Oración de fin de curso 2015 – 2016

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  • Llegamos al final del curso escolar y de las actividades de la parroquia. Es tiempo de vacaciones.
  • Cuando se cierran las puertas de catequesis, se abren otras. El tiempo de verano es un momento privilegiado de experiencias humanas y de preguntas religiosas. En todas estas experiencias hemos de dar testimonio de nuestra fe en Cristo Resucitado, hemos de permanecer unidos al Señor.
  • También hemos de ser realista de que nos cuesta permanecer en el Señor, que a veces todo lo que hemos compartido en las catequesis, por nada, se va al garete.
  • A propósito, quiero recordar un cuento que nos hará reflexionar de lo importante, de permanecer en todo momento unidos al Señor. Escuchémoslo con atención.

Comentador: “Había una vez un árbol frutal con un enorme tronco y dos grandes ramas que brotaban de él. Con sus fuertes raíces, se hundía en el suelo y se agarraba fuertemente a las entrañas de la tierra.

Cuando soplaba el viento, el árbol se inclinaba y las ramas se torcían. El viento chocaba con sus sacudidas contra el árbol y parecía que iba a arrancar las ramas y que éstas iban a volar tras él… Hasta se podía oír, si se escuchaba bien, los gemidos y suspiros de las hojas al ser abofeteadas por el viento.

Pasado el temporal, todo volvía a la calma. El árbol se levantaba otra vez como si nada hubiera sucedido y se mostraba feliz y contento, orgulloso de sus ramas, de follaje y de sus frutos y maduros.

Todo iba muy bien hasta que un día… una de las ramas, muy presumida y harta de ser sacudida continuamente por el viento, gritó:

Rama: ¡No hay derecho! A mí siempre me toca recibir todas la bofetadas del viento. Siempre me toca perder las hojas de mi vestido cuando sopla fuerte. Además, siempre es el tronco quien recibe las alabanzas y los saludos cariñosos de las personas. ¡Claro!, él se agarra fuertemente al suelo con sus raíces y, como si nada… En cambio, yo… Hace frío… yo le abrigo con mis hojas y ramitas. Hace calor y sol… yo cubro su cuerpo con mis hojas. Hace viento… yo tengo que inclinarme y casi muero constipada. Además a mí siempre me cortan mis ramas cada otoño, me podan y me dejan medio desnuda… ¡Qué vergüenza paso en el invierno! ¡Y que frío cuando cae la nieve…! Luego llega la primavera y el verano… Y cuando tengo los frutos, vienen los hombres y me arrancan mis hijos. Me los quitan y me los arrancan sin cuidado alguno. ¡Si al menos pudieran pedir permiso!. Pero ¡guía!, siempre hablan del tronco y con el tronco. Que si es un tronco muy alto, muy grande, muy resistente… Hasta los enamorados escriben sus nombres dentro de un corazón en su corteza… ¡Ah!, esto se acabó. Me divorcio de este árbol ¡Se acabó!!.

Comentador: Y un día de fuerte ventolera, aprovechó un bufido del viento para darse un estironcito y ¡zas!, se desgajó del árbol. ¡Ay, que feliz se sentía! Al fin era libre. Era ella, sólo ella. ¡Cómo reía al notar triste el árbol y verlo llorar!

Porque el árbol lloraba. de la herida producida al desgajarse la rama, caían unas lágrimas silenciosas… ¡Y cómo se reía la rama…! Hasta que, de repente, se dio cuenta de que la faltaba la respiración. Quería respirar y no podía… Se dio cuenta de que las hojas se volvían amarillas, se arrugaban y caían muertas y podridas. También sus frutos se estaban secando y pudriendo… Y notó cómo, sin estar unida al tronco, no valía para nada, no tenía vida.

Entonces quiso llorar, pero no puedo: no le quedaba ninguna lágrima. se había secado y ya no era ni una rama.”

Breve silencio para reflexionar

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Oración (A dos coros)

Coro 1: ¡Vacaciones… descansar!

No es la hora del miedo y la soledad.

No es el tiempo de la dispersión.

No es el momento de hacer los caminos en solitario.

No es la época de la uniformidad.

No es el instante de la pregunta sin salida.

No son los días de desesperar.

Coro 2: Es la hora del espíritu.

Es la hora de la comunión.

Es el tiempo de la verdad.

Es la llegada de la libertad.

Coro 1: Es la hora para quienes tiene oídos para oír.

Es la hora de quienes tienen corazón de carne y no de piedra.

Coro 2: Es el tiempo de los que adoran en Espíritu y Verdad.

Es el tiempo de los que creen y esperan.

Es el tiempo para los que se quieran hacer nuevos.

Es el tiempo para los que quieran hacer los nuevos.

Coro 1: Es ahora cuando todo es posible.

Es ahora cuando el reino está en marcha.

Es ahora cuando merece la pena no volverse atrás.

Esa hora cuando podemos darnos la mano.

Es ahora cuando su voz grita.

Es ahora cuando los profetas tienen que gritar.

Es ahora cuando los miedosos no tienen nada que hacer.

Es ahora cuando nuestra fuerza es el Señor.

Es ahora cuando el Espíritu del Señor está sobre nosotros.

Coro 2: Es ahora el tiempo del Espíritu.

Es ahora cuando los creyentes pueden proclamar:

“Me ha enviado a proclamar la paz, y la alegría.

Lectura del Evangelio según San Juan 15, 1-8

En aquel tiempo Jesús tomó la palabra y dijo a sus discípulos:

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no produzca fruto, lo corta; y a todo el que produce fruto, lo poda para que produzca más fruto. Vosotros ya estáis podados a causa de la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede producir fruto por sí mismo, sino permanece en la vid, así tampoco vosotros, sino permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que permanece en mí y yo en él, éste produce fruto, porque separados de mí no podéis hacer nada.

Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que queráis y os llegará. En esto ha sido glorificado mi Padre: en que produzcáis mucho fruto y seáis discípulos míos. Como me amó el Padre, también yo os he amado: permaneced en mi amor.

 

Lector 1: Por cada uno de mis compañeros de grupo, con sus limitaciones y sus valores personales. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

Lector 2: Porque quisiste que cada uno de ellos estuviera a nuestro lado. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

Lector 3: Por la lección de vida que cada uno nos ha ido dando. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

Lector 4: Por los ratos duros que hemos pasado juntos y también por los días felices. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

Lector 5: Por tener sueños y proyectos para el verano y para la vida. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

Lector 6: Porque tenerte cerca, Señor, va llenando de sentido nuestro vivir. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

Lector 7: Por los acompañantes Kairós, y nuestro párroco don Pedro, y por todas las personas que han hecho posible que nuestra parroquia de San Ildefonso funcionara cada día. Oremos 

Todos: Te damos gracias Señor.

La Paz

Introducción: El saludo pascual más repetido por Jesús es la “Paz”. Ahora que hacemos un “Kic kac” en nuestra  reuniones por la llegada del verano y las vacaciones, no lo hacemos de nuestra vida cristiana. Y una manera de decir que permanecemos en el Señor es el de llevar la Paz, su Paz, a donde vayamos. Una Paz que sólo podemos desear y dar si la tenemos. Deseémonos todos, esa paz como un signo de comunión y despedida.

V/ Que la Paz del Señor, sea con vosotros

Padrenuestro (cogidos de las manos)

Introducción: Presentemos nuestra oración, pidiendo por los que van a viajar en este verano. Por los que no podrán tener vacaciones. Para que sea un tiempo para unirnos más con nuestras familias.  Para que permanezcamos unidos al Señor y no nos de vergüenza de dar testimonio de ser cristianos a donde quiera que vayamos.

 

Oración final (todos)

Señor, que cuanto has sembrado en nosotros siga fructificando en nuestro derredor. Que este verano, desde ti, lo hagamos feliz y repartamos felicidad en los demás. Amén.

Despedida

Con la tranquilidad de saber que ponéis vuestro descanso en manos de Dios, con la certeza de que, en este tiempo, os importarán más las personas que las cosas, con la seguridad de que sabréis hacer posible las vacaciones de los demás de la casa, y no sólo las vuestras, con la confianza puesta en vuestro crecimiento y en vuestra realidad de creyentes, os deseamos a todos la bendición de Dios, Padre, + Hijo y Espíritu Santo. Amén.

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