TRIDUO PASCUAL: ¿Qué celebramos Viernes Santo? II


¿POR QUÉ TUVO QUE MORIR JESÚS?

YOUCAT 94: ¿Sabía Jesús que iba a morir cuando entró en Jerusalén?

Sí. Jesús había anunciado en tres ocasiones su Pasión y su Muerte, antes de dirigirse consciente y voluntariamente al lugar de su Pasión y su Resurrección.

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YOUCAT Confirmación 5: ¿Por qué tuvo que morir Jesús?

Ante Jesús difieren las opiniones: ¿Actuaba por el poder supremo de Dios o era un impostor, un falso profeta, un blasfemo y un quebrantador de la ley? Quien le odiaba, solo veía que se ponía en el lugar de Dios: perdonar pecados, relativizar la ley del sábado: estos eran delitos que se castigaban con la muerte.

Esta es la historia externa, pero:

  • ¿Por qué se le ocurrió meterse a Jesús en el infierno de Jerusalén, sabiendo que iba a morir allí?
  • ¿Por qué no rehuyó del juicio?
  • ¿Por qué no animó a los discípulos a luchar?
  • ¿Por qué no reaccionó el cielo?

Para todo esto sólo hay una respuesta:

Jesús fue a morir libremente. Él lo quería así. El padre lo quería así.

 

¿CUÁL FUE EL SUFRIMIENTO DE JESÚS?

La crucifixión estaba considerada como la foma más cruel de ejecución de la Antigüedad. Ningún ciudadano romano podía ser crucificado; en la mayoría de los casos se castigaba con ella a esclavos que se habían escapado.

Jesús sufrió dolores crueles. Pero si Jesús únicamente hubiera sufrido por ello, ¿qué le diferenciaría de cada uno de los seis mil esclavos supervivientes del levantamiento de Espartaco (73-71 antes de Cristo), que fueron crucificados a lo largo de varios kilómetros en la via Appia, a las puertas de Roma? ¿Qué diferenciaría su miedo a la muerte del miedo a la muerte de los niños judíos en las cámaras de gas de Auschwitz?

Sólo hay una única diferencia entre la Pasión de Jesús y el sufrimiento de tantos millones de personas: AQUÍ NO FUE CLAVADA EN LA CRUZ UNA PERSONA; AQUÍ MURIÓ EL AMOR MISMO: EL HIJO DE DIOS HECHO HOMBRE.

¿Cuál fue entonces el sufrimiento de Jesús? Padeció por todo el odio, toda la maldad, todos los crímenes, todas las faltas de amor que han oscurecido siempre la tierra.

También padeció por ti y por mí.

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YOUCAT 98: ¿Quería Dios la muerte de su propio Hijo?

No se llegó a la muerte violenta de Jesús por desgraciadas circunstancias externas. Jesús fue “entregado conforme al plan que Dios tenía establecido y previsto” (Hc 2,23). Para que nosotros, hijos del pecado y de la muerte, tengamos vida, el Padre del Cielo “a quien no conocía el pecado, lo hizo pecado en favor nuestro”. (2 Cor 5,21). La grandeza del sacrificio que Dios Padre pidió a su Hijo corresponde sin embargo a la grandeza de la entrega de Cristo: “Y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora”. (Jn 12,27). Por ambas partes se trata de un amor que se demostró hasta el extremo en la Cruz.

Para librarnos de la muerta, Dios se lanzó a una misión arriesgada: introdujo en nuestro mundo de muerte una “medicina de inmortalidad”: su Hijo Jesucristo. El Padre y el Hijo eran aliados inseparables en esta misión, dispuestos y deseosos de asumir sobre sí lo máximo por amor al hombre. Dios quería llevar a cabo un intercambio para salvarnos para siempre. Quería darnos su vida eterna, para que gocemos de su alegría, y quería sufrir nuestra muerte, nuestra desesperación, nuestro abandono, para estar en comunión con nosotros en todo. Para amarnos hasta el final y más allá. La muerte de Cristo es la voluntad del Padre, pero no su última palabra. Desde que Cristo murió por nosotros, podemos cambiar nuestra muerte por su vida.

 

YOUCAT 101: ¿Por qué tuvo Jesús que redimirnos precisamente en la Cruz?

La Cruz, en la que Jesús inocente fue ajusticiado cruelmente, es el lugar de la máxima humillación y abandono. Cristo, nuestro Redentor, eligió la Cruz para cargar con la culpa del mundo y sufrir el dolor del mundo. De este modo, mediante su amor perfecto, ha conducido de nuevo el mundo a Dios.

Dios no nos podía mostrar su amor de un modo más penetrante que dejándose clavar en la Cruz en la persona del Hijo. La cruz era el instrumento de ejecución más vergonzoso y más cruel de la Antigüedad. Los ciudadanos romanos no podían ser crucificados por grandes que hubieran sido sus culpas. De este modo Dios penetra en lo más profundo del dolor humano. Desde entonces, ya nadie puede decir: “Dios no sabe lo que yo sufro”.

EL GOLPE MORTAL

En el boxeo se habla de que algunos boxeadores tienen un “golpe mortal”, es decir, que con sus puños podrían verdaderamente matar a alguien. En un solo movimiento de su puño está concentrada una fuerza tan inmensa que el contrincante es machacado por ella. Naturalmente los boxeadores correctos desean como mucho el k.o. de su adversario; pero ya se ha dado el caso de que algún boxeador muriera en el ring a causa del puñetazo de su contrincante.

Cuando Dios se hizo hombre, para demostrarnos su amor sin límites, el MAL se preparó para asestar un golpe mortal. “Lucharon vida y muerte en singular batalla”, dice un antiguo himno de Pascua.

Fue como si todas las desgracias y todo el mal del mundo se hubieran concentrado en Jerusalén en esos días oscuros de abril del año 30, para cargarse al AMOR por excelencia, a JESÚS. Se dio una situación que podía haber inventado el propio diablo: fanatismo, odio, mentira, falso testimonio, frío cinismo, juegos de poder, brutalidad, tortura, cobardía, apatía, traición, silencio.

Era como si todo el mal se concentrara para asestar al amor “el golpe mortal.”

¿Y qué hizo Jesús?

Dejó caer los brazos. No devolvió el golpe. No se defendió. Permaneció en silencio ante Pilatos. Cargó con la cruz. Permitió que todo el poder del mal cayera sobre él. Murió para poner un nuevo comienzo al mundo. Entrego su vida, también por ti y por mí.

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REFLEXIÓN

¿Por qué mataron a Jesús?

¿Siguen pasando cosas así?

¿Sabes de cristianos que hayan muerto por causas parecidas a las de Jesús?

¿Qué sabes de los mártires cristianos?

¿Cómo luchar contra los males que siguen provocando la Pasión de Jesús hoy?

Cuando tú sufres, ¿piensas que Jesús ha compartido nuestros sufrimientos y que así se ve que Dios está siempre de nuestra parte?

¿Conoces algún caso en el que se vea claro que el sufrimiento de algunos llevado con amor, hay dado como resultado el triunfo de la verdad, la justicia o la bondad?

 

EL MISTERIO DE LA SUSTITUCIÓN

¿Qué se consigue muriendo por otra persona? ¿No sería mejor mantenerse con vida?

  • AGATA MRÓZ MURIÓ EN LUGAR DE SU HIJA

La jugadora de la selección polaca de voleibol, Ágata Mroz (1982–2008), no solo fue hermosa como una supermodelo y una deportista extraordinaria (entre otras cosas dos veces campeona de Europa), también fue una cristiana notable.

En junio del año 2008 fue derrotada por un peligroso cáncer, después de que rechazara, antes del nacimiento de su hija en abril de 2008, todo tipo de tratamiento que pudiera haber puesto en peligro la salud de su hija.

Murió con 27 años. Y salvó a su hija. Poco antes de su muerte dijo: “No me arrepiento de mi decisión. Si tuviera que optar de nuevo, tomaría la misma decisión. Soy feliz y me voy satisfecha”.

 

  • MAXIMILIANO KOLBE MIURIÓ EN LUGAR DE FRANZ GAJOWNICZEK

Fue en el año 1943, en Auschwitz, el más terrible campo de exterminio de los nazis. Uno de los prisioneros era un famoso, un hombre genial, conocido en toda Polonia: Maximiliano Kolbe, un franciscano. Con 33 años había fundado una gigantesca ciudad-convento, que tenía una editorial, una imprenta, talleres, una emisora de radio, un convento y un instituto de enseñanza media. En 1939 lo atraparon los nazis y lo llevaron finalmente a Auschwitz. Y allí paso algo increíble: un día Kolbe vio como condenaban a muerte a un hombre llamado Franz Gajowniczek. Kolbe sabía que este hombre tenía mujer e hijos. De forma espontánea se ofreció a los agentes de las SS: “Dejad vivir a este hombre. ¡Tomad mi vida a cambio de la suya!”. Los nazis aceptaron el trato y arrastraron a Kolbe a un bunker para hacerle morir de hambre. Durante varios días, todos los que pasaban delante del bunker de la muerte oyeron como Kolbe oraba y cantaba dentro. Finalmente los agentes de las SS le pusieron una inyección de veneno. Cuando en el año 1982 fue canonizado Maximiliano Kolbe, Franz Gajowniczek estuvo en la plaza de San Pedro y no pudo contener las lágrimas.

 

  • FRANK REINISCH MURIÓ EN LUGAR DE TODOS LOS QUE NO TENÍAN VALOR PARA OFRECER RESISTENCIA A HITLER

El padre palotino Franz Reinisch, austriaco, se había dado cuenta pronto de que Hitler era un criminal: “Como cristiano… no puedo prestar jamás el juramento de fidelidad a un hombre como Hitler. Tiene que haber hombres que protesten contra el abuso de autoridad; y me siento llamado a esta protesta”. En algún momento sería llamado a filas y tendría que prestar el juramento a Hitler. Mediante órdenes e instancias, los amigos y los superiores intentaron proteger a Reinisch de su propio valor. En vano. Cuando, en abril de 1942, fue llamado a filas, declaro ya a la puerta del cuartel que se negaría a prestar a Hitler el juramento de fidelidad. Reinisch fue arrestado inmediatamente. El 21 de agosto de 1942 fue el día de su condena: a medianoche se confesó, a la una recibió la Sagrada Comunión. A las tres entrego todos los objetos que le quedaban: el crucifijo, el rosario, algunos libros y su carta de despedida.

A las tres y media le quitaron los zapatos y los calcetines, le ataron las manos a la espalda y lo condujeron al sótano, al cuarto de ejecución. A las 5:03 fue decapitado.

 

Una sustitución es necesaria cuando uno mismo no puede estar en su sitio:

Nadie más que Agata Mróz podría haber salvado a su hija.

No había nadie que tuviera fuerza para salvar a Franz Gajowniczek del búnker de la muerte, más que Maximiliano Kolbe.

Nadie más que Franz Reinisch estaba allí, a quien Dios le inspiró que era mejor morir que prestar juramento de fidelidad a un criminal.

 

¿Y por qué murió entonces Jesús?

Porque nadie más podía hacer en su lugar lo que él hizo por nosotros.

Somos parte de un mundo que ha renegado de Dios, que se aleja de él a la velocidad de la luz.

No podemos salir de un apuro por nuestras propias fuerzas. Dios tiene que salvarnos. Alguien tiene que hacernos volver a casa.

En Jesús, Dios se acercó totalmente a nosotros. En la tierra del pecado original. En la miseria de nuestra lejanía de Dios. En la oscuridad de nuestro pecado. En nuestras tristezas, nuestros sufrimientos, nuestros gritos, nuestra desesperación, nuestra necesidad de morir. En los campos de concentración y en las cámaras de gas.

Aún podemos huir de Dios. Pero cuando llegamos al punto más profundo, allí hay alguien: Jesucristo. En el valle de la muerte nos espera el AMOR.

Cuando Agata Mróz, Maximiliano Kolbe y Franz Reinisch llegaron al valle de la muerte, fueron recibidos por Jesús, que llevó consigo la alegría, a la gran diesta de la vida: la comunión eterna con Dios.

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YOUCAT 102: ¿Por qué debemos nosotros también aceptar el sufrimiento en nuestra vida y así “carga con la cruz y con ellos seguir a Jesús?

Los cristianos no tienen que buscar el dolor, pero cuando se enfrentan a un dolor que no se puede evitar, éste puede cobrar sentido para ellos si unen su dolor al dolor de Cristo: “Cristo padeció por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas”.

Jesús dijo: “EL que quiera venr en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. (Mc 8,34). Los cristianos tienen la tarea de mitigar el dolor en el mundo. Sin embargo siempre habrá dolor. En la fe podemos aceptar nuestro propio dolor y compartir el ajeno. De este modo el dolor humano se hace uno con el amor redentor de Cristo y con ello se hace parte de la fuerza divina que transforma el mundo hacia el bien.

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  • DINÁMICA/GESTO:

Hacer una lista de malas actitudes del  cristiano: insolidaridad, hipocresía, falta de compromiso, miedos, pereza, superficiales, etc.

Igual que el Pueblo elegido daba las espaldas a Dios adorando otros dioses, nosotros también hacemos lo mismo adorando otros dioses que creemos que nos van a hacer felices. ¿Cuáles son los dioses que “adoramos” y no nos dan la felicidad verdadera que creíamos? ¿El dinero, la diversión incontrolada, el culto al cuerpo, el pensar sólo en nosotros, el sexo, el consumo loco, etc.?