CONVIVENCIA CUARESMAL 2016: descubrimos la Misericordia de Dios
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¿Qué es la misericordia?
Misericordia: cor=corazón. miseri=miserables.
Al mirar con el corazón a los miserables sucede “el estremecimiento/compasión del corazón ante la miseria” (S. Agustín)
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¿Cómo sé que Dios es misericordioso?
Jesús en su predicación empleó con mucha frecuencia las parábolas.
¿Qué sentido tienen las parábolas? Explicar un misterio sobrenatural –de por sí inaccesible a nuestra inteligencia- a través de un suceso ordinario, que nos permite aproximarnos al misterio a través de esa imagen. Es importante no verlas como un mero “cuentito”, sino meternos en el misterio al que apuntan.
La gran revelación del Nuevo Testamento: Dios quiere que todos los hombres se salven: se conviertan, alcancen la plenitud. Ama a todos -¡porque somos sus hijos!-, y para todos quiere lo mejor.
Uno de los capítulos más llenos de amor del Evangelio es el capítulo 15 de San Lucas. Allí encontramos las parábolas de la misericordia: la oveja perdida, la dracma perdida y el hijo pródigo.

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¿Qué puedo hacer para ser misericordioso?
Las obras de misericordia son formas concretas de vivir el amor hacia el prójimo.
Son acciones caritativas mediante las cuales ayudamos a nuestro prójimo en sus necesidades corporales y espirituales (cf Is 58,6-7: Hb 13,3)
Jesús nos enseñó este camino. No basta amar a quien nos ama, Jesús dice que esto lo hacen los paganos. No basta hacer el bien a quien nos hace el bien. Para cambiar el mundo en algo mejor es necesario hacer el bien a quien no es capaz de hacerlo lo mismo, como hizo el Padre con nosotros, dándonos a Jesús.
(¿Cuánto hemos pagado nosotros por nuestra redención? Nada, todo es gratis.)
Hacer el bien sin esperar algo a cambio, eso hizo el Padre con nosotros y nosotros debemos hacer lo mismo. Haz el bien y sigue adelante (Francisco, Audiencia General 10.09.2014)

En mi vida cristiana, ¿qué obras de misericordia puedo mejorar? ¿Cómo?
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El Evangelio de los cinco dedos
“El fruto del amor es el servicio y el fruto del servicio es la paz.”
Madre Teresa de Calcuta
“You-dit-it-to-me” – “A-mí-me-lo-hicisteis”. Madre Teresa contaba estas palabras con los dedos de la mano y decía que era el “Evangelio de los cinco dedos”. Para Madre Teresa, Jesús, que está presente en la Eucaristía, está presente, de forma distinta pero igualmente real, “en el desconcertante disfraz del pobre”.
¿Y en nuestra vida ordinaria, ¿cómo se traduce?
Dentro del hogar, en el colegio, en el trabajo, en la Iglesia…Todos estamos invitados a practicar la servicialidad en nuestra vida. Para lograr una transformación eficaz de nuestro mundo, tenemos que empeñarnos responsablemente en vivir a fondo este “Evangelio de los 5 dedos: A Mí me lo hicisteis”

