Solo tú Señor

“Señor: Meditando en tu llamada y en mi deseo de seguirte he descubierto que el ideal de mi vida entera eres Tú y que el ideal de mi modo de proceder es el modo de proceder tuyo. Por eso fijo mis ojos en Ti -los ojos de la fe -, para contemplar tu figura tal como aparece en el evangelio…

Señor, que yo pueda sentir con tus sentimientos, los sentimientos de tu corazón con que amabas al Padre y a los hombres… Yo quiero imitarte en esta disposición de amor y de entrega… Enséñame, Señor, tu modo de tratar con los discípulos, con los niños, con los fariseos, con los pecadores o con Pilatos y Herodes… Comunícame la delicadeza con que tratabas a tus amigos.

Enséñame a ser compasivo con los que sufren: con los pobres, los enfermos, los huérfanos, los ancianos, las viudas… Quiero saber cómo manifestabas tus emociones, incluso hasta llorar… Enséñame tu modo de mirar, como miraste a Pedro para llamarle a tu seguimiento o levantarle de su caída, como miraste al joven rico que no se decidió a irse contigo, como miraste a las gentes que andaban como ovejas sin pastor…

Enséñanos tu modo de proceder, para que sea nuestro modo de proceder y así podamos realizar el ideal de ser seguidores tuyos, colaboradores tuyos en la obra de la evangelización y salvación.

Pido a María…, que forme en mí y en todos nosotros, otros tantos Jesús como Tú”.

(Pedro Arrupe S.J.)

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