Comenzamos el curso 2012/2013

¡¡¡En la parroquia de San Ildefonso comenzamos el curso 2012/2013!!!

Señor del Tiempo y de la Vida:

Gracias por esta nueva oportunidad de «empezar y seguir»

preguntando, buscando, aprendiendo, construyendo.

Para que algo sea nuevo quiero pedirte

que mi mirada gane en hondura y detalle

para que vea más claramente el discurrir de mis días

junto a mis compañeros, amigos y la humanidad entera

como una travesía hacia el crecimiento, la entrega,

el amor y la lucha por un mundo más humano y más justo para todos.

Hazme caminar consciente y atento a todos los lugares y personas

con los que me iré cruzando en este tiempo,

y que conozca, por experiencia,

qué bellos son los pies del mensajero

que anuncia tu Buena Noticia.

Quítame el miedo a los cambios y a las preguntas

que me oprimen el corazón y la mente

para que los acoja serenamente y aprenda a vivir con ellos

hasta el día en que sea posible una decisión, una respuesta.

Que dé la bienvenida con una sonrisa

a todos los que me ofrezcan su mano

y sepa crear con ellos una red de acogida,

de presencia, de implicación y caridad

de modo que cada nombre y cada historia me sean importantes.

Que reciba como un regalo tuyo personal

cada una de las cosas creadas y sepa disfrutarlas,

pero también cuidarlas y compartirlas no sólo con los míos.

Que el manantial de la ternura y la compasión,

que brotan de tus entrañas de misericordia,

manen sin cesar dentro de mí, día y noche

y comprenda y acoja los gozos y las lágrimas

de cada uno de tus hijos, mis hermanos.

Que cada mañana despierte sereno y con bríos,

con la acción de gracias en mis labios y en mi corazón

y que mis palabras y mis hechos, pequeños o grandes,

proclamen que todo es gracia, oportunidad y don.

Que mi espíritu esté abierto

para descubrir lo que de mí quieres en cada momento

y que mi oración sea un tiempo de amor y de vida,

de sabiduría y docilidad a tu Palabra y a tus palabras

de valentía y fortaleza, de generosidad y reconciliación

de paz y de permitirte sembrar en mí mil inquietudes,

que me hagan madurar como persona y mejorar

el pequeño rincón de la tierra en el que me has puesto.

Te ofrezco todas las horas de este nuevo curso

para que, como levadura evangélica,

sin miedos ni falsas excusas,

sea capaz de fermentar este mundo en tu Nombre,

haciéndolo nuevo, tierno, ¡más tuyo!

Y que tú me salgas continuamente al encuentro

con tu bendición, siendo mi Roca, mi Fuerza,

mi Consuelo y mi Apoyo…

aunque yo me olvidara de ti

y guárdame de todo mal. Amén.