Testimonio PEJ’12 de José Cevallos (Grupo YOUCAT San Ildefonso)

De la peregrinación a la Virgen de la Cabeza me quedo sin palabras cuando recuerdo esta linda experiencia.
La noche que llegamos fue de convivencia, ¡preciosa!. Luego durmiendo más, durmiendo menos, entre una cosa y otra, entre conversaciones y risas hasta que llegó la hora de levantarse y emprendimos el camino hacia el cerro.
Fueron los 30 km mejores caminados de mi vida a pesar de la lluvia. Me mojé entero. Un momento que recuerdo con mucha ilusión fue cuando me quité la chaqueta que estaba empapada y un amable peregrino me ofreció la suya y con ella me fui todo el camino. Fue agotador pero divertido y entre otras cosas tomándole fotos a mi acompañante y así hasta llegar pasaron miles de momentos que recordaré siempre.
Y cuando llegas y te paras frente al Santuario, esa sensación pocas veces la he sentido es un cansancio que no te cansa y aún más cuando estás acompañado de grandes personas y de grandes amigos.
Ya si les cuento como fue cuando llegué al camarín y ver a la “Morenita” a pesar de que todo el cuerpo te duela en ese momento solo quieres ver a la virgencita y quedarte así por horas y horas.
Fue muy bonito todo lo que pasó después ya duchado y comido. Por la noche entre la “navaja y la cuchilla” y el “elefantito pepito” fue un momento muy agradable y de mucha alegría para todos.
Los momentos de oración al poder estar nuevamente frente a la virgencita ofreciéndole tus plegarias y orando un poco eso no tiene comparación.
Hubieron muchos más momentos de mucha importancia en torno a mi peregrinación pero yo invito a que mejor la vivan y ya me contaran.
Así más o menos viví yo mi FE en los dos días de convivencia que tuve. Pude reconciliarme un poquito más con Dios y la Morenita que buena falta me hacía.
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