Entrevista a Dios

Entrevista a Dios

Periodista 1:

Con mi título de periodista recién obtenido, decidí realizar un gran reportaje. Nada me parecía más oportuno que empezar mi carrera periodística con una gran entrevista a Dios, así podría demostrar mi fantasía, mi ingenio y estilo de entrevistador.

Para ello conté con dos compañeros más.

Dios:

            Pasa, ¿Así qué quieres entrevistarme?

Periodista 1:

Bueno, si tienes tiempo y te parece. Vengo con dos ayudantes.

Dios:

Mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo, ¿qué quieres saber?.

Podías haberme pasado antes las preguntas, no vaya a ser que no sepa

qué contestaros.

Periodista 1:

Ninguna nueva ni difícil para ti… ¿qué es lo que más te sorprende de los

hombres y mujeres que creaste?

Dios :

Que se aburren de ser niños, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños.

Que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud.

Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su obra actual y así ni viven el presente ni el futuro.

Que viven como si fueran a morirse y se mueren como si no hubieran vivido, (“y pensar que yo…”).

Periodista 1:

Con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada, Dios dejó de hablar. Sus manos toman fuertemente las mías y seguimos en silencio. Después de un largo rato y para cortar la tensión que se había creado le dijimos: 

Periodista 2:

¿Me deja hacerte otra pregunta?. No me respondió con palabras sino con su tierna mirada.

Como Padre que eres, ¿qué es lo que le pedirías a tus hijos para este momento?

Dios:

            Que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame. Lo que si pueden es dejarse amar.

Que aprendan que lo más maravilloso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quien tienen en sus vidas.

Que aprendan que no es bueno compararse con los demás, pues siempre habrá alguien mejor o peor que ellos.

Que aprendan que “rico” no es el que más tiene, sino el que menos necesita.

Que aprendan que deben de controlar sus actitudes o sus actitudes los controlaran a ellos.

Que aprendan que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que amamos, y que pueden tardar muchos años en ser sanadas.

Que aprendan que a perdonar se aprenden practicando, perdonado.

Periodista 3:

            ¿No te parece muchos aprendizajes…?

Dios:

            No creas, aún me quedan unos cuantos más. Mira, quiero:

Que aprendan que hay gente que los quieren mucho, pero que simplemente no saben cómo demostrarlo.

Que aprendan que el dinero lo compra todo menos la felicidad.

Que aprendan que a veces cuando están molestos tienen derecho a estarlo, pero eso no les da derecho a molestar a los que les rodean.

Que aprendan que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.

Que aprendan que amigos de verdad son escasos, quien ha encontrado uno, ha encontrado un verdadero tesoro.

Que aprendan que no siempre es suficiente ser perdonado por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos.

Que aprendan que son dueños de lo que callan y esclavos de lo que dicen.

Que aprendan que la verdadera felicidad no es lograr sus metas sino a ser feliz con lo que tienen.

Que aprendan que la verdadera felicidad no es cuestión de suerte, sino producto de sus decisiones. Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por lo que les falta y carecen.

Que aprendan que dos personas puedan ver una misma cosa y ver algo totalmente deferente.

Periodista 1:

¡Puff, me parece que en este curso no lo vamos a aprender todo! Habrá que dejar algo para más adelante, ¿no crees?

Dios:

Claro que sí. Pero necesitaba contároslos de un golpe. No todos los días me entrevistan. Los periodistas me tenéis bastante olvidado. Sólo os ocupáis de los chisme de la Iglesia. No se puede aprender todo a la vez. La vida es larga. Yo solo os hago unas propuestas para ir aprendiéndolas poco a poco.

Periodista 2:

¿Aún te quedan más “aprendizajes” para proponernos…?

Dios:

            Si pero termino enseguida. Además tenéis toda la vida por delante, Con que este año se cultiven tres o cuatro actitudes de las que os propongo, será suficiente. Pero sería bueno no olvidar el resto. Así que cada uno pueda elegir qué quiere aprender este curso. Son las últimas, de verdad.

Que aprendan que sin importar las consecuencias aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.

Que aprendan que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora con ellos encuentran la fortaleza para vencer sus dolores.

Que aprenda que retener la fuerza a las personas que aman las aleja más rápidamente de ellos, y el dejarlas ir las deja para siempre a su lado.

Que aprendan que a pesar de la palabra “amor” pueda tener significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso.

Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos, el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo.

Que aprendan que nunca harán nada tan grande para que Dios los ame más, ni nada tan malo para que los ame menos. Simplemente los amo a pesar de sus conductas.

Que aprendan que la distancia más lejos que pueden estar de MI es la distancia de una simple oración.

Periodista 1:

 Y así despacio, en aquel encuentro amigable y profundo, con su mano sobre mi hombro, continuamos caminando en silencio. Mis amigos iban uno al lado del otro, en silencio también, pero satisfechos de haber podido entrevistar a Dios.

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