HACEMOS GRUPO

TALLERES JUVENILES “San Ildefonso”

  1. 1.     HACEMOS GRUPO…  ¿Un grupo? ¿Para qué? ¿Qué tenemos en común?

Jesús no trabajó solo, no fue por la vida a su bola, sino que crea un grupo para llevar a cabo su tarea:

  • Por aquellos días, Jesús se retiró al monte para orar, y pasó la noche orando a Dios. Al hacerse de día, reunió a sus discípulos, eligió de entre ellos a doce, a quienes dio el nombre de apóstoles: Simón, a quién llamó Pedro y su hermano Andrés, Santiago y Juan, Felipe y Bartolomé, Mateo, Tomás y Santiago, el hijo de Alfeo, Simón llamado Zelota, Judas el hijo de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. (Lc 6,12-16)

San Pablo, que entendió a Jesús, trató de explicar cómo en una comunidad todos y cada uno somos importantes y necesarios.

Porqué así cómo en el cuerpo tenemos muchos miembros y no todos los miembros tienen una misma función, así también nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo al quedar unidos a Cristo, y somos miembros los unos de los otros. Puesto que tenemos dones diferentes según la gracia que Dios nos ha concedido, el que habla en nombre de Dios hágalo de acuerdo con la fe;el que sirve, entréguese al servicio; el que enseña, a la enseñanza; el que exhorta, a la exhorartación, el que ayuda, hágalo con generosidad; el que atiende, con solicitud, el que practica misericordia, con alegría.    (Rm 12,4-8)

¿Qué nos dice la palabra que hemos leído? ¿A qué nos sentimos llamados?

Y entonces…

¿Qué es un grupo cristiano? ¿Qué actitudes debemos tener en el grupo?

¿Cómo serán nuestras reuniones?

La vida de los primeros cristianos…

  • Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Y sobrevino temor a toda persona; y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles. Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos. (Hc 2,41-47).
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