Madre
Madre del silencio y de la Humildad,
Tú vives perdida y encontrada
en el mar sin fondo del Misterio del Señor.
Eres disponibilidad y receptivilidad.
Eres fecundidad y plenitud.
Eres atención y solicitud por los hermanos.
Estás vestida de fortaleza.
Nunca la comunicación es tan profunda
como cuando no se dice nada
y nunca el silencio dice tanto
como cuando nada se comunica.
Envuélvenos en el manto de tu
silencio, y comunícanos la fortaleza
de tu Fe, la altura de tu Esperanza,
y la profundidad de tu Amor.