Frases de Madre Teresa de Calcuta

Sin un corazón lleno de amor y sin unas manos generosas, es imposible curar a un hombre enfermo de su soledad.

Empieza transformando todo lo que haces en algo bello para Dios.

Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite.

Muchas veces basta una palabra, una mirada, un gesto para llenar el corazón del que amamos.

Lo que importa es cuanto amor ponemos en el trabajo que realizamos.

El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió.

La paz comienza con una sonrisa.

El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio.

No deis sólo lo superfluo, dad vuestro corazón.

Jesús es mi Dios, Jesús es mi Esposo, Jesús es mi Vida, Jesús es mi único Amor, Jesús es todo mi ser, Jesús es mi todo.

El sufrimiento de unos puede ser provocado por la ambición de otros.

El dinero sólo puede comprar cosas materiales, como alimentos, ropas y vivienda. Pero se necesita algo más. Hay males que no se pueden curar con dinero, sino sólo con amor. Nuestra tarea consiste en animar a cristianos y no cristianos a realizar obras de amor. Y cada obra de amor, hecha de todo corazón, acerca a las personas a Dios.

El amor es un fruto que madura en todas las estaciones y que se encuentra al alcance de todas las manos.

No puedo parar de trabajar. Tendré toda la eternidad para descansar.

Debemos amar la oración. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de sí mismo.

Voy a pasar por la vida una sola vez, cualquier cosa buena que yo pueda hacer o alguna amabilidad que pueda hacer a algún humano, debo hacerlo ahora, porque no pasaré de nuevo por ahí…

No podemos hacer grandes cosas, pero sí cosas pequeñas con un gran amor.

La revolución del amor comienza con una sonrisa. Sonríe cinco veces al día a quien en realidad no quisieras sonreír. Debes hacerlo por la paz.

El que no sirve para servir, no sirve para vivir.

Para que el amor sea verdadero, nos debe costar. Nos debe doler. Nos debe vaciar de nosotros mismos.

La disciplina es el mejor amigo del hombre, porque ella le lleva a realizar los anhelos más profundos de su corazón.

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