¿Quién es Jesucristo para ti?

“Material del encuentro de oración en las Bernardas: ¿Quién es Jesucristo para ti?”

Del Papa Benedicto XVI

– “Durante este tiempo –el Año de la Fe– tendremos la mirada fija en Jesucristo, “que inició y completa nuestra fe” (Hebreos 12,2): en Él encuentra su cumplimiento todo afán y todo anhelo del corazón humano. La alegría del amor, la respuesta al drama del sufrimiento y el dolor, la fuerza del perdón ante la ofensa recibida y la victoria de la vida ante el vacío de la muerte, todo tiene su cumplimiento en el misterio de su Encarnación, de su hacerse hombre, de su compartir con nosotros la debilidad humana -¡Dios se hace frágil!- para transformarla con el poder de su Resurrección… Que este Año de la Fe haga cada vez más fuerte la relación con Cristo, el Señor, pues sólo en Él tenemos la certeza de mirar al futuro y la garantía de un amor auténtico y duradero.” (Porta Fidei 13.15)

– “…el cristianismo, antes que una moral o una ética, es acontecimiento del amor, es acoger a la persona de Jesús. Por ello, el cristiano y las comunidades cristianas deben ante todo mirar y hacer mirar a Cristo, verdadero camino que conduce a Dios” (Audiencia 14.11.12)

– “La fe no proporciona solo una información sobre la identidad de Cristo, sino que supone una relación personal con Él, la adhesión de toda la persona, con su inteligencia, voluntad y sentimientos, a la manifestación que Dios hace de sí mismo (Jesús)” (JMJ 2011)

De lo que se trata es de tener un encuentro con Él, una relación personal con Él, conociéndole mejor, mediante la oración… para adherirnos con todo nuestro ser a Él: el Amigo que nunca falla…

La oración, es un “trato de amistad con quien sabemos que nos ama” (Santa. Teresa), con ese Amigo que siempre nos espera y nos acompaña, que nunca nos deja solos, que nos ama más de lo que podáis imaginar, hasta hacerse hombre –la Encarnación- y hasta morir en una cruz –la Pasión-, despreciado, POR AMOR A TI…

Como toda amistad, la oración, que es el modo de encontrarse mejor con Jesús, tiene su proceso:

– Conocimiento: “no se ama lo que no se conoce”. ¿Conocéis a Jesús? ¿Os dice algo? ¿Os interesa en vuestras vidas? Le podréis conocer cada día más en el Evangelio, en los sacramentos (la Eucaristía, la confesión), en las catequesis, youcat, y sobretodo en la oración, ese diálogo íntimo con Él, como de amigo a amigo, en el trato con Él…

– Confianza: a medida que vais tratando con Él, os daréis cuenta de que ya no os es indiferente, de que os cambiará la vida, de que veréis las cosas de otra manera, de que seréis más felices y de que haréis más felices a los demás…

– Amor/entrega: hasta que llegue un momento en que no podáis vivir sin Él, de que la vida sin Cristo, no será lo mismo. De ese encuentro, os nacerá un fuego dentro que no podréis apagar…. ¡ÉL HA DADO LA VIDA POR MÍ!

– Irradiación: entonces, no podréis evitar darlo a los demás, compartir el tesoro que habéis encontrado…

Os encontraréis con mil dificultades, el compromiso con Cristo es difícil, es exigente, os implicará renunciar a algunas cosas, sacrificios… pero… por amor, ¿no haríais lo que sea por quien amáis?… Pensadlo bien: Él te lo da todo, no te deja vacío como las cosas de este mundo, las modas, lo fácil, que aunque te pueden divertir por un momento… después ¿qué?… ¿Llenan de sentido tu vida? ¿De sentido profundo?…

Estamos hechos para amar y ser amados, nuestra felicidad está en darnos a los demás, darles nuestro amor, darles lo que somos y tenemos (nuestro tiempo, nuestra escucha, nuestra sinceridad, nobleza, coherencia,…, nuestro ser cristianos, no sólo nuestras cosas materiales)

Preguntaros ¿dónde estáis en este camino? ¿Cuáles son vuestros miedos, vuestras inquietudes? ¿No queréis compromiso? Conocer a Jesús implica comprometerse con Él, y entonces ya “no todo vale”…

Del Papa Benedicto XVI:

– “Queridos amigos, escuchadle como el verdadero Amigo con quien compartir el camino de vuestra vida. Con Él a vuestro lado seréis capaces de afrontar con valentía y esperanza las dificultades, los problemas, también las desilusiones y los fracasos. Continuamente se os presentarán propuestas más fáciles, pero vosotros mismos os daréis cuenta de que se revelan como engañosas, no dan serenidad ni alegría” (JMJ 2011)

– “Quisiéramos poder ver a Jesús, poder hablar con Él, sentir más intensamente aún su presencia. A muchos se les hace hoy difícil el acceso a Jesús… En los sacramentos, Él se nos acerca en modo particular, se nos entrega. Queridos jóvenes, aprended a “ver”, a “encontrar” a Jesús en la Eucaristía, donde está presente y cercano hasta entregarse como alimento para nuestro camino; en el sacramento de la Penitencia, donde el Señor manifiesta su misericordia ofreciéndonos siempre su perdón. Reconoced y servid a Jesús también en los pobres y enfermos, en los hermanos que están en dificultad y necesitan ayuda. Entablad y cultivad un diálogo personal con Jesucristo, en la fe. Conocedle mediante la lectura de los Evangelios y del Catecismo de la Iglesia Católica (YouCat); hablad con Él en la oración, confiad en Él. Nunca os traicionará.” (JMJ 2011)

 LECTIO DIVINA: Lc 9,18-27

“Un día que estaba Jesús orando a solas, sus discípulos se le acercaron. Jesús les preguntó:

-¿Quién dice la gente que soy yo?

Respondieron:

-Según unos, Juan el Bautista; según otros, Elías; según otros, uno de los antiguos profetas que ha resucitado.

Él les dijo:

-Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?

Pedro respondió:

-El Mesías de Dios.

Pero Jesús les prohibió terminantemente que se lo dijeran a nadie.

Luego añadió:

-Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley, que lo maten y que resucite al tercer día.

Entonces se puso a decir que todo el pueblo:

-El que quiera venir en pos de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz de cada día y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, ése la salvará. Pues, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde o se arruina a sí mismo? Porque si uno se avergüenza de mí o de mi mensaje, el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga rodeado de su gloria, de la del Padre y de la de los santos ángeles. Os aseguro que algunos de los presentes no morirán antes de haber visto el reino de Dios.”

Para Orar Con Evangelio:

  1. Haz silencio exterior e interior: pídele a Jesús que te acompañe, que te hable, que te ilumine…, quita de tu mente todo lo que te distraiga y no sea este texto, lo que te está diciendo Jesús…
  2.  Léelo varias veces, con atención, subráyalo
  3.     Intenta entender lo que dice (y si quieres escríbelo)= medítalo
  4.   Haz oración con él = habla con Jesús de lo que acabas de leer, pregúntale, “escúchale”, Él te habla por medio de su Palabra…
  5. Anota la frase que te haya llamado más la atención
  6.  Piensa en lo que Jesús te pide en este texto (y escríbelo si quieres)
  7.  Escribe lo que has pensado para poderlo compartir después
  8.  Comparte lo que más te guste, lo que te ha dicho Jesús, lo que has entendido, lo que has “escuchado”
  9. Comprométete con Él con un propósito concreto.

¿Te has planteado alguna vez, quién es Jesucristo para ti? ¿Qué imagen tienes de Él?

¿Aparece en tu lista de prioridades? ¿Es importante en tu vida o es secundario? ¿Estás “adherido” a Él?

¿Cómo es tu relación con Él? ¿Cómo te diriges a Él? ¿Rezas? ¿Cómo rezas? ¿Qué es la oración para ti?

Del Papa Benedicto XVI:

«Aprovechad este día para conocer mejor a Cristo y cercioraros de que, enraizados en Él, vuestro entusiasmo y alegría, vuestros deseos de ir a más, de llegar a lo más alto, hasta Dios, tienen siempre futuro cierto, porque la vida en plenitud ya se ha aposentado dentro de vuestro ser…

¿Quién es Él realmente? ¿Cómo es posible que alguien que ha vivido sobre la tierra hace tantos años tenga algo que ver conmigo hoy?

Él viene a vuestro encuentro y desea acompañaros en vuestro camino, para abriros las puertas de una vida plena, y haceros partícipes de su relación íntima con el Padre…

Queridos jóvenes, también hoy Cristo se dirige a vosotros con la misma pregunta que hizo a los apóstoles: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?”. Respondedle con generosidad y valentía, como corresponde a un corazón joven como el vuestro. Decidle: Jesús, yo sé que Tú eres el Hijo de Dios, que has dado tu vida por mi. Quiero seguirte con fidelidad y dejarme guiar por tu palabra. Tú me conoces y me amas. Yo me fío de ti y pongo mi vida entera en tus manos. Quiero que seas la fuerza que me sostenga, la alegría que nunca me abandone.» (JMJ 2011)

“… La fe es la actitud interior de quien construye su propia vida en Dios, sobre su Palabra y confía totalmente en Él… Nuestra libre adhesión de fe, se expresa en el amor a Él y al prójimo… Fe sin amor son inseparables(Audiencia 11.11.12)

Print Friendly, PDF & Email