¡COMENZAMOS CUARESMA! – La ceniza que Dios quiere

Miércoles de Ceniza

La Cuaresma comienza con el Miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno.
Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar.
La Cuaresma son cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón. Es un tiempo de pedir perdón y perdonar.
¿Sabías que…?
Las cenizas que nos pone el sacerdote provienen de las palmas quemadas el Domingo de Ramos del año anterior.
La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo.
Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por los demás.

Entrar en Cuaresma es inaugurar
un tiempo fuerte de penitencia y conversión…
aprovecha la oportunidad.
Entrar en Cuaresma es una llamada a salir de nosotros,
de nuestras casas, de nuestros prejuicios,
de nuestros intereses, gustos y comodidades…
sal de ti y ves hacia el otro.
Entrar en Cuaresma es afrontar la realidad personal
y dejarse juzgar por la Palabra de Dios…
descúbrete, acéptate, conviértete.
Entrar en Cuaresma es dejar poner nuestro corazón
en la sintonía del corazón de Dios…
practica la com-pasión que hace hermanos.
Entrar en Cuaresma es vaciar nuestras manos,
saber renunciar a nuestras seguridades,
a aquello que nos esclaviza…
libérate para poder abrazar.
Entrar en Cuaresma
es saber caminar con otros creyentes
que buscan a Dios
siguiendo a Jesús en Espíritu y en Verdad…
¡Buen camino!

1.- Que no te gloríes de ti mismo: Tus talentos los recibiste para servir.
2.- Que no te consideres dueño de nada: eres sólo un humilde administrador.
3.- Que aprecies el valor de las cosas sencillas y humildes, de los pequeños gestos cotidianos.
4.- Que vivas el momento presente en compromiso y esperanza, vislumbrando en el quehacer de cada día el rostro de la eternidad.
5.- Que no temas desesperadamente al sufrimiento, al dolor, a la destrucción, a la muerte: La ceniza surge de un árbol y para los cristianos ese árbol no es otro que el árbol de la cruz de Jesucristo, el árbol de la Vida para siempre.