PEJ’15 VIRGEN DE LA CABEZA: Testimonio de Pablo (Youcat)
Me invitaron a la PEJ sin saber muy bien lo que era. Me animé porque mis amigos de la parroquia que fueron el año pasado solo hablaban de lo bien que se lo pasaron cuando fueron.
Arrancamos el viernes con el Adoremus, el segundo en el que participaba en mi vida, ya que no llevo mucho en estos planes de jóvenes. El testimonio de la pareja que habló me hizo ver claro lo importante y lo feliz que es uno construyendo una vida cristiana junto a alguien, gracias a ellos por mostrar con sus palabras esa alegría y ese espíritu de vida cristiana.
La mañana del sábado salimos temprano para hacer la peregrinación al Santuario. En el trayecto hubo tiempo para reír, conversar, compartir pero lo más importante para rezar y recogerse para conectar con Ella. Por esto recuerdo el rezo del Rosario con la gente y el trayecto a solas por los caracolillos como un regalo.

Por la tarde hicimos varias dinámicas sobre la adaptación de una parábola a la actualidad. Me di cuenta de en cuantas situaciones de la vida podemos ser El buen samaritano, o ser quien acerque a una oveja perdida, siempre teniendo presente que es Dios quien actúa y nosotros sus instrumentos.
La mañana del domingo tuvimos la misa, celebrada por el obispo. En ella participamos los jóvenes de la PEJ, la pastoral de sordos y el resto de peregrinos que fueron. ¡Qué bonita! Con cantos, rezando todos y sintiendo que Dios está aquí con nosotros.
Para acabar me fui del Santuario pidiendo a la virgen muchas cosas, pero me fui con la idea que tengo que dar más, que Dios me ha dado ya mucho y que aunque siga pidiendo, a día de hoy solo puedo dar gracias por todo lo que ya tengo. Así que, gracias a Él y a vosotros, peregrinos por acercarme e ir juntos por este camino en el que nos acompaña María.

