III CAMPAMENTO SAN ILDEFONSO, COTO RÍOS’15: ¿Y de qué me tengo que confesar?


¿
Y DE QUÉ ME TENGO QUE CONFESAR?

Para descubrir qué aspectos mi vida no van bien y no se corresponden con el amor de Dios, nos puede ayudar lo que se conoce como “examen de conciencia”. El más antiguo del mundo son los diez mandamientos.

¿Qué es en realidad un pecado? Pecado es no amar de verdad, ni a Dios ni al prójimo.sas

  • No es pecado disfrutar de las cosas hermosas de la vida, pero sí convertirlas en mis dioses y querer conseguirlas a cualquier precio.
  • No es pecado querer ganar mucho dinero, pero sí que el bienestar se convierta en todo para mí. Y tener miedo a perder mi vida si comparto y me compadezco de otros.
  • No es pecado reclamar mis derechos, pero sí abusar de mis derechos, volverme desconsiderado y duro de corazón o menospreciar los derechos de otros.
  • No es pecado sentir deseos e impulsos sexuales, pero sí dejarme dominar por mis instintos o utilizar a otros para satisfacer mis ansias sexuales.
  • No es pecado que haya personas que no me resulten simpáticas, pero sí tratarlas como si no fueran, como yo, hijos amados de Dios.
  • No es necesariamente pecado criticar a otras personas, pero sí hacerlo de forma irreflexiva o descuidada y con ello desacreditar o herir a otras personas.
  • No es propiamente pecado experimentar en mí la envidia, la ira o la alegría por el mal ajeno, pero sí no intentar superar estos sentimientos o dejarme llevar por ellos en mis acciones.
  • No es pecado hablar de otras personas, pero sí contar, de forma irreflexiva o malévola, cosas malas de otras personas.
  • No es pecado callar en situaciones de conflicto, pero sí callar cuando otros son humillados, calumniados o victimas de mentiras.
  • No es pecado discutir con alguien, pero sí buscar camorra, no escuchar a otros, no ocuparme de ellos, negarme a la reconciliación.

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