No me dices nada

No me dices nada

Mira que estoy llamando a la puerta. Si alguno oye mi voz y abre la puerta entrare en su casa y cenaré con él y él conmigo.

(Apocalipsis 3,20)

¡Tú te lo pierdes!

“¡Vaya, que lata! Es domingo y a mis padres, para variar, se les ha ocurrido ir a misa. ¡Que rollo! ¡Menudo aburrimiento!

¿Por qué tengo que ir yo? Si quieren ir ellos, que vayan. Además, hay amigos míos que no van y no pasa nada. Sus padres le dicen que hagan lo que quieran y no le obligan a ir. Prefiero quedarme en casa sin hacer nada.”

Fragmento del Diario de Hermi

Imagina a la persona que más quieres en el mundo.

  • Hace una semana que no las vez, ni has tenido noticias de ella.
  • Te siente intranquilo y con muchas ganas de verla.
  • A lo lejos aparece una silueta muy difusa que no reconoces.
  • Tu corazón no reacciona pues piensa que se trata de un desconocido.
  • Conforme se acerca vas adivinando en ella rasgo que te son familiares.
  • Tu corazón empieza a agitarse pues parece reconocerla, y te ilusionas pensando en el encuentro
  • A medida que se aproxima estás más seguro. ¡Es ella! ¡Por fin!
  • Echas a correr y acabas dándoles un gran abrazo, sintiéndote muy feliz.

¡Son pequeños momentos inolvidables! ¿Te los perderías?

Si llegas a descubrirlo y quererlo de verdad, con Jesús ocurre lo mismo. Lo primero que tienes que hacer es probar a salir a su encuentro; ni siquiera eso, basta con dejarse encontrar por él.

¿Tú te lo pierdes?

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Te conocimos al partir el pan.

El encuentro que tenemos con Jesús en la Eucaristía se parece al viaje de los caminantes de Emaús  que pensaba que Jesús estaba muerto y, poco a poco, fueron descubriendo que él estaba vivo y le acompañaba en su vida.

“Dos discípulos se dirigían a una aldea llamada Emaús… Mientras conservaban y discutían, el mismo Jesús se acercó a ellos y camino a su lado.

·      Cuando dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy en media de ellos·      La comunidad cristiana que se reúnen a celebrar a la Eucaristía hace presente a Jesús.

 

Jesús se hizo el encontradizo, le pregunto les escuchó y “le explicó lo que decían de él la Escritura.” ·      En la Eucaristía se lee la Palabra de Dios, junto con la homilía, hace más entendible la buena noticia de Jesús y nos ayuda a conocerle mejor
“Jesús hizo además de seguir adelante. Pero ellos le insistieron diciendo: Quédate con nosotros.” ·      La Eucaristía es una comida, un banquete abierto a todos. En ella, la comunidad Cristiana se reúne junto con Jesús para compartir el alimento y la vida.
“Cuando estaba sentado a la mesa con ellos, tomo el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio. Ellos lo reconocieron, pero él desapareció ·      En la Eucaristía se revive el gesto de Jesús cuando bendice el panda, lo parte y lo da.·      El sigue entregando su vida por nosotros y nos invita a hacer lo mismo con los demás, porque es en ellos donde ahora esta Jesús.
“Se pusieron en camino…, y contaban cómo lo habían reconocido al partir el pan.” ·      La Eucaristía no termina en el momento de la celebración sino que envía a los cristianos a hacer presente el evangelio en todo el mundo.

Si comulgas con auténtica fe, nunca estarás tan cerca de Jesús como en ese momento.

Abre tus ojos y reconócele. Es el mismo Jesús en persona. ¡Y está en ti!

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Jesús está con nosotros.

Cerca

Tú estás cerca.

Imposible decirlo deprisa.

Es mucho alimento. Despacio.

Masticando las palabras.

¡Hay que masticarte!

Estás cerca siempre.

Seamos conscientes o no,

Te aceptemos o te rechacemos,

Te lo digamos o no.

Tú estás cerca.

Cerca de las grandes zonas de la vida:

En la familia, en el trabajo,

En los estudios, en el juego…

Tú estás cerca.

Cerca en los momentos fuertes,

Cuando la vida galopa:

Cuando descubrimos el amor,

Cuando nos sentimos solos,

En los problemas de la casa,

En los apuros económicos,

En la enfermedad larga, en la muerte…

Tú estás cerca.

Cerca en las horas importantes de mi vida

Y de la vida de los demás.

Tú estás cerca.

Cerca en las horas negras

Cuando vence el pesimismo.

¡Las horas negras en que cerramos

Las puertas a los demás y a ti!

Tú estás cerca.

Cerca. ¡Cerca! Siempre.

Gratis.

A ti no te desanima nadie…

Tú estás cerca.

Tú, estás… Tú…

Patxi loidi ( texto adaptado)

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La próxima vez que vayas…

Cuando Jesús ya no es un extraño para mi sino un amigo, todo cambia. Ya no hay duda de que vive y de que está en mi, en nosotros.

  • Tengo ganas de encontrarme con él y espero ese momento con ilusión, como cuando espero a la persona que mas quiero.
  • Quiero comunicar la notica a los demás y compartir esta experiencia.

La próxima vez que vaya a celebrar una Eucaristía piensa que vas a encontrarte un amigo al que puedes confiar todos tus secretos:

  • Que siempre está dispuesto a estar contigo.
  • Que te da fuerza en los momentos de debilidad.
  • Que te comprende, porque ha sido joven como tú.
  • Que te llena por dentro cada vez que te lo encuentras.
  • Que te perdona siempre, hagas lo que hagas.
  • Que ha dado su vida por ti y te ha salvado
  • Que te ama con locura…

Luego piensa que no vas a oír ni a ver nada, sino a celebrar un misterio. Nadie puede sustituirte pues para Jesús eres único y el encuentro con él es personal.

Disfruta del “Chispazo”

  • Hay un momento especial dentro de la Eucaristía que nos lo solemos perder. Es junto después de la comunión: Jesús y tu estáis juntos.
  • En ese peque instante deja que él te hable a ti.
  • Basta un segundo de fe y salta la chispa.

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