Testimonio DÍA DEL JOVEN EN LA PARROQUIA 2012 de Maribel (Grupo YOUCAT San Ildefonso)

Todos los comienzos, son como saltar desde lo más alto de un precipicio, y puede haber agua, o no haberla, ser con paracaídas o puede que haya un gran grupo para no dejar que tan siquiera caigas.

Pues el Youcat de San Ildefonso es la última opción, un grupo de jóvenes que no te dejan caer, ya que no te dejan ni sentir la sensación de caída, tan solo puedes sentirte uno más.

Si bien es verdad que ya conocía a la mayoría de sus integrantes desde hace años, se puede decir que mi camino por estas sendas, siempre hubo alguno de ellos presente, de forma directa o indirecta. Pero esto no me condicionaba a ir confiada y pensando que sería una acogida tan fraterna.

Por eso, aun así llevaba mi paracaídas listo, por si tenía que caer y no fracturarme demasiados huesos. Cuando llegas con ellos ves que son un barco, tripulado por dos capitanas, que ante todo no son las capitanas del barco, si no que son unas más, marcando las pautas, pero siempre sin el ordeno y mando, o simplemente el instinto de “mi palabra es la ley”. Son dos amigas de los jóvenes, que buscan como lograr que estos consigan sacar lo que ronda en sus cabezas, y como buenas jardineras intentar que esos brotes tiren hacia adelante, con sus manos, pero sin olvidar que lo importante es el joven que intenta crecer.

Los jóvenes, son alegres y con una vitalidad desmesurada, sin miedo a expresar que son jóvenes y católicos, que lo mismo que pueden estar de fiesta hasta las tantas, están comprometidos con los suyos y con su fe.

Todo este conjunto, condimentado con el trabajo y la constancia de un año, hacen que cuando llegues te sientas uno más y tus miedos desaparezcan. Porque allí no serás el nuevo, si no uno más que espera compartir sus inquietudes y encontrar en ellas las fuerzas para hacer madurar la fe.

Un ejemplo bien claro de esto, fue el pasado domingo, celebrando “El día del joven en la parroquia”. Un grupo nutrido de jóvenes, nos reunimos en la parroquia de San Ildefonso, invitados a conocer la labor que se estaba llevando a cabo.

Yo era la “nueva”, ese título que parece difícil de quitar, pero el cual yo nunca sentí tener allí, ya que desde el primer momento me sentí en casa, bromeando y sintiéndome una más, sin miedos y con ganas de saber que me podían aportar, mis nuevos compañeros y capitanas, y el qué podía yo compartir con ellos.

Convivimos, compartiendo una agradable comida en el convento de la Bernardas, entre bromas y canciones, tiempo para todo, sin miedo a saber que después venia la oración y el momento de presentaciones con las hermanas.

La oración, fue un momento emotivo, donde todos en semicírculo, ante el Santísimo compartimos momentos de oración, promesas y de cierto modo sueños que quedan por llegar.

Eso es el Youcat, ese será mi nuevo grupo donde compartir las dudas y vivencias que cada uno llevamos a cuestas. Porque ser joven no significa falta de compromiso o empeño, si no que significa: compartir, ayudar, expresar, creer, dudar, apoyar…Ser lo que estamos destinados a  ser: los jóvenes que moverán nuestra Iglesia y le darán ese halo de vida y esperanza tan necesario.

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