El amor puesto a prueba
“HAGAMOS LAS PACES CON LOS HOMBRES”
Vivimos en un mundo en constante enfrentamiento a todos los niveles: familiar, social, económico, internacional. Siempre hay algún conflicto a nuestro alrededor. Y Dios nos llama a hacer las paces, pues es un Dios de vida, un Dios que quiere paz y unidad entre los hombres. El hombre es la criatura de Dios por excelencia: la más cuidada, la más mimada, la que más tiene su “huella”, su “imagen”. En el ser humano está Dios, y eso nos ha de urgir a estar en paz, a vivir en paz.
La vida es un regalo de Dios, la nuestra y la de los demás; por eso hemos de respetarla, protegerla y cuidarla. La paz se hace, se construye, se conquista, y la mejor manera de conquistarla es el servicio a los demás:
“EL SERVICIO CONSTRUYE LA PAZ“
PALABRA DE DIOS
Génesis 22,1-2. 9-13.15-18, Romanos 8, 31b-34 y Marcos 9, 2-10
- En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole: – « ¡Abrahán!»
Él respondió: – «Aquí me tienes.»
Dios le dijo: – «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.»
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
– «¡Abrahán, Abrahán!» Él contestó:- «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó: – «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo tu único hijo…»
Hermanos, si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él?
- En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
-«Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Ellas» Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: – «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo»
- PREGUNTA YOUCAT 93: ¿POR QUÉ SE TRANSFIGURÓ JESÚS EN EL MONTE?
El Padre quería manifestar ya en la vida terrena de Jesús la gloria divina de su Hijo. La Transfiguración de Cristo tenía que ayudar después a los discípulos a comprender su muerte y resurrección. [554-556, 568]
Tres evangelios relatan cómo Jesús, en la cumbre de un monte, a la vista de sus discípulos, comienza a brillas (Se “transfigura”). La voz del Padre celestial llama a Jesús “el Hijo amado”, a quien hay que escuchar. Pedro quiere “hacer tres tiendas” y retener el momento. Pero Jesús está en camino hacia su Pasión. Se trata sólo de fortalecer a sus discípulos.
REFLEXIONAMOS
- La lectura primera y el Evangelio nos hablan de actitudes que no entendemos, pero que Dios nos pide nos fiemos. Abrahán no entendía que Dios le pidiera que sacrificara a su único hijo, pero su respuesta era: ¡Aquí me tienes!. Tampoco los apóstoles entendían algunas cosas que veían y escuchaban. ¿No nos pasa a nosotros lo mismo con actitudes que no entendemos de nuestros padres o la Iglesia, pero que sabemos que son por nuestro bien o las entenderemos más adelante? Poned ejemplos.
- También San Pablo nos hace reflexionar sobre nuestra fe, llegando a afirmar que nada nos puede parar ni frenar si estamos unidos a Dios; y si entregó por nosotros a su propio hijo, siempre estará dispuesto a guiarnos por el buen camino.
- Nos vamos a fijar también en la frase que dicen los apóstoles cuando se encuentran tan a gusto:¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas. Nosotros podemos caer en esta misma tentación, de evadirnos de los problemas, del compromiso con los demás y de exigirnos a nosotros mismos, y quedarnos “tan a gustito” en nuestros grupos cristianos o en nuestras comodidades. HAY QUE BAJAR DEL MONTE. ¿Nos puede ocurrir algo de esto?


