¡COMENZAMOS CUARESMA!

“Convertíos y creed en el Evangelio”


 

¿QUÉ ES LA CUARESMA?

Si fuéramos automóviles, la Cuaresma sería el tiempo de cambiar el aceite y afinar el motor.Si fuéramos jardines, la Cuaresma sería tiempo de fertilizar nuestra tierra y arrancar las malas yerbas.

Si fuéramos alfombras, la Cuaresma sería tiempo de darles una buena limpieza con elaspirador o una buena sacudida.
Si fuéramos baterías (pilas), la Cuaresma sería tiempo de recargarlas.
Pero no somos ninguna de estas cuatro cosas: 

Somos personas que, quizá, muchas veces hemos hecho cosas malas y necesitamos arrepentirnos de ellas. De aquí la necesidad de hacer una buena confesión.
Somos personas que muchas veces nos dejamos llevar por nuestro egoísmo y que, por lo tanto, necesitamos empezar a pensar en los demás. De aquí la necesidad de la limosna.
Somos personas que muchas veces perdemos de vista el fin para el que fuimos creados por Dios. Necesitamos, pues, recobrar la vista. De aquí la necesidad de la oración.

INGREDIENTES PARA UNA BUENA CUARESMA

Imagínate que nos preparamos para cocinar un plato y tenemos mucho tiempo para crearlo. En un mundo como el nuestro, de ruido, prisas…es de agradecer la oportunidad de volver a comenzar. ¡Cada año!
Dios confía tanto en cada uno de nosotros y tiene tanta confianza, ¡es un buen cocinero!, que nos permite prepararnos cada año para celebrar adecuadamente el gran Misterio de la Muerte y Resurrección de Jesús.
Un tiempo de preparación que es un don, un reto y, por lo tanto, una responsabilidad: ¡romper con la monotonía! (Tanto que lo pedimos cuando estamos en el trabajo y en el estudio. Quizás el secreto sea vivir la vida más a fondo).
Continuamos con la receta clásica cuaresmal que hay que preparar con ingredientes diferentes cada año. ¡Este es el reto!
Disponerse a vivir el encuentro con Dios durante la Semana Santa no es fácil, ¿qué relación interpersonal lo es? El primer ingrediente, la penitencia. Mirarnos por dentro, nuestro corazón. ¡Hay tantas cosas que necesitan ser cambiadas y transformadas! Reconocer que ante el orgullo de creerse perfecto o la necesidad de aceptar que todo vale, hay un camino entre medias: reconocer nuestra fragilidad y al mismo tiempo desear luchar. Reconocerse pecador e intentar construir el Reino. Saber pedir perdón con el compromiso de cambiar y  expresarlo sacramentalmente para sentir el calor del abrazo de Dios.
El segundo ingrediente, normalmente no podía ser carne, pero algunos dicen ¿qué sentido tiene no comer carne si puedes hartarte de langosta? Estas observaciones son absurdas. En un mundo donde se nos invita a la satisfacción constante en todo, sin límites esta aspiración nos lleva a espirales de insatisfacción. Se trata de pararse y de reencontrase con el valor, o mejor aún, la virtud de la austeridad o del sacrificio. Aquello que nos conduce más a la construcción del Reino. Que el criterio de nuestra vida sea aquello que me ayuda a crecer, las virtudes, no aquello que me gusta y después no me gustará.
Para acabar, el último ingrediente. Capacidad de empatía, de ver como se cuece todo y saberlo disfrutar y compartir. ¡Comunicación! ¡Toda la que quieras! Con Aquél que sabes que te quiere…intenta dirigirte a Él de una forma personal y sincera. A veces, puede ayudarte el Evangelio, una plegaria, una canción…Hay quien pide o agradece…las formas son infinitas…como infinita es la capacidad de escuchar y de comprender de tu Amigo.

¡Buena cocina cuaresmal!