¿Qué se celebra en la festividad del Corpus Christi?
¡Vaya regalo!

La Eucaristía: sobre la generosidad de Dios
Algunos jóvenes van de mala gana a misa. Hay quienes dicen: “No me gustan ni la música ni la gente”. Otros dicen sin más:“Me aburro soberanamente”. Y prefieren quedarse en la cama, sobre todo porque también hay muchos padres que tampoco van a misa.

10 Razones por las que no voy a la iglesia (por la que no me lavo)
- De niño me obligaban a lavarme.
- Las personas que se lavan constantemente no son más que hipócritas, que piensan que son más limpias que los demás.
- Hay muchos tipos de jabón. ¿Cómo puedo saber cuál es el adecuado para mí?
- Las centrales de abastecimiento de aguas sólo buscan nuestro dinero.
- He intentado lavarme, pero siempre me resultó aburrido y es lo mismo una y otra vez.
- En el cuarto de baño el ambiente es frío y aséptico.
- Ya me lavo en Navidades y en Pascua. ¡Esto debería ser suficiente!
- Ninguno de mis amigos considera necesario lavarse.
- Realmente no tengo tiempo para lavarme.
- Quizás me lave cuando sea mayor.
Hay que tener, por tanto, muy buenas razones para poner esta cita en un lugar preferente de nuestra lista de prioridades.
En la celebración de la Eucaristía Dios nos hace el mayor regalo del mundo. Se da a sí mismo. A ti y a mí.
Los hombres nos complicamos a menudo muchísimo la vida con esto de dar y recibir regalos. Algunos regalos rayan en el chantaje. Y, con frecuencia, un regalo es una “cosa” de la que alguien se querría librar; le ha colocado un lazo alrededor y me lo ha regalado. Y ahora tengo yo esta cosa inútil. Por eso existen personas a quienes les disgusta recibir regalos. Dicen: “¡Prefiero comprarme yo mismo alguna cosa! Así sé lo que tengo y no estoy en deuda con nadie” o “No quiero tener que agradecer nada a nadie”.
Pregúntate si te gustaría vivir en un mundo en el que todo se reciba a cambio de dinero o por tener derecho a una cosa determinada. ¿Sería bonito que nadie regalara nunca nada? ¿Te haría feliz ya no poder idear algo con cariño para alguna persona? Podrías borrar la palabra “gracias” de tu vocabulario.
Un mundo así sería un horror. No sólo sería un mundo frío e inhumano: sería también un mundo ateo (= sin Dios).
¿Qué es la festividad del Corpus Christi?
Conocido también como la Solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. Anteriormente era llamada Corpus Domini (Cuerpo del Señor) y es celebrada por la Iglesia Católica que la conmemora con una Eucaristía.

Su principal finalidad es la adoración a la presencia de Jesús. Corpus Christi es la fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, de la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.
Este día se recuerda la institución de la Eucaristía que se llevó a cabo el Jueves Santo durante la Última Cena, al convertir Jesús el pan y el vino en su Cuerpo y en su Sangre.
La celebración se lleva a cabo el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés (es decir, el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección).
Específicamente, Corpus Christi es el jueves que sigue al noveno domingo después de la primera luna llena de primavera.
¿Por que preparamos nuestro Altar para el Corpus Christi?
No hay nada mejor que prepararnos para disfrutar y agradecer que Jesús se haya quedado con nosotros con su CUERPO, SU SANGRE, SU ALMA Y SU DIVINIDAD. Es el momento de alabarlo, de bendecirlo, de darle gracias por ese amor incondicional que siempre nos da. Esta es una devoción que contiene todo (es la base de nuestra fe).

Es tiempo de FIESTA, de CELEBRACIÓN. Allí está presente, allí está como PADRE, COMO AMIGO, COMO HERMANO, COMO…
Él se quedó para que lo adoráramos y también para escucharnos y para tener con nosotros una comunicación directa.
Es tiempo de preparar nuestro corazón, meditando en todas las ocasiones que Él nos regala día a día, es tiempo de orar y de alabar, es tiempo de ESCUCHARLO a Él en el Santísimo Sacramento.

¿Qué hacemos cuando tenemos un acto especial, una fiesta? Pues preparar todo con anticipación, qué nos pondremos, que vestiremos, cómo iremos, con quien, cómo… un sinfín de preguntas.
El Corpus Christi, es la mejor fiesta, que tenemos los cristianos. Tenemos que estar vestidos por dentro y por fuera, tenemos que estar limpios, hermosos de corazón y de espíritu… Él está con nosotros, como nos lo ha prometido, hasta el fin de los tiempos. Él está ahí en el sagrario Reservado para que luego le adoremos frente al altar ese mismo día, y darle la bienvenida a Jesús Sacramentado, porque sale a la calle a nuestro encuentro.
CELEBREMOS EL CORPUS CON AMOR Y ALEGRÍA.
