¡Hablamos de las Misiones! ¡Hablamos de la entrega a los demás! ¡Una ofrenda a Dios!

“El misionero responde”

Domund 2012 

El lema “Misioneros de la  fe” se sitúa en el centro de  la Cruz. En ella Jesucristo  entregó su vida. De ella  nace el don de la fe que  como gracia reciben los  bautizados. Mirar la cruz  suscita la súplica de los  apóstoles:

“Auméntanos la fe” (Lc 17,5)

Llevan a Jesucristo allí donde van y se quedan con quienes los necesitan.

  •  ¿Qué te ha parecido el vídeo?
  • ¿Qué es lo que más te ha llamado la atención?
  • ¿Qué te ha gustado más? ¿Y menos?
  • ¿En qué se diferencia un misionero de otro voluntario?
  • ¿Te gustaría ser misionero de la FE? ¿Por qué?
  • ¿Qué puedes hacer tú para ser “misionero”?

Sólo una vida vivida para los demás vale la pena ser vivida. (A. Einstein)

¡¡¡Visita el blog de la Delegación Episcopal de Misiones de la Diócesis de Jaén!!!

misionesjaen.blogspot.com

Reflexión…

¡Yo quiero ser un paraguas! 

Sí, soy un paraguas. De color negro, rojo o amarillo. Con el puño de madera o de plata, ¡qué importa!, al fin y al cabo soy un paraguas. Todo el mundo me utiliza: la gente menuda y la mayor. Lo hombres y las mujeres, los ricos y los pobres. Los creyentes y no creyentes… todos, rían o lloren, sean del color que sean. Mi misión es cobijar a todo el mundo: yo siempre estoy a punto… A veces me paso días enteros arrinconado en un armario o bien lleno de polvo en un paragüero… Pero, si empieza a llover, ¡caramba, qué manera de correr! No me dejan ni un momento tranquillo y quedo empapado del todo. Empapado como una esponja. Claro que ésta es precisamente mi misión: mojarme yo para resguardar a lo demás de la lluvia. Y sin quejarme, en silencio.

Pero, sobre todo, me gusta ir con Paco, el del zapatero, con él salto y juego… le sirvo de ametralladora y de escudo. Si llueve, nos mojamos los dos, porqué no es para de balancearme sobre su cabeza. Y cuando menos espero, ¡plas!, me abre y me extiende,  aunque luzca un sol espléndido. Entonces, no me toca otro remedio que hacer el ridículo. Pero me es igual. Soy feliz al lado de Paco. Le soy creador de sueños y compañero de soledades; soy juguete y fantasía, un simple paraguas y un bastón…

Me gusta ser también el paraguas del viejo Tomás. Que hace servir de cobijo y muleta…; Ser paraguas de la señorita Lidia, que me pasea coqueteando por la calle Mayor…; de la señora Filomena, que utiliza para cubrirse la cabeza los días de demasiado sol; Y de muchos otros…, como el señor Luis, que me pierde por todas partes y al no encontrarme todos son gritos e improperios. Y es que… ¡es tan hermoso ser un paraguas! Tanto cuando te necesitan como cuando te arrinconan. Ser paraguas de la persona importante y de quien no tiene a nadie que le acompañe. Ser paraguas de quien te sostiene amorosamente y de los que gruñen porque soy demasiado viejo… Sí, ser paraguas-Ramón, paraguas-Marta, paraguas-Juan, paragua-yo.

¡Esto es lo que necesita nuestro mundo!

¡Estamos llamados a servir!

Jesús nos dice que es más grande quien más sirve.

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