquecernos a todos con sus carismas. A los seglares, que colaboran en tantas y tan diversas actividades parroquiales, animarles, para que sean luz y levadura en las familias y ambientes más diversos de la vida social. Soy muy consciente de que en sus manos está fundamentalmente la transmisión del Evangelio, a las nuevas generaciones en el día de hoy. Gracias a todos.
Hago mías las palabras que podemos leer en un Documento sobre el ministerio episcopal: “la Visita Pastoral le ofrece al Obispo la feliz oportunidad de alabar, estimular, consolar a los obreros del Evangelio y de darse cuenta personalmente de las dificultades de la evangelización y del apostolado” (Ecclesiae imago, 166).
Ruego a Jesucristo Buen Pastor y pido que también os unáis a esta mi oración, para encontrar la palabra de aliento que cada uno necesite: sacerdotes, consagrados, catequistas, padres de familia, cofradías, maestros y profesores, responsables de liturgia y de cáritas, niños y jóvenes de catequesis, grupos y toda clase de asociaciones, autoridades, iniciativas empresariales, sociales y culturales… pero, sobre todo, serán para los niños, personas mayores y enfermas, mis oraciones y afecto más cordial en el Señor.
Sé que la geografía de Jaén es muy extensa y pido salud al Señor para llegar hasta el último rincón donde me espere una sola familia. Se llama “visita” porque me desplazo para encontrarme con alguien que me espera, sean muchos o pocos. Es lo mismo. Como le decía San Pablo, dirigiéndose a Bernabé: “Debemos volver a todos los pueblos y ciudades … para visitar a los hermanos y ver cómo les va” (Hch 15,36).
Os espero con ilusión. Hasta pronto. Con todo afecto en el Señor.
Jaén, 16 de Diciembre de 2014
Ramón del Hoyo López Obispo de Jaén
